Varios futbolistas argentinos han debido forjar sus carreras bajo la sombra de ser el sucesor de Diego Maradona. Sin embargo, pocos, por no decir ninguno, han tenidos tantas cualidades para lidiar con esa herencia como Lionel Messi.
Zurdo, dueño de una notable visión de juego, desequilibrante pique corto y técnica sublime, Messi recorre el mediocampo como si fuese su hábitat natural, encontrando huecos donde parece no haberlos. Sus explosivos cambios de ritmo, regates desfachatados y gran olfato goleador lo hacen una amenaza constante para las defensas rivales.
Si bien él siempre esquivó las inevitables comparaciones con el Diego, su gol al Getafe en abril de 2007, muy similar al segundo tanto que el 10 le marcó a Inglaterra en la Copa Mundial de la FIFA México 1986, no hicieron más que recrudecerlas. Incluso el mismo Maradona ha dicho: "Ya conozco al jugador que ocupará mi lugar en el fútbol argentino: su nombre es Lionel Messi".
Messi nació en Rosario, Santa Fe, el 24 de junio de 1987, y dio sus primeras pinceladas con el balón en las divisiones menores de Newell's Old Boys. Tenía apenas 13 años cuando su familia emigró a España para huir de la crisis económica que asolaba a Argentina en ese entonces. Tras establecerse en Barcelona, Messi fue invitado a una prueba en el Camp Nou. Allí fue avistado por Carles Rexach, responsable de la cantera blaugrana. "Me fijé en él enseguida. De hecho, como gesto simbólico, le hice fichar por el club en el reverso de una servilleta", recordaría luego.
Tan delgado era para su edad que dicha condición dio origen a su apodo, Pulga. Por este motivo, el Barça también se ocupó del tratamiento médico necesario para estimular sus hormonas de crecimiento. Messi debutó oficialmente en la liga española a fines de 2004, pero sería 2005 el año de su despegue al estrellato. Su primer tanto, anotado el 1º de mayo al Albacete, le valió transformarse en el goleador más joven en la historia del club hasta que el español Bojan lo superara este año.
Historia albiceleste
Su romance con la selección argentina comenzó apenas unos meses más tarde, al ser la figura del equipo que logró el título en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA disputado en Holanda, quedándose además con la Bota de Oro adidas al máximo goleador y el Balón de Oro adidas al mejor jugador del torneo.
En agosto, de la mano de José Néstor Pekerman, Messi se estrenó con la selección mayor en un amistoso ante Hungría. Su debut distó de ser soñado: 47 segundos después de reemplazar a un compañero, fue expulsado por una reacción desmedida tras recibir una infracción. Fue incluido por primera vez como titular el 9 de octubre ante Perú en Buenos Aires, por las Eliminatorias para el Mundial de Alemania. Su primer gol lo anotó el 1º de marzo de 2006, en un encuentro ante Croacia. Si bien llegó a tierras germanas como una de las grandes promesas, para sorpresa de muchos jugó menos de lo pensado, siendo un mero testigo de la eliminación argentina a manos de los anfitriones en cuartos de final.
En el Barcelona, Messi ya ganó dos ligas de España y la Liga de Campeones de la UEFA. El año pasado, además de aquel gol al Getafe, en marzo le anotó tres al Real Madrid en su primer derbi en el Camp Nou. Aquel encuentro, una notable actuación en la campaña que culminó con el segundo puesto de su selección en la Copa América y otras gestas le valieron al argentino el segundo lugar en la Gala del Jugador Mundial de la FIFA por detrás de Kaká.
Un año inolvidable
Este año sus hitos continuaron: el 3 de agosto fue capitán del Barcelona por primera vez en un amistoso contra el Dundee United escocés, además de heredar la mítica e histórica camiseta número 10 que perteneció, entre otros, a Maradona, Romario, Rivaldo y Ronaldinho. Días después, viajaría a Pekín para liderar a la selección argentina rumbo a su segunda medalla olímpica consecutiva...
"He experimentado a cosas maravillosas que recordaré por el resto de mi vida. Esto se da una vez en la vida, y debes aprovecharlo cada segundo", confesó respecto a la campaña olímpica a FIFA.com.
Superadas algunas lesiones, el fin de temporada no puede encontrarlo en mejor forma: a su habitual desequilibrio en el mediocampo ha agregado efectividad en el área, tal como demuestran sus 9 goles en la Liga y 5 en la Liga de Campeones de la UEFA -es el máximo anotador junto a Stephen Gerrard-. Con este nivel, como si algo le faltara, Messi ha dejado de ser un gran acompañante para convertirse en el líder futbolístico del Barcelona y su selección. El mundo ya se rinde a sus pies y queda apenas una pregunta por responder: ¿Cuál será su techo?

