Mundialmente famosa por Semana Santa o su Feria de Abril, Sevilla es uno de los destinos turísticos favoritos dentro de España. Es indispensable visitar su Catedral y su Giralda, la Torre del Oro o la Plaza de España. Pero un buen aficionado al fútbol tiene además otros dos puntos de referencia ineludibles: el estadio Sánchez Pizjuán y el Benito Villamarín. En su habitual sección de clubes clásicos, FIFA.com te presenta hoy, por riguroso orden de fundación, la historia del Sevilla FC, el club del barrio de Nervión, el séptimo en la clasificación histórica de la Liga Española.

El nacimiento del club
El fútbol llegó a España a bordo de embarcaciones británicas. Y dado que el río Guadalquivir es navegable hasta la ciudad de Sevilla, por vía acuática también se abrió paso hasta allí. Los empleados extranjeros y locales de la Naviera MacAndrews empezaron a madurar la idea de un equipo en 1890 pero no fue hasta el 14 de octubre de 1905 cuando se hizo oficial.

El equipo blanquirrojo, ganador de varios campeonatos de Andalucía, no pudo, sin embargo, formar parte de la primera división en el nacimiento de la liga española. Logró el ascenso para jugar la séptima campaña, la de 1934/35, precisamente en la que su eterno y máximo rival local (que llevaba ya dos años en la máxima categoría), el Betis, se proclamaba campeón. Su consuelo fue levantar, por su parte, la Copa de España.

Mitos y realidades de una pasión
Tras la guerra civil, el Sevilla vivió una década de bonanza en el plano deportivo en el que se adjudicó un título de liga y otros dos de Copa. La buena racha se prolongó hasta los 50’, en los que alcanzó su primera clasificación para jugar la Copa de Europa. Un éxito que su presidente más querido, Ramón Sánchez Pizjuán, no alcanzó a ver pues falleció en 1956. En su honor se bautizaría el estadio que él ya soñara en el barrio de Nervión y que se inauguró en 1958.

La primera incursión internacional terminó en los cuartos de final, a manos del, a la postre campeón, Real Madrid de Alfredo Di Stefano. El esfuerzo europeo casi les cuesta el descenso...

Los 60 llegaron marcados por los problemas económicos derivados del gasto de la construcción del estadio que obligó a la venta de jugadores importantes. El rendimiento deportivo se vio afectado y tras 31 temporadas en la primera división, se vivió el drama del descenso. Fue solo un año y su regreso lo celebró con un meritorio tercer puesto en 1970.

Tres años más tarde, un exótico fichaje, el del gambiano Alhaji Momodo Njie, el primer jugador de raza negra del club haría historia. Capaz de anotar los goles más espectaculares y fallar lo más sencillo, el delantero caló hondo en una afición que lo rebautizó como Biri Biri, y acabó siendo el nombre de una de las Peñas más famosas del equipo.

Sin duda, la hinchada sevillista es una de las más carismáticas del país, por pasión, entrega y chispa. Una afición, sin embargo, marcada también por hechos dramáticos, como las prematuras muertes de varios jugadores carismáticos en su historia. El primer caso fue el de Enrique Gómez Muñoz, Spencer, que falleció a los 28 años en 1926 por complicaciones tras una rutinaria operación de apendicitis. Luego sería Pedro Berruezo, en 1973, durante un partido contra el Pontevedra por un ataque al corazón. Más recientemente, en 2007, el club perdió a una de sus promesas, Antonio Puerta, por el mismo motivo. Tras sufrir varios desmayos, por paradas cardiorrespiratorias, en el mismísimo césped del Sánchez Pizjuán, durante un partido de liga, el joven de 23 años falleció días después en el hospital. Su pérdida causó una gran conmoción en la afición que en cada partido le dedica su particular homenaje en el minuto 16 (su dorsal en el equipo).

En la actualidad

Con el nuevo milenio llegó una nueva época dorada para el club hispalense. En esos años de ensueño, el club, de la mano del técnico Juande Ramos y con figuras como Luis Fabiano o Frederic Kanouté, no solo triunfó en el plano deportivo nacional (Supercopa de España y Copa del Rey) e internacional (dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa), sino también en el económico ya que se benefició de una brillante política de fichajes, comandada por el exportero Monchi: comprar barato, encumbrar a jugadores y vender caro. Fueron los casos del canterano Sergio Ramos, o los brasileños Adriano, Julio Baptista y Dani Alves, entre otros.

Sin embargo, en el fútbol no hay nada eterno y en las últimas temporadas el club ha sufrido una crisis económica y deportiva de la que trata de recuperarse para volver cuanto antes a esa senda del éxito.

El estadio
El Sánchez Pizjuán, con capacidad para 45.500 espectadores, es uno de los recintos con más solera de España. Fue sede de varios partidos de la Copa Mundial de la FIFA 1982, el más recordado quizá, las semifinal entre la RF de Alemania y Francia.

Si el recuerdo es amargo para los franceses, peor sabor de boca les quedó a los barcelonistas de este lugar en el que perdieron su primera final de la Copa de Europa ante el Steaua de Bucarest en 1986 en una dramática tanda de penales.

En el apartado positivo, el estadio fue durante un largo tiempo fue campo talismán para la selección española que se arropó con la entregada, ruidosa y apasionada afición de Sevilla en choques cruciales como el de 1993 ante Dinamarca en el que se logró una angustiosa clasificación para el Mundial de EEUU 1994. Allí se disputaron 22 partidos de la Roja, con un balance de 19 victorias y ninguna derrota.