Imaginen un equipo compuesto de jugadores jóvenes que se conocen desde siempre, que se han formado codo con codo, han crecido y progresado a la par, han debutado de la mano en el fútbol profesional y ganan trofeos juntos. Este sueño de todo presidente y de todo seguidor se ha hecho realidad en el ASEC Mimosas, entre otras hazañas de su gloriosa historia.
En su vuelta al mundo de clubes legendarios, FIFA.com enfoca su proyector sobre el gigante de Abiyán, famoso por su formidable cantera.
El nacimiento de una institución
ASEC son las siglas de "Amicale Sportive des Employés de Commerce" (Asociación Deportiva de Empleados de Comercio). El nombre podría bastar para explicar cómo nació el club. Amistad, deporte y trabajo fueron los intereses comunes que congregaron a un grupo de empleados de comercio instalados en Abiyán a finales de los años 40. Originarios de Francia, Burkina Faso, Benín, Ghana, Togo, Senegal y Líbano, se basaron en su amistad y su pasión por el deporte para crear un equipo. Éste vio la luz del día el 1 de enero de 1948, en un barrio de la capital cuyo nombre estaba predestinado a ver nacer jugosos frutos: Sol Béni. Los miembros fundadores eligieron el amarillo y el negro como sus colores, y la mimosa como el símbolo que aún adorna el escudo de la entidad.
El ASEC plantó sus primeras semillas al disputar el Campeonato de Abiyán contra el club que con el correr del tiempo se convertiría en su eterno rival, el Africa Sports. Trénou Alfred Seho, uno de sus fundadores, y luego George Koffi fueron sus primeros entrenadores entre 1948 y 1953. Pero fue el francés Guy Fabre, su primer técnico profesional, quien encontraría la manera de que el club echara raíces. Nombrado en 1954, aportó un concepto simple que se trocaría en la divisa de las Mimosas: "Los niños se divierten jugando al fútbol".
La forja de una leyenda
Es verdad que los chavales del ASEC se divertían, pero además sacaron provecho de su diversión al ganar en 1954 el primer título de la historia del club, el campeonato del distrito de Abiyán. Ese mismo año, Fabre condujo a sus pupilos hasta la final de la Copa de África Occidental Francesa (AOF) por primera vez, pero cayó ante los malíes del Juana de Arco de Bamako. Los abiyaneses disputarían otras dos finales, que también perdieron, en 1956 y 1958, pero poco a poco fueron adquiriendo renombre y experiencia. Todo ese trabajo acarrearía por fin resultados en 1962, cuando el ASEC alzó su primer trofeo nacional, la Copa de Costa de Marfil. Aprovechando ese impulso, el club se alzó con el título de Costa de Marfil en 1963.
No haría falta esperar más que cuatro años para que el arbusto adquiriera envergadura de árbol recio. Los de amarillo y negro aferraron las cuatro últimas Copas de aquella década, de 1967 a 1970, y pusieron la guinda al pastel al ganar un segundo campeonato nacional en 1970. Los entrenadores se sucedían, pero nada se resistía al juego rápido del ASEC, que tenía como principal punto de referencia a su goleador Laurent Pokou. Cuatro campeonatos nacionales seguidos entre 1972 y 1975, a los que se añadieron dos nuevas Copas en 1972 y 1973, llenaron de alegría a sus seguidores y de temor a sus adversarios. Sólo faltaba la consagración continental.
Y no es porque no lo intentara. Pero el Canon de Yaundé en 1971 y el Hafia FC de Conakry en 1976 eliminaron a los marfileños en semifinales de la Copa Africana de Clubes Campeones. La derrota por 5-0 en Guinea después de haber ganado por 3-0 el encuentro de ida marcó por lo demás el fin de una época dorada. Ciertamente, el retorno de Guy Fabre en 1979 permitió al club ceñirse su séptima corona de campeón marfileño al cabo de cinco años de ayuno, pero ésa sería la única que los hinchas de las Mimosas celebrarían antes de soportar un decenio de vacas flacas.
La llegada de Roger Ouegnin a la presidencia permitió al club salir de la sombra y, sobre todo, entrar en la historia. Hijo de uno de los miembros fundadores y presidente a finales de los años 50, el heredero hizo que las Mimosas, un tanto marchitas, volvieran a florecer. Su primera genialidad fue nombrar entrenador a Philippe Troussier. El francés consiguió para el club tres títulos de Costa de Marfil consecutivos entre 1990 y 1992, una serie excepcional que trataron de igualar sus sucesores Eustache Mangle (1992-93), Charles Albert Roessli (1993-94) y Mamadou Zaré (1994-95).
Entre diciembre de 1989 y junio de 1994, el ASEC permaneció invicto durante 108 partidos. Entre los héroes de la época destacaron Alain Gouaméné, Abdoulaye Traoré alias Ben Badi, Donald Sié y Basile Aka Kouamé, que formaron el armazón de la selección que ganó la Copa Africana de Naciones en 1992, la única en la historia del país. El apogeo de este periodo dorado se alcanzó en 1998 cuando, tras haber sucumbido en la final de 1995 contra el Orlando Pirates y cuatro veces en semifinales, el ASEC conquistó, por fin, la Liga de Campeones africana.
Ante todo, Ouegnin fue el hombre que, junto con el ex internacional francés Jean-Marc Guillou, fundó en 1994 la Academia Mimosifcom, centro de formación único en África. Verdadera fábrica de talentos, la Academia está abierta a todos los niños del país, sin distinción de clase social o etnia, y les ofrece pruebas de detección completamente gratuitas, como gratuitos son el ciclo completo de formación, que puede durar hasta siete años para los jóvenes elegidos, y la escolarización simultánea. El método no tardó en dar frutos, y los primeros jóvenes que se licenciaron del centro fueron llamados a tomar el relevo de los campeones de África en 1998.
En febrero de 1999, el ASEC disputó la Supercopa de África contra el coloso Espérance de Túnez. Nadie daba mucho por los Académicos, cuyo jugador de más edad apenas tenía 18 años. Pero tras un partido de ensueño a cargo de un grupo de chavales que se entendían con los ojos cerrados, las Mimosas se impusieron holgadamente por 3-1. Entre ellos descollaron Kolo Touré, Aruna Dindane, Copa Barry, Didier Zokora…
En la actualidad
Durante los 20 últimos años, el ASEC ha cosechado los frutos de la presidencia de Roger Ouegnin y de la eficacia de su programa de formación. El predominio de las Mimosas es tal que se han adjudicado, además de la Liga de Campeones en 1998, 16 de los 20 últimos campeonatos nacionales, los dos más recientes en 2009 y 2010. Desde octubre de 2010, la misión de prolongar la leyenda recae sobre el entrenador francés Sébastien Desabre.
El estadio
Construido en 1964 con el nombre de Géo André para alojar los Juegos de Abiyán, fue rebautizado más tarde como estadio Félix Houphouët-Boigny, en honor del primer presidente del país, padre de la nación. Pero si se pregunta a cualquier marfileño dónde juega el ASEC, seguramente responderá "en el Felicia", que es el sobrenombre del recinto.
Con un aforo de 65.000 localidades, el estadio es la sede de las Mimosas y de los Elefantes del equipo nacional, y fue uno de los coliseos utilizados para la celebración de la CAN en 1984. En 2009 fue remodelado para albergar el Campeonato de las Naciones Africanas.



