El Everton es un pionero del fútbol de clubes. Muchas de las facetas del deporte rey que hoy en día damos por sentadas fueron innovaciones de la entidad de Goodison Park, una de las más laureadas del fútbol británico. Además de haber pasado más temporadas que ningún otro club en la máxima división del campeonato inglés, el equipo más antiguo de la ciudad de Liverpool ha amasado más puntos en la división que rivales como el Chelsea, los dos equipos de Manchester y el Tottenham Hotspur.

El nacimiento de una institución
En 1871, el año inaugural de la Copa de Inglaterra, una iglesia abrió sus puertas al culto en el distrito de Everton, a unos cinco kilómetros al noreste de Liverpool. Se llamaba Saint Domingo. Seis años después, el nuevo pastor, Ben Swift Chambers, deseoso de canalizar el entusiasmo deportivo de su congregación, fundó un club de críquet. Para entretener a los jóvenes durante los largos meses de invierno, el reverendo Chambers y el organista George Mahon introdujeron el deporte del balompié, cada vez más popular en la nación, y organizaron partidos contra equipos de las diferentes iglesias de Stanley Park, la franja de terreno que separa los actuales estadios de Goodison Park y Anfield.

Pronto creció la popularidad de un equipo que atrajo a muchos jugadores y aficionados de fuera de la parroquia. Por lo tanto, en noviembre de 1879, se eliminó el viejo apelativo de “Saint Domingo’s” y se adoptó el nombre del distrito en el que estaba situada la iglesia, Everton. Aquel año, pocos días antes de Navidad, el Everton disputó contra el St. Peter’s su primer partido y ganó por 6-0. Aquel día se puso en marcha la rueda que lo llevaría a la fama, a la gloria y al reconocimiento mundial.

La forja de una leyenda
En 1884, el Everton ganó su primera copa, la Copa de Liverpool, en su nuevo campo de Priory Road. Pero, como la popularidad no paraba de crecer, el club tuvo que mudarse de nuevo. En un solar disponible en aquella época se levantó Anfield, el lugar donde el club se convirtió en miembro fundador de la liga de fútbol en 1888 y donde ganó su primer campeonato de liga en 1890/91. Aquélla fue precisamente la temporada en la que se introdujeron los lanzamientos de penal y las redes en las porterías, que inventó un seguidor del Everton, el ingeniero del Ayuntamiento de Liverpool J. A. Brodie.

El arriendo de Anfield por parte del Everton provocó la escisión que acabaría por convertir Merseyside en el condado con más éxitos futbolísticos del país. John Houlding, el arrendatario de Anfield, adquirió todos los derechos del terreno y exigió al Everton una subida del alquiler de 100 a 250 libras esterlinas al año. La Junta Directiva se negó a satisfacerla. El club abandonó Anfield y se trasladó a Goodison Park.

Ahora, con un terreno de juego totalmente vacío en Anfield, Houlding decidió fundar su propio club de fútbol. En 1892, nació el Liverpool. El nombre original de la nueva entidad era Everton and Athletic Grounds Ltd., o Everton Athletic para abreviar, sin embargo se cambió por el de Liverpool cuando la Asociación Inglesa de Fútbol exigió que se modificara. La ciudad tenía dos clubes, y en ese momento arrancó la rivalidad que existe hasta hoy en día.

Los éxitos se sucedieron. El Everton ganó su primera Copa de Inglaterra en 1906 tras imponerse al Newcastle United por 1-0. Tres años después, junto con el Tottenham Hotspur, se convirtió en el primer club de fútbol que se embarcó en una gira intercontinental. Pero con toda la historia que el Everton ha escrito a lo largo de los años, los hados se han confabulado en su contra.

Los célebres equipos del club que ganaron el campeonato de liga en 1914/15 y 1938/39 se desmantelaron con el estadillo de las dos Guerras Mundiales, mientras que el equipo de Howard Kendall de mediados de la década de 1980, campeón de dos títulos de liga, una Copa de Inglaterra y la Recopa de Europa, no pudo participar en las máximas competiciones internacionales por culpa de la proscripción que impuso Europa a los clubes ingleses tras la tragedia del estadio de Heysel.

