Con 23 años, hace rato que es una veterana con la camiseta brasileña. La potencia de la pierna zurda y el poderío físico de Cristiane Rozeira da Souza Silva son una auténtica pesadilla para todas las defensas que la desafíen en su escenario favorito, el área.
La delantera canarinha debutó con el equipo nacional sub-19 con tan solo 15 años y su progresión ha sido galopante. Participó en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Canadá 2002 y dos años más tarde repitió en Tailandia, consiguiendo en ambas citas un honroso cuarto puesto para Brasil. Entre los dos torneos, viajó a la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA EEUU 2003, donde no fue titular pero tuvo minutos en los cuatro partidos que jugó su equipo.
Su primer gran éxito internacional llegó en 2004, cuando pudo colgarse al cuello la medalla de plata en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino de Atenas. Aunque el momento estuvo bañado por las lágrimas de la derrota en la final ante Estados Unidos, el tiempo había mitigado esa decepción hasta que este año, su Brasil volvió a sucumbir en la final de Pekín 2008 a manos otra vez de las estadounidenses. Sin embargo, sin dudas lo superará una vez más, y está claro que tendrá más oportunidades, sobre todo por lo que ha mostrado hasta ahora en su ya brillante carrera.
Una carrera en la que Cristiane ha tenido el privilegio de contar con una socia de excepción. Su mejor cómplice en el terreno de juego cuando visten la verde-amarela es la brillante Marta, su ídolo, su amiga y su complemento perfecto en el engranaje de la selección brasileña. Ambas se entienden a la perfección sobre el césped. "Cuando tienes la pelota sabes a donde enviarla, porque ya intuyes donde se está moviendo la otra", asegura la delantera
Emigrar para crecer
Pero ser futbolista en Brasil no es fácil... cuando eres una chica. Y aunque Cristiane contó con un entorno familiar favorable, su desbordante talento no encontró en su país una competición en la que pudiera pulir sus cualidades. El São Bernardo y el Juventus, los clubes paulistas en los que jugó, le quedaron pequeños. Así que no dudó en seguir los pasos de su amiga y poner rumbo a Europa en febrero de 2005, cuando aterrizó en el Turbine Potsdam de Alemania. Allí se consagraría campeona de la Bundesliga femenina.
Esta paulista de Osasco reconoce que no fue fácil adaptarse a aquel nuevo país. El cambio alimenticio fue complicado pero la falta del delicioso "feijão com arroz" se cubrió practicando con esmero las artes culinarias o en los restaurantes brasileño de la zona. Sin duda lo más difícil de superar fue la distancia con los seres queridos y el intenso frío en invierno.
En julio de 2006 cambió de camiseta, pero no de competición ni país, y pasó a defender los colores del VfS Wolfsburg, con el que la aclimatación fue mucho más sencilla.
Quizá su nivel de efectividad no igualó al que nos tenía acostumbrados con la selección auriverde, pero en su defensa hay que decir que el estilo de juego era bien diferente. Los equipos alemanes son ofensivos y rápidos, optan por el juego directo y al primer toque. En las botas de esta brasileña siempre hay inclinación al regate. "A veces se me hace difícil pero me tengo que acomodar al ritmo de ellas, aunque sin querer siempre le doy un toque de sabor brasileño al juego", explicaba en ese momento.
Pura raza
Su temperamento, su frescura y su marcado carácter fueron factores clave para que Cristiane se ganase al público alemán. Su ex entrenador en el Turbine, Bernd Schroeder, reconocía que su fichaje, además de su técnica, buscaba algo más: "Un motivo más fue, claro, atraer más público con su figura exótica, lo que se logró".
Confesa admiradora del juego de su compatriota Ronaldo, Cristiane tiene unas características similares a las de " Il Fenómeno": fortaleza física, velocidad y capacidad de remate en cualquier posición unida a una fina intuición de cara a gol.
Ya había dejado evidencia de su olfato en Atenas 2004, donde fue máxima goleadora junto con la alemana Birgit Prinz (5). En el último Sudamericano Femenino disputado en Mar de Plata, Cristiane también logró el título de máxima realizadora al convertir 12 dianas en 7 partidos. Su poderosa zurda no pudo sin embargo imponer su ley en la final en la que las canarinhas cayeron ante Argentina.
Aún así, Brasil logró el billete para China 2007 y allí el talento de la brasileña de cara a portería volvió a quedar patente en 6 dianas, que la situaron como la cuarta máxima goleadora. Además, su técnica y su aportación al juego del equipo se vieron reconocidas con el Balón de Bronce de adidas.
Goles y más goles
Tras el segundo puesto brasileño en China, Cristiane fue unas de las voces que con más insistencia reclamó a las autoridades de su país una competición propia y sus peticiones fueron atendidas con la organización de la I Copa do Brasil de Futebol Feminino. Por eso, la jugadora no dudó en hacer la maleta, dejar Alemania, y regresar a su país para defender los colores del São José, donde jugó hasta diciembre de 2007.
Su intención era clara: apoyar con su talento el nuevo torneo con el que se pretende inaugurar una nueva era en el crecimiento del futbol femenino en Brasil. "Voy a intentar ayudar a las niñas, para que ellas tengas las oportunidades que yo tuvo", afirmaba con decisión en aquel momento.
Cristiane coronó el 2007 habiendo sido nominada por primera vez para el premio a la Jugadora Mundial de la FIFA. Si bien terminó tercera en la elección, detrás de su amiga Marta y la alemana Brigit Prinz, la delantera vuelve a estar este año entre las máximas candidatas al prestigioso galardón.
Méritos le sobran: tras jugar en el fútbol sueco, con la camiseta Linköping FC, Cristiane fue decisiva para que Brasil alcanzara otra vez la final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino en Pekín 2008. Sus 5 goles, además, le permitieron consagrarse la máxima artillera de la competición segunda vez en su carrera.
Luego de su regreso a Brasil, donde visitó los colores del Corinthians, Cristiane fue fichada por el Chicago Red Stars de la incipiente Liga Norteamericana de Fútbol Femenino. Pero juegue donde juegue, siempre aportará lo mismo: goles y su máximo esfuerzo para dar lo mejor de ella.

