Ganar títulos es primordial en el fútbol. Jugadores, entrenadores, clubes... Todos coinciden en que los triunfos son esenciales. No en vano, los equipos con más títulos en sus vitrinas suelen ser los más populares.

Y ése es precisamente el caso del 1. FC Kaiserslautern. Los Diablos Rojos han conquistado cuatro títulos de Liga y dos de Copa de Alemania en sus más de cien años de historia. Pero cuando hablamos de este equipo del Palatinado, al oeste de Alemania, las innumerables anécdotas que han forjado su leyenda dejan en segundo plano sus cuantiosos éxitos.

Son historias que, como suele decirse, sólo puede escribir el fútbol. Y el FC Kaiserslautern ha protagonizado muchas de ellas. 

Nacimiento del club
Los primeros años de la entidad fueron más bien turbulentos. Fundado el 2 de junio de 1900 con el nombre de FC Kaiserslautern por 22 jóvenes de la localidad, el club pasó a denominarse FV Kaiserslautern el 1 de marzo de 1909, después de fusionarse con el FC Palatia y el FC Bavaria. Pero no fue hasta 1932 cuando adoptó su nombre actual: 1. FC Kaiserslautern. Comenzaba así la leyenda.

Deportivamente hablando, los Diablos Rojos apenas llamaron la atención en su primer medio siglo de vida, pero la llegada de Fritz Walter en la década de 1940 los fue situando poco a poco en el mapa.

"Fritz Walter fundó la ciudad de Kaiserslautern", escribió una vez un niño en el colegio. Lo cierto es que esta localidad del Palatinado, que debe su nombre al emperador Barbarossa, ya existía mucho antes de que Fritz Walter llegase al mundo, pero lo que es indiscutible es que el genial jugador contribuyó de manera notable a que el nombre de su ciudad natal traspasara las fronteras de su país y se hiciera famosa en el planeta fútbol.

La forja de una leyenda
Nombrado Capitán Honorario de Alemania, Fritz Walter conquistó el título de Liga en 1951 y 1953 con el FC Kaiserslautern, donde compartía vestuario con su hermano Ottmar, así como con Werner Liebrich, Werner Kohlmeyer y Horst Eckel, entre otros. Un año más tarde protagonizó el ‘Milagro de Berna’, que permitió a Alemania levantar su primera Copa Mundial. Para entonces, el 1. FC Kaiserslautern ya se había hecho un hueco entre los más grandes del deporte rey.

Por lo tanto, su inclusión entre los 16 miembros fundadores de la Bundesliga en 1963 fue de lo más natural, y el club se mantuvo en la élite del fútbol alemán hasta 1996.

Sin embargo, el equipo atravesó una prolongada sequía de títulos. A pesar de todo, el FCK ofreció grandes dosis de espectáculo en su feudo, el legendario Betzenberg. En octubre de 1973, los Diablos Rojos remontaron en apenas media hora una desventaja de 1-4 en el marcador para acabar imponiéndose por 7-4 al Bayern de Múnich. Sus emocionantes actuaciones se han ido repitiendo hasta el presente.

Después de pasar algunos años en las profundidades de la clasificación y sufrir por mantener la categoría, el 1. FC Kaiserslautern participó por fin en competiciones continentales a principios de los 70. El 17 de marzo de 1982 infligió un inolvidable 5-0 al Real Madrid en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de la UEFA, con el consiguiente pase a semifinales, su mayor éxito hasta la fecha en Europa.

En la actualidad
El FCK repitió su gesta en 2001, después de haber alcanzado en 1999 los cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA.

Su participación en la prueba reina continental esconde una de las historias más asombrosas de la Bundesliga. Tras consumar su descenso en la temporada 1995/96, el Kaiserslautern regresó a primera al año siguiente, logrando un hito insólito en 1998: el equipo de Andreas Brehme, Ciriaco Sforza y Michael Ballack se convirtió en el primer recién ascendido en conquistar el título de liga.

"Es la mayor proeza que se ha visto nunca en el fútbol alemán", afirmó entonces Guenter Netzer, campeón de la Copa Mundial de la FIFA con Alemania en 1974. "El FCK es algo así como el equipo de mi infancia", declaró en cierta ocasión el excanciller alemán Helmut Kohl, que vibró con el club en su etapa escolar. "Vivo y muero por estos colores", dijo Stefan Kuntz, excapitán y actual presidente del Kaiserslautern.

Y es que en las filas de este mítico club se han formado numerosos jugadores internacionales, como por ejemplo Miroslav Klose, que en septiembre de 2013 igualó el registro de Gerd Mueller como máximo goleador histórico de la selección alemana. "Siempre llevaré al Kaiserslautern en mi corazón", señaló el delantero. Además, un buen puñado de entrenadores de renombre ha probado suerte en su banquillo, como Otto Rehhagel, Karl-Heinz Feldkamp o Eric Gerets.

Pero pese a que las últimas hazañas del FC Kaiserslautern queden ya algo lejanas en el tiempo y el noveno equipo de la clasificación histórica de la Bundesliga ande a caballo entre primera y segunda división desde hace algunos años, tanto el club como su estadio conservan intacto su estatus legendario. Y es que son muy pocos los lugares en los que el fútbol ha escrito historias tan maravillosas como para eclipsar el brillo de sus trofeos.

El estadio
Desde 1920, los Diablos Rojos disputan sus partidos como locales en el estadio Fritz Walter, nombre que recibió en 1985 en honor a su mítico jugador. El recinto, originalmente llamado estadio Betzenberg, se ha convertido en algo más que su feudo: ha alcanzado fama mundial y se ha consagrado como un símbolo de la ciudad y de la región.