Con diez títulos profesionales en su historia, el Club Sport Emelec es el tercero equipo más ganador de Ecuador. Sin embargo, el lugar que el equipo eléctrico ocupa en la historia del fútbol de su país va mucho más allá de sus logros. A días de cumplir 80 años de vida, FIFA.com presenta al mundo a una de las instituciones más importantes del deporte ecuatoriano.
Nacimiento del club
Cuando el veinteañero George Lewis Capwell llegó a Ecuador desde Estados Unidos en 1926 para asumir la Superintendencia de la Empresa Eléctrica del Ecuador, hacía un año que los empleados de dicha compañía habían formado un equipo de fútbol bajo el nombre de Emelec. De hecho, fue campeón de Guayaquil en 1925.
A pesar de la vida extra oficial y efímera que tuvo, varios de esos jugadores serían el corazón de un club que estaba a punto de nacer bajo la iniciativa del propio Capwell. El neoyorquino era un atleta nato que vio en el deporte una manera de motivar a sus empleados. Fue así que el 28 de abril de 1929, en una asamblea realizada en el corazón del Astillero, el tradicional barrio de Guayaquil, nació el Club Sport Emelec.
Mitos y realidades de una pasión
La institución contó en el comienzo con equipos de natación, béisbol, boxeo, básquetbol y atletismo, aunque el balompié, muy a pesar de Capwell, ganó rápidamente espacio. Al principio incluso tuvo una camiseta exclusiva, azul oscuro con el cuello blanco en ‘v', pero la misma fue mutando con el tiempo hasta el modelo más popular, la azul eléctrico con la banda gris plomo cruzando el pecho.
En 1943, Emelec enfrentó por primera vez al Barcelona SC, institución que, al haber nacido en el mismo barrio, se transformaría en poco tiempo en su clásico rival. El derbi del Astillero es aún hoy el partido más esperado por la afición futbolera en general.
A mediados de los años 40, el poderío económico posibilitó la llegada de refuerzos extranjeros, y por eso Emelec recibió el apodo de Los Millonarios. El prestigio que le dieron los títulos de 1946 y 1948 se vio engrandecido con su participación en Copa de Campeones disputada en Chile en 1948, que transformó al Eléctrico en el primer equipo de su país en jugar un torneo internacional.
Durante la década de los 50 se produjo en Ecuador la transición del amateurismo al profesionalismo, y Emelec siguió cosechando hitos. A nivel regional, fue bicampeón de Guayaquil en 1956 y 1957, con un equipo que apodado el Ballet Azul por el excelso juego que practicaba. De hecho, ese mismo 1957 se dio el gusto de ser el primer campeón nacional del fútbol ecuatoriano.
El Ballet Azul protagonizó de la década dorada del club, ya que obtuvo otros cinco títulos y, en 1962, fue el primer club del país en jugar la Copa Libertadores y en ganar un partido (4-2 al Millonarios de Colombia). Los delanteros de aquel conjunto, que hizo giras por el mundo, eran conocidos como Los Cinco Reyes Magos.
A pesar de conseguir su quinta estrella en 1979, un año después llegaría el momento más triste de su historia: el descenso a Segunda. Pero si bien los 80 fueron para el olvido, los éxitos volvieron en los 90. De la mano de un conjunto vistoso, formado mayoritariamente por juveniles de la cantera, Emelec logró su primer bicampeonato nacional en el profesionalismo entre 1993 y 1994, y alcanzó la semifinal de la Copa Libertadores en 1995 (perdió con Gremio, eventual campeón).
El presente
Para jactarse de ser el único en haber dado vueltas olímpicas en todas las décadas del fútbol ecuatoriano, incluyendo dos en el Siglo XXI, el presente es difícil digerir: Emelec no sale campeón desde 2002 y en el último lustro apenas consiguió un subcampeonato (2006) y una participación en la Libertadores (2007). En el año de su 80º aniversario sus aficionados vuelven a soñar, ya que el equipo es animador del torneo en curso.
El estadio
El George Capwell empezó a construirse en 1943 y fue inaugurado como estadio de béisbol el 21 de octubre de 1945. El primer partido de fútbol se disputó el 2 de diciembre de ese año y, cuentan las crónicas, Emelec se impuso a la selección de Manta-Bahía por 5-4. Recién para el Campeonato Sudamericano de 1947 se adaptó debidamente para el deporte rey.
Ubicado al sur en Guayaquil, el estadio estuvo a punto de desaparecer por falta de mantenimiento durante los años 70 y 80. Sin embargo, fue reinaugurado en 1991 y, tras sucesivas remodelaciones, cuenta ahora con modernas instalaciones que le permiten albergar a casi 25,000 personas. En 1993 fue sede de la Copa América y hoy existe un proyecto para elevar su capacidad a 40,000 espectadores.



