Es habitual oír hablar de “equipo de ensueño” cuando un conjunto no deja de encadenar grandes resultados. Sin embargo, en el caso de la selección rusa de beach soccer, su importancia histórica trasciende el dominio ejercido durante estos últimos años. La formación campeona de las dos Copas Mundiales de la FIFA pasadas ha ejercido una influencia directa sobre el desarrollo de la modalidad en todo el planeta y, específicamente, en un aspecto: las acciones a balón parado.

“La competencia de Rusia en las jugadas ensayadas en los dos últimos Mundiales, principalmente en las esquinas y los laterales, ha obligado a los equipos de todo el mundo a entrenar más las defensas ante esas acciones, y también a desarrollar sus propias jugadas”, explica a FIFA.com el entrenador brasileño Gustavo Zloccowick, miembro del Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA presente en Espinho.

“Podemos decir que la mitad de los goles rusos en sus títulos mundiales partieron de jugadas así. Y el encuentro de cuartos de final contra Brasil representó otro ejemplo claro: cinco de los seis tantos se originaron a balón parado”, añade, refiriéndose a la victoria por 6-5 en la prórroga, que dio a los rusos la clasificación para semifinales, donde les espera Portugal.

Pero, ¿qué ha hecho el seleccionador Mikahil Likhachev para desarrollar una máquina tan funcional? “Básicamente, trabajo y más trabajo. Y el hecho de contar con una liga de clubes fuerte, ciertamente, también ayuda”, cuenta el técnico a FIFA.com, confirmando que dedica buena parte de su tiempo a analizar vídeos de equipos rivales, aunque sin entrar en detalles del trabajo que realiza al examinarlos. “Eso es un secreto ruso”, afirma, con una amplia sonrisa, pero sin dar más explicaciones.

No alcanza con un aviso
El único brasileño que compite actualmente en la liga rusa, en el Kristall, Bruno Xavier, entiende muy bien el motivo de una precisión semejante: la repetición. “Yo juego junto a cinco internacionales rusos y lo veo claramente: entrenan más las acciones a balón parado que el propio juego. Por eso buscan siempre las esquinas y los laterales”, explica el Balón de Oro adidas de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA celebrada hace dos años en Tahití.

“Júnior Negão [el seleccionador de Brasil] ya nos lo advirtió, pero el rival fue demasiado fuerte. Es una jugada a balón parado repetitiva: la ejecutan una y otra vez, sin parar, contando con que en algún momento habrá algún error en el marcaje. Con el marcaje al hombre, cualquier descuido resulta fatal. Cuando se produce ese error, ellos lo aprovechan, porque, por si fuese poco, lo ejecutan muy bien”.

Entonces, ¿qué se puede hacer para minimizar la eficacia de ese tipo de jugadas, cuando se han ensayado tan bien? “No se puede decir que haya ninguna fórmula, por supuesto, porque cada equipo define su defensa en función del rival. Pero, en general, se tiende a preferir un marcaje mixto, es decir, dos jugadores se ocupan de determinadas zonas de la cancha y otros dos ejecutan un marcaje individual”, señala Zloccowick.

“La clave es la atención, porque en un mismo partido Rusia es capaz de repetir exactamente la misma jugada múltiples veces. Hasta que, en un momento, se produce un único fallo, que basta para terminar en gol. Buena parte del público puede tener la impresión de que el balón ha llegado hasta un jugador por suerte, pero quien lo analiza sabe que se trata de una jugada repetida hasta la saciedad”, concluye.