Un poco de historia
El FC Oporto se fundó el 28 de septiembre de 1893 y, dada la estrecha relación existente entre la historia de la ciudad y el vino, no es de extrañar que el responsable de la creación del club fuera un importante comerciante vinícola, Antonio Nicolau de Almeida, quien descubrió el fútbol con ocasión de uno de sus viajes de negocios a Inglaterra.

Durante años, el club permaneció estancado hasta que, en 1906 y bajo la presidencia de José Monteira da Costa, se incluyeron otros deportes. Un año más tarde, en 1907, el club adquirió su propia sede y posteriormente, en 1910, su escudo. Finalmente, en 1913, el FC Oporto ya contaba con sus propias instalaciones deportivas.

A pesar de algunos éxitos esporádicos, como la victoria ante el Arsenal (3-2) en 1948, el Oporto vivió bastante tiempo a la sombra de los clubes de la capital. Hubo que esperar hasta 1956 para ver al equipo en su primera competición europea (contra el Athletic de Bilbao), aunque fue a finales de la década de 1970 cuando el FC Oporto alcanzó una nueva dimensión.

Los responsables directos de los numerosos éxitos del club fueron el entrenador José María Pedroto y un delantero fuera de serie, Fernando Gomes (máximo goleador europeo en 1983 y 1986). En 1984, los portugueses perdieron en Basilea su primera final europea contra el Juventus. Pero se tomaron la revancha en 1987, año en que consiguieron la victoria frente al Bayern de Múnich (2-1) con el famoso taconazo del argelino Rabah Madjer. Su buena racha no acabó ahí, ya que ese mismo año alzaron la Copa Toyota y la Supercopa de Europa. Una excelente cosecha para el Oporto a la que seguirían otras muchas.

Sin embargo, el verdadero retorno del Oporto a la competición europea de alto nivel se produjo en 2003, con la victoria en la Copa de la UEFA frente al Celtic de Glasgow (3-2), en una final de gran belleza. Bajo la batuta del carismático José Mourinho, los blanquiazules pusieron en práctica un extraordinario juego ofensivo, apoyados por una defensa totalmente hermética. La receta funcionó tan bien que al año siguiente los portugueses se hicieron con el título de la prestigiosa Liga de Campeones tras imponerse al AS Mónaco en la final (3-0).