El Verdy de Tokio, aquel fascinante club de los primeros días de la J-League, ha vivido sus horas más bajas en los últimos años, aunque en ningún momento se ha desprendido de sus lazos con el fútbol brasileño ni de su compromiso con el juego de ataque.

El nacimiento de una institución
Cuando Japón conquistó la medalla de bronce en el Torneo Olímpico de Fútbol masculino de 1968, y movido por el inmenso interés que la gesta suscitó en el país, Matsutaro Shoriki, el director del Grupo Yomiuri, fundó el Yomiuri FC, antecesor del Verdy de Tokio, en 1969. Por aquel entonces, Japón no disponía de una liga de fútbol profesional. La inmensa mayoría de los clubes competían en la liga de aficionados o bien en las liguillas corporativas, en las que participaban los equipos fútbol surgidos en las diferentes empresas del país.

Desde el principio, el ambicioso Yomiuri aspiraba a llegar muy lejos. El club construyó campos de entrenamiento de nueva planta y dedicó importantes recursos a la formación de una cantera propia que estuviera a la altura de los principales clubes europeos.

En 1972, el equipo se metió en la segunda división de la liga japonesa y fichó a varios jugadores holandeses y brasileños de ascendencia japonesa. George Yonashiro, más tarde apodado "míster Yomiuri", se convirtió en el alma y motor del equipo durante aquellos primeros años. Su presencia resultó crucial en 1977 para atraer al Extremo Oriente a un delantero brasileño de 20 años y enorme talento, llamado Ruy Ramos. Con el paso de los años, Ramos habría de convertirse en un baluarte del Verdy y acabaría luciendo el dorsal número 10 de la selección del país después de obtener la nacionalidad japonesa.

El Verdy ascendió a la máxima división en 1977, donde hizo de su mezcla de juventud y magia brasileña una fórmula para alcanzar el éxito a lo largo de la década de 1980. Ramos en la delantera, Tetsuya Totsuka en el mediocampo y Hisashi Kato y Satoshi Tsunami en la defensa se convirtieron en los puntales de la selección nacional que propiciaron la conquista de los cinco títulos de liga que atesoró el Verdy poco antes del nacimiento de la J-League, el campeonato profesional japonés, en 1993.

Se forja la leyenda
La edad dorada del club abarcó los primeros años de la nueva liga. Sus jugadores, hombres de la talla de Ramos o del delantero Kazuyoshi Miura (ex jugador del Santos brasileño), arrasaron con todo lo que se interpuso en su camino. El Verdy se ciño la corona de campeón de la J-League en 1993 y en 1994.

Miura, un futbolista capaz de marear a las defensas con sus bicicletas y con el repertorio de regates inusitados que había perfeccionado en Brasil, anotó 20 goles en 1993, que le sirvieron para proclamarse máximo goleador de la temporada inaugural de la J-League, y se adjudicó el premio al mejor jugador. En 1994, "el rey Kazu" se convirtió en el primer futbolista japonés que jugó en la Serie A italiana con su fichaje por el Genoa genovés, aunque regresó al Verdy un año después. Sus duelos con Masami Ihara, puntal defensivo de Yokohama F Marinos, sirvieron para añadir más emoción y fervor a la encarnizada rivalidad que mantienen ambos clubes desde sus años de contendientes en las liguillas corporativas.

El puñado de títulos conseguido en las dos primeras temporadas parecía indicar que el Verdy iba a ejercer un dominio total en la J-League en los años venideros. Sin embargo, a mediados del decenio de 1990, el lustre del club empezó a empañarse y muy pronto los trofeos dejaron de llegar.

En la actualidad
El declive actual del Verdy comenzó en los primeros días de nuestra década. Aunque su entonces entrenador, Osvaldo Ardiles, lo mantuvo en la máxima división en 2003 y 2004, el club de la capital descendió de categoría a la temporada siguiente tras terminar en su peor clasificación de la historia: el 17º de 18 equipos.

En 2006, el Verdy recurrió al legendario Ramos para que tomara las riendas de sus destinos. La Llegada del prolífico delantero brasileño Hulk aportó al equipo la munición que le permitió alcanzar el segundo puesto en 2007 y regresar a la máxima división. La alegría duró poco: el Verdy volvió quedar penúltimo en la tabla de 2008 y de nuevo quedó relegado a segunda.

La cantera del Verdy sigue siendo la envidia de muchos clubes. Su equipo femenino, el NTV Beleza, ha ido formándose un registro de éxitos hasta el punto de que ocho de sus jugadoras representaron a Japón en el Torneo Olímpico de Fútbol femenino Pekín 2008.

El estadio
El Verdy juega actualmente en el estadio Ajinomoto, un recinto con capacidad para 50.000 espectadores situado en la zona occidental de Tokio. Aunque el Verdy se fundó en la ciudad de Kawasaki, el club se trasladó a Tokio en 2001 y comparte el Ajinomoto con el FC Tokio.