Aunque no puede jactarse de ser el mayor club de El Cairo, el Zamalek es uno de los equipos de mayor gloria en la historia del fútbol africano. En él han germinado de manera constante algunos de los mejores talentos del fútbol egipcio, entre los que se cuentan el actual seleccionador nacional y el antiguo astro Hassan Shehata. FIFA.com escudriña un poco más de cerca esta entidad egipcia.

El nacimiento de una institución
El club fue fundado en 1911, cuando un grupo de forasteros decidió establecer un entorno apropiado para socializar y practicar deportes. La mayoría de los clubes del país durante aquella época eran dirigidos por ingleses, puesto que Egipto se encontraba bajo el dominio de Inglaterra.

La entidad fue inaugurada con el nombre de Kasr-El Nil y fue presidida en sus comienzos por el abogado belga Marzbach. Pasó a llamarse Moktalat en el año 1913 y fue rebautizada en 1940 en honor del Rey Farouk, antes de adoptar definitivamente la denominación de Zamalek tras la revolución de 1952. El doctor Mohamed Badr fue el primer egipcio en gobernar la institución, pero los presidentes más ilustres a lo largo de la historia han sido Mohamed Heidar, Hassan Amer y el controvertido Mortada Mansour.

El equipo de fútbol se formó en 1913, y ganó su primer trofeo oficial en 1921 al alzar la Copa del Sultán. El Zamalek fue también el primer combinado egipcio que se adjudicó la competición nacional de Copa, establecida en 1922. Asimismo es el único conjunto que ha levantado cuatro trofeos de Copa seguidos, de 1957 a 1960.

El Zamalek es famoso además por la frecuencia con la que se producen sucesiones de padres a hijos entre sus filas, como Yakan y su hijo Hicham, Ghanem Sultan y su hijo Ahmed, Hassan Shehata y su hijo Kariem. En algunos casos la tendencia abarcó tres generaciones, como ocurrió en el caso de la familia Emam: el abuelo, Yehia Emam, jugó en las décadas de 1930 y 1940; su hijo Hamada, en los años 1960; y el nieto Hazem colgó las botas el año pasado.

La forja de una leyenda
Si bien el Zamalek ha dado a luz muchas estrellas del fútbol egipcio, es curioso constatar que sus logros más memorables fueron orquestados por jugadores extranjeros. Cuando defendió con éxito el título de liga egipcio por primera vez en 1964, sus principales figuras eran el sudanés Omar El Noor y el yemení Ali Mohsen, que fue el primer futbolista de fuera en coronarse máximo goleador del campeonato egipcio.

A mediados de la década de 1980, el Zamalek introdujo a otro forastero en el fútbol egipcio: Emanuel Kwarshi. El portentoso ghanés acaudilló la consecución del título de liga en 1984 escoltado por los nativos Farouk Gaafar e Ibrahim Youssef. Ese mismo año Kwarshi volvió a pilotar la escuadra hasta su primer título continental, tras batir al Shooting Stars nigeriano en la final de la Copa Ahmed Sékou Touré (la actual Liga de Campeones africana). Aquél fue el comienzo de una racha victoriosa durante la cual el club amasó más de media docena de trofeos continentales.

En la actualidad
Emmanuel Amunike fue el último extranjero que contribuyó decisivamente al advenimiento de una de las épocas doradas del equipo, a principios de los años noventa. El astro nigeriano fue descubierto por directivos del club cuando jugaba en la selección olímpica de las Superáguilas que acudió a los Juegos Panafricanos de Egipto en 1991.

Antes de emigrar a Europa, donde jugó para el Sporting de Lisboa y el Barcelona, Amunike fue uno de los principales responsables de que el Zamalek consiguiera otros dos títulos de liga y se quedara para siempre con el trofeo Ahmed Sékou Touré tras ganarlo por tercera vez en 1993.

Luego de la marcha de Amunike, hubo que buscar a un nuevo héroe. Uno de los momentos más memorables del club fue el fichaje del legendario Hossam Hassan en el año 2000, proveniente del Al Ahly rival. Junto a su hermano gemelo Ibrahim, Hossam propició el logro de varios títulos nacionales y continentales. Por eso, los seguidores llaman a aquella etapa la era de los hermanos Hassan.

A continuación, la entidad entró en un periodo de vacas flacas, que coincidió con la despótica hegemonía de su eterno adversario en el ámbito nacional, el Al Ahly. En los últimos cinco años, el Zamalek sólo ha asido una Copa de Egipto.

En 2008, el millonario egipcio y antiguo Presidente del club, Mamdouh Abbas, se empeñó en respetar la tradición de fichar extranjeros y contrató al joven ghanés Agogo por un montante récord. Pero el que fuera delantero del Nottingham Forest no colmó las expectativas de los seguidores del club y la fortuna siguió mostrándose esquiva. Al final se optó por incorporar a jugadores jóvenes de la cantera, que propulsaron al equipo hasta la zona media de la tabla después de haber vivido de cerca la amenaza del descenso.

El estadio
El club no tiene recinto propio. Su viejo estadio, el Helmy Zamoura, no reúne los requisitos para hospedar los partidos oficiales del primer equipo debido a su limitada capacidad, a su ubicación en el centro de la ciudad y al hecho de que no se ha remodelado desde su construcción hace más de cincuenta años. El Zamalek juega sus encuentros como local en el Estadio de la Academia Militar.