Cristiano Ronaldo Santos Aveiro es, sin ningún género de dudas, uno de los mayores talentos del fútbol mundial. Sus potentes carreras y su deslumbrante habilidad técnica, que pone en práctica a un ritmo vertiginoso, han hecho inevitables las comparaciones con su tocayo brasileño.

Nacido en la isla de Madeira el 5 de febrero de 1985, empezó su carrera futbolística en el Nacional, y en 2002, a los 17 años, fichó por un grande, el Sporting de Lisboa. A partir de entonces, la ascensión al estrellato de este extremo fue verdaderamente meteórica. En su primera y única campaña en el club de la capital, en 2002/03, actuó en 25 partidos, en los que marcó tres goles.

Posiblemente el momento clave de la carrera de Cristiano Ronaldo haya sido un amistoso de pretemporada en 2003, entre el Sporting y el Manchester United. Los ojeadores del equipo inglés llevaban un tiempo siguiendo la trayectoria del muchacho, pero su entrenador, Alex Ferguson, no se decidió a incorporarlo hasta su extraordinario desempeño en el triunfo por 3-1 de los portugueses en aquel duelo.

Ferguson confesó posteriormente que, tras el pitido final, sus jugadores no dejaban de hablar en el vestuario de Ronaldo. Incluso en el avión de vuelta a Inglaterra, los miembros de la plantilla insistieron al técnico para que contratase al joven astro. Otros grandes, como el Milan y el Juventus, llamaron a la puerta del club lisboeta para interesarse acerca de un posible traspaso, pero el Manchester fue más rápido que nadie, y una semana más tarde ya había anunciado oficialmente la adquisición del último gran producto de la cantera portuguesa a cambio de 12,24 millones de libras, entonces una cantidad récord por un adolescente.

El jugador no se dejó impresionar por la cifra astronómica que había desembolsado el Manchester United y desplegó toda su calidad en su estreno, en agosto de 2003, contra el Bolton Wanderers, donde se ganó de inmediato al público de Old Trafford. En su primera temporada en Inglaterra anotó ocho goles en 39 encuentros, entre ellos el que abrió el camino de la victoria de los suyos en la final de la Copa de Inglaterra de 2004. Su sucesión de grandes partidos le valieron la distinción de mejor jugador del club de ese año.

Cristiano Ronaldo ha brillado con la misma intensidad en el combinado nacional, cuyo seleccionador, Luiz Felipe Scolari, lo tiene en gran estima. La fe del brasileño en el chico se vio recompensada con excelentes actuaciones en la Eurocopa 2004, a pesar de que los lusos acabaran cayendo en la final a manos de Grecia, campeón contra todo pronóstico. Ronaldo se consolidó como titular durante el certamen y, a continuación, se convirtió en la figura de un equipo que se clasificó para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 y para la Eurocopa 2008 sin apenas pasar apuros.

En Alemania 2006, deslumbró a los defensas y a los hinchas por igual mediante su juego. Mantuvo la sangre fría para anotar contra Inglaterra en una tanda de penales que clasificó a Portugal para semifinales por primera vez desde 1966.

El fútbol de Ronaldo crece de año en año, a medida que va adquiriendo más experiencia en las competiciones nacionales e internacionales. Su repertorio de jugadas y su exhibición de destreza siguen dejando hipnotizados a las retaguardias contrarias y a los aficionados de todo el planeta.

El año 2007 ha sido excepcional para el joven centrocampista. No sólo se proclamó campeón de la Premier League con el Manchester United, para el que anotó 17 goles, sino que también recibió numerosos galardones, entre ellos los de Jugador del Año de los Futbolistas de la PFA (Asociación de Futbolistas Profesionales, según sus siglas en inglés), Jugador Joven del Año de la PFA y Jugador del Año de los Hinchas de la PFA, así como los de la Asociación de Cronistas de Fútbol, Jugador de la Temporada de la Premier League y Futbolista Portugués del Año.

A sus 22 años, el premio al Jugador Mundial de la FIFA completaría magníficamente su palmarés, y recalcaría más si cabe que ha realizado con éxito la transición de ser un futbolista con futuro a una estrella por derecho propio.