Para ser alguien que prefiere el fútbol once a la modalidad de cinco jugadores por equipo, Isiaka Olawale ha conseguido bastantes cosas en el Beach Soccer. Dentro de unas semanas, este futbolista de 33 años lucirá el brazalete de capitán de Nigeria en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Bahamas 2017.

“La clasificación para la fase final no fue fácil”, admite Olawale en su charla con FIFA.com. “No habíamos participado en las dos últimas ediciones. Perder contra Senegal en semifinales en las Seychelles y quedar eliminados en los clasificatorios para la fase final de Portugal supuso un duro golpe. En 2013, Senegal también nos ganó en semifinales. Así que esta vez acudíamos totalmente decididos”.

“Volvimos a convocar a algunos de los jugadores más veteranos para afrontar la competición preliminar. Como capitán, yo hablé con los compañeros y les dije que estábamos ante una gran oportunidad. El campeonato africano se celebraba en nuestro país, de modo que teníamos muchas ventajas”.

En calidad de anfitriones, las Súper Águilas de la Arena figuraban en el Grupo A, junto a Costa de Marfil, Egipto y Ghana. “No era una liguilla fácil. Costa de Marfil y Egipto suelen estar en las semifinales, y Ghana tampoco tiene un mal equipo. Pero queríamos evitar cruzarnos de nuevo con Senegal, y para eso pensamos que había que ser primeros de grupo”.

Si bien Nigeria perdió su segundo compromiso del grupo en los penales ante Costa de Marfil, se benefició de la derrota del conjunto del oeste de África a manos de Egipto en su último partido, obteniendo la primera posición y un choque en semifinales contra Marruecos. A continuación alcanzó la final imponiéndose por un cómodo 6-1 al cuadro magrebí y, lo que es más importante, selló con ello su pasaporte para el Mundial de las Bahamas. Los organizadores de la prueba lograron así su principal objetivo, aunque perdiesen el partido por el título contra Senegal.

Rumbo a las Bahamas
Nigeria actuará en el Grupo B de la prueba caribeña, que se disputa entre finales de abril y principios de mayo en las Bahamas. Tendrá que competir con Irán, Italia y México por un puesto en las fases de eliminatorias.

“Todos los rivales que nos esperan son buenos. Buenísimos”, reconoce Olawale. “Aun así, y lo digo con el máximo respeto por todo el mundo, tampoco hay que sobrestimar a nadie”.

“Iremos partido a partido, aunque vamos a darlo todo. Tenemos que entregarnos al máximo si queremos pasar de fase. Ya nos hemos enfrentado a algunos de estos rivales, y somos conscientes de que todos los clasificados para el Mundial merecen estar ahí”.

Bahamas 2017 supondrá la cuarta participación de Olawale en el torneo, tras formar parte del combinado nigeriano que viajó a Brasil 2007, Emiratos Árabes Unidos 2009 y la última edición que contó con la presencia de las Súper Águilas de la Arena, Italia 2011.

Como tantos otros jugadores de fútbol playa, Olawale dio sus primeros pasos en la modalidad tradicional, pero, a diferencia de muchos, sigue compitiendo en el máximo nivel, ya que milita en el El-Kanemi Warriors, de la primera división nigeriana.

“Cuando jugaba en el WA Tlemcen, en Argelia, muchas veces nos entrenábamos en la playa, y me di cuenta de que se me daba bien. Al volver a Nigeria, en 2006, se me pidió que me incorporase a la selección nacional de Beach Soccer. No quise dejar pasar la oportunidad, aunque mi corazón está con el fútbol once”.

Sin renunciar a las Súper Águilas
Y no fue sólo en la playa donde ha tenido la oportunidad de representar a su país, puesto que también ha sido internacional con las Súper Águilas. “Berti Vogts me convocó en su época de seleccionador y jugué algunos partidos con Nigeria. No renuncio a volver, aunque hay que ser realistas. Hay muchos buenos centrocampistas nigerianos, y no lo tendré fácil para regresar a la selección”.

Al preguntársele por qué modalidad del fútbol se decanta, lo duda, pero no más de unos segundos. “La que se juega en el césped”, confiesa. “Fue la que me atrajo a este deporte, y es la que prefiero. Pero estoy agradecido por todo lo que he podido conseguir gracias al Beach Soccer. Jugar al Beach Soccer es muy distinto, es algo mucho más físico. Para defenderse ahí hay que ser un jugador individual potente. En el fútbol once, si uno de los jugadores no lo hace bien, el resto del equipo puede compensarlo”.