Un poco de historia
Del barrio al mundo. Así podría titularse la historia de Vélez Sársfield, un club que a base de esfuerzo y voluntad se convirtió en potencia y conquistó la cima del fútbol argentino, sudamericano y mundial. Y todo en apenas dos años...

Hasta la gloriosa e imborrable década del 90', el equipo del barrio de Liniers -en el oeste del Gran Buenos Aires-, apenas contaba con un título conquistado en 1968. Y fue justamente Carlos Bianchi, el goleador de aquel plantel campeón, quien asumió como director técnico en 1993 para liderar la etapa más ganadora en la historia del club. Desde entonces, el conjunto de la V Azulada comenzó a codearse con las máximas potencias mundiales, lo que puede reflejarse hoy en su poblada y renovada vitrina.

El nacimiento del club data del año 1910, cuando sus fundadores decidieron crear su propio club en la casa de Nicolás Marin Moreno. En esa oportunidad, los allí presentes eligieron el nombre Club Atlético Argentinos de Vélez Sársfield, en homenaje a la estación de tren ubicada junto al campito donde practicaban fútbol cada día. Sin embargo, tres años más tarde se unirían diez nuevos socios, entre los que destacaba la presencia de José Amalfitani, a la postre el Presidente más recordado en la historia del club. Juntos decidieron cambiar el nombre por el de Club Atlético Vélez Sársfield.

Amalfitani llegó a la presidencia de su club amado y dejó una frase que identificaría por siempre a la historia de la entidad: "cada chico que entra es un campeonato ganado". Así, más allá de sus logros futbolísticos, la institución que cuenta con más de 27,500 socios puede vanagloriarse orgullosa gracias a su amplia estructura deportiva y cultural, que permite a miles de vecinos el desarrollo de infinidad de actividades amateurs.

Vélez tiene su centro de operaciones y campo de juego en el Estadio José Amalfitani, con capacidad para 49,540 espectadores. En 1978, el club tuvo otro motivo para golpearse el pecho: remodeló su cancha y ofició de subsede para la Copa Mundial de la FIFA.