"¡Azul y blanco toda la vida!", cantan los hinchas locales en los partidos que el Schalke 04 disputa en casa. Y no se cansarán de repetirlo durante horas, si hiciera falta para animar a su equipo. El himno del club, que también se titula así, refleja bien a las claras el valor que sus apasionados seguidores otorgan a la entidad. El Schalke 04 es más que un club; es una religión que arrebata a millones de fieles y a los casi 90.000 socios que apoyan a Los Mineros.

El nacimiento de una institución
Una mirada a los inicios del venerable club renano permite constatar que los primeros años fueron bastante turbulentos. Todo empezó el 4 de mayo de 1904, cuando un grupo de quinceañoeros decidió fundar un club de fútbol llamado Westfalia Schalke.

Ocho años más tarde, con el fin de participar en la competición oficial, el Westfalia Schalke se fusionó con el club gimnástico 1877 Schalke, del que se separó en 1924. Fue en esa fecha cuando nació el FC Schalke 04, que cambió los colores rojo y amarillo de su uniforme por el de azul y blanco, con el que emprendería su larga trayectoria de éxitos.

Dos sobrenombres han quedado irrevocablemente asociados al club de Gelsenkirchen. Por un lado, el famoso Remolino de Schalke; por el otro, Campeón de Corazones. El primero hace referencia al estilo de juego que el conjunto de la región del Ruhr desplegaba regularmente en sus primeros tiempos, un elegante dispositivo combinatorio de pases cortos basado en el fútbol escocés y magistralmente implementado por sus estrellas Fritz Szepan y Ernst Kuzorra.

Por aquel entonces también surgió el mote de Mineros, porque los componentes de aquel equipo estaban estrechamente relacionados con la minería de la región. Además, a la sazón acudían muchos mineros a ver los partidos del Schalke, que era considerado como el club de los trabajadores, en donde el fútbol se "trabajaba" cuando era necesario.

"Es el club del Oeste. El Schalke 04 puso por primera vez a la Cuenca del Ruhr en el mapa futbolístico", señaló en su día el historiador Ralf Piorr en un intento por definir el mito de la entidad. Rudi Assauer, uno de sus más afamados entrenadores, afirmó: "La gente de la Cuenca del Ruhr vive y ama este deporte".

La forja de una leyenda
La marcha triunfal de los blanquiazules pronto ocuparía toda la región y acabaría extendiéndose a todo el país. Entre 1933 y 1942, accedieron a las nueve finales del campeonato alemán, y seis de ellas (1934, 1935, 1937, 1939, 1940, 1942) conquistaron el título. En 1937 levantaron además el trofeo de Copa.

Esta serie de éxitos se vio seriamente truncada después de la Segunda Guerra Mundial. Es verdad que volvió a coronarse campeón nacional en 1958, por última vez, y que en 1963 fue uno de los miembros fundadores de la Bundesliga. Pero ya no se podía hablar de supremacía. En los años de la posguerra, el principal empeño de la directiva era más bien mantener la categoría.

No fue sino hasta 1972 que el equipo de Gelsenkirchen registró otro gran triunfo con la obtención de su segunda Copa de Alemania, gracias sobre todo a la contribución del legendario extremo derecha Reinhard Stan Libuda. Pero la implicación de la entidad en el escándalo de sobornos a jugadores de la Bundesliga desbarató todos los sueños de un futuro glorioso.

Pasó lo que tenía que pasar: los Mineros descendieron tres veces a segunda en los años ochenta (en 1981, 1983 y 1988); dos de ellas sólo tardaron un año en volver a la élite; pero tras la última relegación, transcurrieron tres años antes de que uno de los clubes más populares de la República Federal Alemana pudiera regresar a la división de honor.

En la actualidad
Hoy en día, el FC Schalke 04 se ha transformado en uno de los principales clubes de Alemania. Empero, lleva esperando más de 50 años el esquivo título de campeón nacional. En cambio, sí ha podido triunfar en otras competiciones. Además de sus dos títulos coperos en 2001 y 2002, el Schalke vivió en 1997 su gran momento en la palestra continental. El Eurofighter, como el equipo fue apodado por la combatividad que desplegó en la final contra el Inter de Milán, se impuso en la tanda de penales definitiva y se ciñó la corona de la Copa de la UEFA. "Todo el equipo jugó con tanto fervor, con tal frenesí… Sabíamos que podíamos hacer historia, e hicimos todo lo que pudimos para conseguirlo", recordaría después Mike Büskens en referencia a la inolvidable hazaña.

Pero volvamos al otro sobrenombre que hemos mencionado antes, Campeón de Corazones. En vísperas de la última jornada de la temporada 2000/01de la Bundesliga, el Bayern de Múnich ocupaba la primera posición de la tabla con tres puntos por encima pero con una peor diferencia de goles que el Schalke. Los de uniforme blanco y azul vencieron por 5-3 ante su público al SpVgg Unterhaching en un partido dramático, y al mismo tiempo esperaban un triunfo del Hamburgo en el encuentro paralelo que le enfrentaba al campeón histórico de Alemania. De repente el milagro pareció posible, porque los hanseáticos anotaron el 1-0 en el minuto 90. Pensando que el duelo de Hamburgo llegaría pronto a su fin, seguidores, jugadores y directivos del Schalke comenzaron a abrazarse y a festejar su octavo campeonato de liga, durante tanto tiempo anhelado.

Pero se precipitaron. En el panel indicador del estadio del Schalke corrieron en un pispás los últimos segundos del partido del Bayern. La última jugada fue un tiro libre a favor de los de Múnich. En literalmente el último segundo, el equipo bávaro anotó el gol que subía el 1-1 al marcador y significaba la conquista del título por un punto de ventaja. Las imágenes de los hinchas del Schalke devastados por el revés dieron la vuelta al mundo, y todo el país simpatizó con las lágrimas vertidas en la región. "Después de este partido, ya no creo en el dios del fútbol", declararía Assauer. Y Andreas Moeller sentenciaría: "Fuimos el equipo que hizo el fútbol más atractivo y simpático". Así nació el Campeón de Corazones.

De club de los trabajadores, el Schalke se ha metamorfoseado en los últimos años en uno de los emblemas de la Bundesliga alemana. Astros internacionales como el mítico Raúl, el subcampeón del mundo Jan-Klaas Huntelaar o el actual guardameta del combinado nacional Manuel Neuer militan en sus filas con un objetivo común: devolver a las vitrinas de la casa el título de campeón de Alemania que se le escapa desde hace más de 50 años.   

El estadio
"El mundo aún no ha visto un estadio como éste", ha declarado nada menos que el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en alusión el coliseo multifuncional del Schalke. La UEFA también ha sabido reconocer la calidad del recinto, pues le ha otorgado una valoración de cinco estrellas. "El edificio cumple con creces todos los requisitos e incluso podría ser definido como un estadio de seis estrellas", han manifestado los responsables del organismo del fútbol europeo.

Así es: el FC Schalke 04 juega sus partidos desde 2001 en uno de los estadios de fútbol más modernos de Europa. Un total de 61.673 espectadores asisten a los encuentros de la Bundesliga —y 54.142 a los duelos internacionales— en esta obra arquitectónica que costó 350 millones de marcos. El techo retráctil puede cerrarse en menos de 15 minutos. Y lo más llamativo: además de contar con una capilla, en la que se pueden celebrar casamientos, el terreno de juego es móvil, de manera que puede utilizarse para celebrar conciertos.