Kelly Smith ha sido uno de los mayores talentos del fútbol femenino durante la mayor parte de este decenio. A decir verdad, de haber nacido en Alemania, Estados Unidos o Brasil, la genial número 10 inglesa probablemente hubiese podido rivalizar con jugadoras de la talla de Marta por premios como este mucho tiempo atrás.

El hecho de que Inglaterra no se clasificase para las ediciones de 1999 y 2003 de la Copa Mundial Femenina de la FIFA privó al talento de Smith de obtener el reconocimiento global que tanto merecía hasta China 2007, a los 29 años de edad. Sin embargo, pese a su frustración por pasar más de una década lejos del centro de atención, Smith consiguió recuperar el tiempo perdido al iluminar China 2007 con una serie de brillantes desempeños, que le valieron sobradamente un puesto en el equipo estelar de la FIFA.

Todo el planeta comprende ahora por qué la seleccionadora holandesa, Vera Pauw, describió hace un año a la poco conocida inglesa como "la mejor jugadora del mundo". Faye White, su capitana en el combinado nacional y del Arsenal, afirma que la futbolista de 30 años tiene "magia en los pies", y los excepcionales hechizos de Smith no dejan de cautivar y seducir a todos.

Creciendo lejos de casa
Al igual que muchas otras jugadoras del máximo nivel, Smith dio sus primeros pasos en un equipo de chicos de su ciudad natal, Watford, antes de incorporarse a las categorías femeninas del Arsenal londinense. En 1996, siendo todavía una adolescente, marcó dos goles en un encuentro en el que las suyas se impusieron 3-0 al Liverpool para conquistar el título de la Premier League. Un año más tarde protagonizó un histórico periplo al otro lado del Atlántico, convirtiéndose en la primera y hasta la fecha única inglesa que ha competido profesionalmente en Estados Unidos.

"Eso me ayudó mucho", reflexiona en perspectiva. "Cuando fui allí me chocó el nivel de intensidad que mostraban en los entrenamientos, su entusiasmo y sus ganas de jugar, a mí se me contagió".

La primera escala de Smith fue el Seton Hall University, en Nueva Jersey, donde pulverizó todo tipo de récords y pasó a ser la primera atleta de la facultad en cualquier deporte distinto del baloncesto a la que se "retiró" el número de su camiseta. Tras graduarse en 2000, fue seleccionada por el Philadelphia Charge, conjunto de la WUSA, y aunque las lesiones de rodilla afectaron a su progresión, impresionó muy gratamente a la seleccionadora estadounidense de aquella época, April Heinrichs, quien explicó que con las entonces campeonas del mundo sería convocada de forma automática.

La WUSA desapareció en 2003, y Smith cambió nuevamente de vestuario, recalando en el New Jersey Wildcats de la W-League. No obstante, después de otra grave lesión -esta vez una fractura de pierna- había llegado la hora de volver a su país. Y no pudo haber elegido un momento mejor. En 2004, el Arsenal se propuso construir un equipo capaz de conquistar Europa, y Smith iba a ser su joya de la corona.

Profeta en su tierra
Tardó un par de temporadas, pero cuando las Gunners se adjudicaron cuatro títulos nacionales y europeos en la campaña 2006/07, algo que nadie había hecho antes, convirtiéndose en el primer club inglés que ganaba la Copa de la UEFA femenina, Smith confirmó su condición de astro al anotar 30 goles. Un año antes había terminado quinta en la candidatura a Jugadora Mundial de la FIFA, y al lograr Inglaterra el tan ansiado regreso a la Copa Mundial Femenina de la FIFA, por fin tuvo la oportunidad de exhibir su calidad ante los ojos de todo el planeta.

No defraudó. Repleta de confianza tras ser elegida mejor jugadora de la Copa de China 2007, en un certamen en el que también participaban Estados Unidos, Alemania y la selección anfitriona, la atacante del Arsenal marcaría cuatro dianas en otros tantos encuentros de la cita mundialista, contribuyendo así a que Inglaterra alcanzase los cuartos de final.

Con ello se transformó también en el ídolo que tanto necesitaba Inglaterra como modelo para sus aspirantes a futbolistas, y sus esfuerzos por el progreso del deporte rey fueron recompensados al ser nombrada Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) en la lista de títulos honoríficos otorgados por la Reina en 2008. "Disfruto jugando", dice. "Siempre intento jugar con una sonrisa. Pero sí, también tengo algo de mezquina: quiero ganar todos los partidos, y también marcar goles".

La mediapunta, internacional en 74 ocasiones, será sin duda una pieza fundamental en el once inglés que salte al campo en la Eurocopa femenina que se celebre a finales de este año. En el Arsenal, continúa compaginando sus responsabilidades como jugadora con una función técnica y de desarrollo, en calidad de ayudante de dirección de la academia del club. Puede que Smith haya tardado un tiempo en anunciar su llegada ante el mundo, pero todo indica que va a ser una figura sobresaliente en el fútbol femenino durante algún tiempo.