Quien al leer el titular haya sentido extrañeza e imaginado por un instante que está ante un reportaje futbolístico de la Antigua Grecia, del Imperio Inca o incluso de la legendaria isla de la Atlántida, puede respirar tranquilo. Si bien es cierto que el término "ciudad dorada" se aplica también en otros muchos contextos, en este caso concreto se refiere a la localidad de Praga, en la República Checa.

Existen distintas leyendas acerca del origen de esta particular denominación. Sin embargo, la versión más realista es que ya en el año 1200, eran más de 40 iglesias las que resplandecían en la ciudad con sus agujas doradas. Contemplada desde una montaña cercana, daba la impresión de que la población entera brillaba. Y el gran campeón de este país, el Sparta de Praga, procede precisamente de la "ciudad dorada".

El nacimiento de una institución
Todo empezó en noviembre de 1893, cuando un grupo de jóvenes, bajo la dirección de tres hermanos, Václav, Bohumil y Rudolf Rudl, decidió fundar su propio club deportivo. La primera asamblea oficial de la entidad tuvo lugar apenas un mes después, y enseguida se establecieron los colores del Athletic Club (AC) Sparta: el azul, que simbolizaba Europa, el rojo, que hacía referencia al carácter real de la ciudad y, por último, el amarillo, que junto con el rojo son los colores de Praga.

En sus inicios, los jugadores del Sparta lucían camisetas negras y, poco después, de rayas blanquinegras. No obstante, un viaje a Londres de su presidente a principios del siglo XX cambiaría la imagen del equipo para siempre. El mandatario se quedó prendado del rojo de las casacas del Arsenal, así que decidió vestir así también a su club; un color que se ha mantenido hasta nuestros días.

Dado que en aquella época no existía todavía una liga regular, los equipos de Praga y alrededores competían en la denominada Charity Cup. El Sparta se adjudicó dos ediciones, las de 1906 y 1916. Además, en 1912 se proclamó campeón de un torneo organizado por la Asociación Checa de Fútbol (CSF).

Los clubes de la capital eran los claros dominadores de estas competiciones y, en los años posteriores, surgió una rivalidad sana con el Slavia de Praga, principalmente. El Slavia, fundado en 1892, un año antes que el Sparta, era por tradición el club burgués de los intelectuales. Todo lo contrario que el Sparta, que era el equipo de los trabajadores de la ciudad.

"El derbi acaparaba la atención de los seguidores durante toda la temporada. Incluso semanas antes del duelo, los medios de comunicación no hablaban de otra cosa. Los futbolistas se preparaban a conciencia para el choque y el ambiente era realmente espectacular", recuerda Horst Siegel, ex jugador del Sparta, acerca de estos clásicos. "En las semanas previas al encuentro, notabas cómo la tensión iba aumentando en el seno de ambos conjuntos. Pero la sed de victoria por parte del Sparta era mucho mayor que la del Slavia", asegura también Pavel Horvárth, quien militó en las filas de ambos equipos.

La forja de una leyenda
El ascenso del Sparta a la élite europea se produjo en la década de 1920. Entre 1919 y 1925, el cuadro capitalino cedió una única derrota en 58 enfrentamientos. Esta racha triunfal dio origen al sobrenombre de "Železná Sparta", que en checo significa "Sparta de Hierro".

En lo sucesivo, el Sparta continuó siendo uno de los equipos más laureados del país, si bien es cierto que la fuerte competencia con el ya mencionado Slavia, y también con el Dukla Praga, dio lugar a grandes emociones en el campeonato liguero checo, ya implantado entonces. Así pues, el Sparta y el Slavia de Praga dominaron el fútbol en la antigua Checoslovaquia hasta la conclusión de la Segunda Guerra Mundial.

Más de diez títulos ligueros hasta 1967 y numerosos entorchados en la Copa nacional y en la Copa Mitropa, convirtieron al Sparta en uno de los clubes más queridos y conocidos del país.

Sin embargo, no todo fueron días de gloria en la trayectoria del equipo, ya que la década de 1970 fue una de las más sombrías de la entidad. No en vano, en 1975, el aguerrido Sparta descendió por primera y última vez a la categoría de plata del fútbol checo. Por fortuna, en 1976 logró el ascenso directo a la primera división.

El Sparta no fue capaz de repetir los éxitos de antaño en los primeros años de su regreso a la élite, pero en 1984 certificó su total resurgimiento al adjudicarse el doblete. Estrellas de la talla de Stanislav Griga, Jan Berger o Jozef Chovanec, el actual Presidente, escribieron la época dorada del club en la década de 1980. Hasta la disolución de Checoslovaquia, el Sparta conquistó todos los títulos ligueros a excepción de los años 1986 y 1992.

En la actualidad
En el plano continental, el Sparta también se había hecho un nombre y era un habitual de la Copa de Europa y de la posterior Liga de Campeones de la UEFA. En la temporada 1991/92, alcanzó la liguilla de cuartos de final de la antigua Copa de Europa, donde incluso venció en su estadio al FC Barcelona, entre otros. Sin duda, aquella fue la mayor hazaña en la historia del club.

La disolución de Checoslovaquia en 1992 no implicó ningún cambio en el fútbol nacional. El Sparta siguió dominando la Liga en la recién instaurada República Checa. Entre 1994 y 2010, el conjunto capitalino se impuso en once ocasiones, además de sumar numerosos éxitos coperos.

Y si de algo puede sentirse orgulloso el Sparta de Praga, es de la gran cantidad de estrellas checas que han pasado por el club de la "S" en el pecho [ndlr: distintivo que vistió en sus inicios]: Václav Masek, Michal Hornak, Pavel Nedved, Jan Koller, Petr Cech, Tomas Rosicky... La lista de futbolistas de renombre que han jugado en sus filas es interminable.

Por lo tanto, habrá que estar muy atentos a los jóvenes valores que surjan de la prolífica cantera del Sparta de Praga en los años venideros.

El estadio
En casi un siglo de historia, el Generali Arena de Praga ha sido testigo de la gloriosa trayectoria del Sparta. Inaugurado en 1917, el antiguo estadio Letná ha sufrido constantes remodelaciones. Actualmente, da cabida a 21.000 espectadores.