Lo que cuesta vale. La frase es tan común como cierta, pero sirve a la perfección para describir el devenir de Universidad Católica, un club que a fuerza de sacrificio y perseverancia se ha ganado un lugar de privilegio en el prestigioso fútbol de Chile. Sus logros son elocuentes: es el tercer equipo más ganador del país, el segundo que más veces lo ha representado en la Copa Libertadores de América y protagoniza además las dos rivalidades más intensas junto a la Universidad de Chile y Colo Colo. A continuación, FIFA.com repasa la importante historia de una institución cada vez más popular.

Nacimiento del club
Para descubrir el ADN del club hay que remontarse hasta 1908, cuando el equipo de fútbol de la Pontificia Universidad Católica de Chile comenzó a jugar bajo el nombre de Universidad Católica Football Club. Esta suerte de selección universitaria se fusionó con otras dos similares allá por 1927, dando origen al Club Deportivo Universitario, que como tal compitió hasta 1936.

Ese año, diferencias de criterio provocaron que los estudiantes de la Universidad Católica que militaban en Universitario dieran un paso al costado, con el objetivo final de fundar su propia institución. Fue así como el 21 de abril de 1937 vio la luz el Club Deportivo Universidad Católica, tomando de la casa de estudios tanto su camiseta blanca con la franja azul como el color rojo de su casaca alternativa.

Los Franjeados o Cruzados, apodo que reciben por la forma triangular de su escudo, similar al que usaban los guerreros durante Las Cruzadas, debutan en la segunda división del fútbol profesional en junio de 1937 ante la Universidad de Chile, su ya por entonces clásico rival. La derrota por 2-1 terminó siendo una anécdota: el destino le tenía reservado a la UC un lugar trascendente en el deporte de su país.

Mitos y realidades de una pasión
Tras su incorporación a la máxima categoría en 1939, Universidad Católica debió esperar hasta 1949 para conquistar su primera estrella. Dos de los artífices fueron su mítico arquero Sergio Livingston y el argentino José Manuel Charro Moreno, aquel que brillara en La Máquina de River Plate y por quien habían pagado la friolera suma de $ 1.500.000. Ese equipo le ganó en 1950 el Bayern Múnich alemán (4-3) y a la selección de Chile (3-2), y constituyó la base del que obtuvo el segundo título en 1954, luego de empatar 0-0 con Colo Colo, que debía vencerlo para quitarle el título.

Paradójicamente, 1955 marcó el primer descenso del club, aunque este resultó efímero. El tropezón actuó como trampolín para los Cruzados, que durante los años ’60 fueron grandes animadores tanto a nivel local como internacional. De hecho, en 1961 dieron su tercera vuelta olímpica a expensas del Ballet Azul, aquella formación de la Universidad de Chile apodada así por lo excelso de su juego. Y en 1962 alcanzaron las semifinales de la Copa Libertadores en su primera participación, cayendo con el mítico Santos de Pelé por un apretado 1-2 global.

Aun así, el posterior título de 1966 fue un hito entre los desencantos que provocaron, en esa década, los cinco subcampeonatos nacionales y las otras dos semifinales de Libertadores perdidas. Pero esto no sería nada comparado con la crisis que atravesó en los años ’70, la cual provocó en 1973 su último descenso. Incluso después de su regreso en 1975 los aficionados cruzados debieron acostumbrarse a campañas pobres y a una interminable racha de13 años sin ganarle a la Universidad de Chile

Su renacer comenzó con la llegada al banquillo en 1983 de Ignacio Prieto, campeón como jugador 17 años antes. En 1984, la UC fue otra vez semifinalista de la Libertadores y campeón nacional, tomando impulso hacia el título con una sensacional victoria de arremetida sobre la U (3-2).  El título de 1987 fue más especial todavía, ya que los Franjeados se aseguraron la corona cuatro jornadas antes gracias a otra victoria agónica sobre su clásico rival (2-1).

Prieto arañó la inmortalidad cuando condujo al club hasta la final de la Libertadores 1993, pero el Sao Paulo de Telé Santana fue demasiado. No obstante, yacía ahí el núcleo plantel que, ahora con Manuel Pellegrini en la banca y los argentinos Oscar Acosta y Néstor Gorosito en el campo, ganó la Copa Interamericana 1994, única corona internacional franjeada hasta el momento.

Es cierto que el profuso protagonismo de la Universidad Católica a nivel local durante la década del ’90 no se vio reflejado en sus vitrinas, ya que apenas obtuvo el Torneo Apertura 1997 luego de vencer en un desempate a Colo Colo. Pero fue seis veces subcampeón y siempre supo reinventarse, manteniéndose entre los mejores a comienzos de Siglo XXI. Así, sumó éxitos en el Apertura 2002 y el Clausura 2005, éste tras derrotar en la final a la Universidad de Chile por penales.

En la actualidad
La última conquista de la UC es tan reciente como épica: tras perder 3-2 con Colo Colo en la 27ª jornada del Campeonato Nacional 2010, el equipo conducido por el argentino Juan Pizzi quedó a siete unidades del líder con 21 por jugar. Sin embargo, ganó los siete partidos restantes y obtuvo su 10ª estrella con tres de ventaja sobre el Cacique.

Tras este logro, los cruzados sufrieron dos frustraciones, ambas en 2011. La primera fue su agónica eliminación en los cuartos de final de la Libertadores a manos de Peñarol; la segunda todavía duele: luego de vencer a la Universidad de Chile 2-0 en la final de ida del Torneo Apertura, perdió 4-1 el encuentro de vuelta y debió conformarse con el 17° subcampeonato de su historia.

El estadio
El Estadio San Carlos de Apoquindo tardó exactamente un año en construirse y fue inaugurado el 4 de septiembre de 1988, con un amistoso entre el dueño de casa y River Plate de Argentina. El recinto lleva el nombre en honor al Monseñor Carlos Casanueva, rector de la Universidad Católica durante la fundación del club, y tiene una capacidad de 20,000 espectadores. La última remodelación data de 2012, modernizándose sus tribunas, el tablero electrónico y el vestuario local. Su césped ha sido testigo de tres consagraciones de la UC: la Copa Interamericana 1994, el Apertura 2002 y el Campeonato Nacional 2010.