De la misma manera que el león reina en la selva, hay en el Bósforo un equipo que figura en los anales del fútbol turco como el de mayor autoridad, a saber, el Galatasaray de Estambul, cuyo sobrenombre, Aslanlar, significa precisamente eso, Los Leones.

Los orígenes del Club Deportivo Galatasaray, o más exactamente de la Escuela Galatasaray, son muy remotos. Una leyenda dice que ya en el siglo XV un tal Gül Baba entregó al sultán Bayezid II durante una partida de caza una rosa roja y otra amarilla. En agradecimiento, el sultán le regaló unas tierras a orillas del Bósforo en las que en 1481 se fundó la ya mencionada escuela para hombres de estado y diplomáticos.

El nacimiento de una institución
En Turquía se empezó a jugar al fútbol hace unos 100 años. En aquel tiempo eran sobre todo extranjeros quienes se organizaban en clubes. Sin embargo, cuando unos alumnos de la Escuela Galatasaray de Estambul, a la sazón Constantinopla, asistieron como observadores a un partido, decidieron empezar a practicar también ellos aquel curioso deporte.

"Nuestro propósito es jugar juntos como los ingleses, poseer unos colores y un nombre propios y vencer a los equipos que no sean turcos", anunció en 1905 el primer presidente y cofundador de la entidad, Ali Sami Yen.

Después de dar unas cuantas vueltas al asunto del nombre apropiado, al final se pusieron de acuerdo en llamarlo Galatasaray, que significa Palacio de Galata. Galata es un barrio de la ciudad situado en el lado europeo de Estambul. El primer partido del club tuvo lugar el 26 de noviembre de 1905 contra una escuela francesa.

La asignación de los colores del club tampoco resultó nada sencilla. Del rojo y blanco se pasó al negro y amarillo para al final terminar en el amarillo y rojo. "Después de visitar muchos lugares, pasamos por la tienda de Yanko en Bahcekapi, y vimos dos elegantes trajes de lana. Uno era bonito, de color granate tirando a carmesí castaño, y el otro era de un amarillo denso con trazos naranjas. El propietario de la tienda combinó los dos vestidos con un increíble movimiento de la mano. Ante nuestros ojos apareció una combinación cromática parecida a la que recubre la cabeza y el cuello de un jilguero. Ese juego de colores parecía desprender fuego. Nos imaginamos portando una bandera de fuego roja y amarilla sobre nuestro equipo de victoria en victoria. Y eso es lo que hicimos", contaba Sami Yen.

La forja de una leyenda
No obstante, desde la fundación hasta la consagración del club como el de mayor porte de Turquía hubieron de pasar muchos años. La Asociación Turca de Fútbol no instituyó la SüperLig (a la sazón llamada MilliLig) sino hasta 1959. Desde entonces, el Gala ha competido siempre en la división de honor. Poco antes, en la temporada 1956/57, había participado por primera vez en la Copa de Europa.

En los diez primeros años de existencia de la Liga, los Leones siempre quedaron entre los tres primeros, y conquistaron tres títulos (en 1962, 1963 y 1969). Entre 1971 y 1973 fueron el primer equipo turco en proclamarse campeón tres años seguidos, una hazaña que sólo han logrado otros dos clubes hasta hoy, el Trabzonspor (1979-1981) y el Beşiktaş (1990-1992). El Galatasaray registró otro récord para la eternidad entre 1997 y 2000, al ceñirse cuatro veces en serie la corona nacional.

El gigante estambuliota también llamó la atención en el escenario internacional. En la temporada 1988/89, se convirtió en el único equipo turco en acceder a semifinales de la Copa de Campeones de Europa (la actual Liga de Campeones).

Al filo del nuevo milenio, el Galatasaray volvió a dar otra sonora campanada. En efecto, en el año 2000 no sólo ganó la Copa de la UEFA batiendo por 4-1 en la prórroga al Arsenal londinense sino que además se impuso por 2-1 en la Supercopa continental nada menos que al mismísimo Real Madrid. He ahí los dos únicos triunfos de un club otomano en Europa. Como además por las mismas fechas se había proclamado campeón de la liga nacional, el 2000 fue el inolvidable año del triplete histórico.

En la actualidad

Numerosos jugadores y entrenadores de excepción, tanto nacionales como extranjeros, tanto en la actualidad como en el pretérito, no han podido resistir el poder de atracción de los Leones del Bósforo. Claudio Taffarel (Brasil), Milan Baros (República Checa), Harry Kewell (Australia), Franck Ribéry (Francia), Gheorghe Hagi (Rumanía) y asimismo estrellas nacionales como Hakan Sükur o el actual capitán Arda Turan, han lucido la camiseta roja y amarilla. "El Galatasaray siempre apunta al título. Ser miembro de este equipo significa estar siempre bajo presión y querer ganar siempre", señaló una vez Turan en entrevista exclusiva para FIFA.com en referencia a la fascinación que ejerce el club.

En su banquillo se han sentado numerosos entrenadores alemanes, como Jupp Derwall, Karl-Heinz Feldkamp o Michael Skibbe. Pero también han brillado aquí reputados técnicos de fama mundial como el ex seleccionador de Turquía Fatih Terim, que ha sido quien más laureles ha aportado al club, o Franck Rijkaard. El estratega holandés se mostró impresionado a su llegada en junio de 2009: "Es un honor. Es un gran club, el más grande de Turquía".
     
Entretanto, el Galatasaray se ha metamorfoseado en el equipo más veces campeón de su país junto con el Fenerbahçe, y aunque sus dos mayores rivales domésticos, el Beşiktaş y el Fener provienen de la misma ciudad, los Leones son sin duda el portaestandarte del fútbol turco. Cientos de copas y medallas abarrotan las vitrinas del museo de la entidad, en pie desde 1905, otras tantas pruebas de su glorioso pasado y presente.

El derbi intercontinental entre el Fener y el Gala es uno de los clásicos de mayor resonancia internacional. Más de 350 veces se han enfrentado ambos conjuntos, con un balance favorable a los Canarios. "En un derbi se te pone la carne de gallina desde el primer minuto. Un deportista vive justamente para esos momentos. Yo he jugado y entrenado en distintos países, pero esto es absolutamente único", recordaba Eric Gerets, ex entrenador del Gala, en torno a los duelos entre ambos adversarios.

El estadio
El estadio Ali Sami Yen, bautizado en honor de su fundador, fue la sede de los Leones durante casi 40 años. Cerca de 23.000 espectadores transformaban el amplio recinto semana tras semana en un auténtico caldero. Hasta el punto de que los propios seguidores lo llamaban Cehennem ("Infierno"). El 11 de enero de 2011 se disputó allí el último partido, un encuentro de Copa contra el Beypazarı Şekerspor, que el cuadro local ganó por 3-1. "Ir a jugar al campo del Galatasaray es como entrar en la guarida del león", advirtió en su día Gerets.

El recién erigido Türk Telekom Arena se pondrá aún más al rojo vivo. Con cerca de 53.000 localidades, el edificio, que ha costado 230 millones de euros, es casi el doble del antiguo. Y caso único en Turquía: el techo es replegable y el estadio lleva el nombre de un patrocinador.