Frustrados por la falta de fútbol continental, algunos de los mejores jugadores del Everton, junto con el entrenador Howard Kendall, abandonaron el club. Desde entonces, y después de que se levantara la prohibición en 1990, la entidad ha sido incapaz de producir otra edad dorada.

El Everton ha ganado sus trofeos a lo grande. En 1928, el delantero de la selección de Inglaterra Steve Bloomer declaró: “El Everton es la adoración de la escuela de artes y ciencias. Siempre despliega su fútbol con el más alto orden científico”. Desde entonces, Goodison Park recibe el apodo de “escuela de la ciencia”, donde todos los sobresalientes equipos del club han brindado un fútbol de la más alta calidad. Su lema, “Nil Satis Nisi Optimum” (‘Nada es suficiente salvo lo mejor’), le recuerda constantemente las grandes expectativas que deposita en él su afición.

Uno de los jugadores que mejor encarnaron estos valores fue William Ralph “Dixie” Dean, el legendario delantero centro que anotó 60 goles de liga en 39 partidos durante la temporada 1927/28, todavía un récord imbatido. Dean posee también el honor de haber sido el primer número 9 de la historia, pues vistió el dorsal cuando se introdujeron los números en las camisetas durante la final de la Copa de Inglaterra de 1933, que el Everton conquistó (con los dorsales del 1 al 11) tras imponerse al Manchester City (que lució los dorsales del 12 al 22) por 3-0.

Tras la crisis que siguió a la II Guerra Mundial, que trajo consigo el descenso, el Everton volvió a recuperarse al ritmo de la beatlemanía que sacudía el mundo (el joven Paul McCartney acudía a Goodison Park con su familia). Estupendos jugadores como Alex Young, Brian Labone o Gordon West conquistaron dos títulos de liga en 1962/63 y 1969/70. También triunfaron en la Copa de Inglaterra en 1966, en una de las finales más espectaculares y agónica que recuerda Wembley, donde el Everton protagonizó una espectacular remontada (2-0 en contra en el minuto 57) para batir al Sheffield Wednesday por 3-2.

En la actualidad
Para hablar del presente del Everton hay que empezar por mencionar el nombramiento de David Moyes como entrenador en marzo de 2002. Moyes, que se hizo cargo de un equipo abocado al descenso, cumplió con el primer objetivo que se había propuesto, la permanencia del club en la Premier League, antes de emprender una fase de importantes reformas. A las órdenes de Moyes, el Everton se ha afianzado entre los ocho primeros de la liga y se ha clasificado regularmente para las competiciones europeas.

En la temporada 2005/06 alcanzó la última fase de las rondas preliminares de la Liga de Campeones de la UEFA, tras haberse clasificado el curso anterior en el cuarto puesto de la Premier League. Moyes, actualmente el tercer entrenador más longevo de la división, por detrás de Alex Ferguson y de Arsene Wenger, ha recibido el título de Entrenador del Año en dos ocasiones. Sin embargo, no ha conquistado ningún título durante su estancia en Goodison Park, pese a que estuvo muy cerca de conseguirlo en 2009, cuando su equipo disputó la final de la Copa de Inglaterra.

El estadio
En agosto de 1892, el entonces Presidente de la Asociación Inglesa de Fútbol, lord Kinnaird, inauguró Goodison Park, el primer estadio de fútbol de la historia construido específicamente para el fútbol. Goodison Park se convirtió en el primer estadio propiedad de un club que albergó la final de la Copa de Inglaterra en 1894; en el primer estadio de cuatro lados con dos graderíos; y, cuando en 1970 se terminó la actual tribuna principal, en el primero con tres pisos de gradas.

El Everton fue también el primer club inglés que instaló banquillos, calefacción bajo el suelo y un marcador. La tradición de elaborar y vender programas de los partidos también la comenzó el Everton. En 1966, el Goodison Park fue además el único estadio de clubes que albergó en Inglaterra una semifinal de la Copa Mundial de la FIFA (República Federal de Alemania-URSS), durante un certamen en el que Pelé y Eusebio honraron con su presencia su sacrosanto césped. Como los seguidores del Everton cantan actualmente en el estadio: “Conocer tu historia bastará para acelerarte el corazón”.