Reconocido unánimemente como el primer embajador del fútbol de su país, el Club Deportivo Los Millonarios necesitó apenas 64 años de vida para transformarse en una de las instituciones más ganadores y tradicionales de Colombia. FIFA.com resume su historia.

Nacimiento del club
El antecedente directo de Millonarios se llamó Club Deportivo Municipal, un equipo fundado en 1937 por un grupo de estudiantes del Colegio de San Bartolomé y del Instituto La Salle de Bogotá. Los éxitos llegaron rápidamente y, un año después, representó a selección colombiana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Ciudad de Panamá, donde se colgó la medalla de bronce.

Como los resultados siguieron acompañando hasta entrada la década del 40’, un grupo de personas encabezados por el Sr. Alfonso Senior pensaron en formalizar la creación del club. Con algo de ironía e inspirados en lo que ya por ese entonces era una tendencia, la incorporación de futbolistas extranjeros, se optó con llamar a la nueva institución Club Deportivo Los Millonarios, con fecha oficial de fundación el 18 de junio de 1946.

Mitos y realidades de una pasión
Acostumbrados ganar, los Albiazules encararon confiados la primera temporada profesional del fútbol colombiano en 1948, pero el campeón fue Santa Fe de Bogotá, que ya a esta altura era su clásico rival. Senior, ahora presidente, redobló la apuesta y, aprovechando una huelga de futbolistas en Argentina, contrató a Adolfo Pedernera, integrante de la famosa Máquina de River Plate.

“Me tildaron de loco, que cómo íbamos a pagar 5,000 dólares de prima y 500 de sueldo, que si quería seguir adelante lo hiciera bajo mi responsabilidad... El día que lo presenté, de saco y corbata, recaudamos 35,000 pesos, siete veces más que lo normal. Eran casi 18,000 dólares, así que resultó un negocio redondo”, recordaba Senior hace unos años.

Pedernera colaboró para llevar también a Alfredo Di Stéfano y Néstor Rossi, entre otros varios internacionales de renombre como el escocés Robert Flawell y el inglés Billy Higgins. El equipo, bajo la dirección técnica de Carlos Aldabe, practicó un fútbol excelso, ganando el título en 1949 así como también en 1951, 1952 y 1953, aunque éstos con Pedernera en la doble función de jugador y entrenador.

Ese Millonarios, apodado Ballet Azul, marcó el inicio del Dorado, como se lo conoció al momento más brillante del fútbol colombiano por nivel del juego y asistencia a los estadios. Su fama se extendió rápidamente, recibiendo invitaciones de todo el mundo. Pero fue su participación en la Campeonato de las Bodas de Oro del Real Madrid, en 1952, el que convirtió a aquel equipo en leyenda: tras vencer al campeón sueco IFK Norrköping 2-1, obtuvo el título al derrotar 4-2 los poderosos anfitriones con dos goles de Di Stéfano.

"Ese equipo era una máquina jugando a la pelota. Nadie le ponía la tapa a los europeos en ese entonces", recordaba tiempo atrás Di Stéfano, posteriormente comprado por el Real. En los próximos años, enfrentaría cincos veces más a los Merengues, con otras dos victorias y tres empates. De allí el sobrenombre de El Embajador... "Así les demostramos que realmente éramos mejores que ellos", afirmaba tiempo atrás Julio Cozzi, arquero del equipo.

La segunda era exitosa de Millonarios llegó de la mano de Gabriel Ochoa Uribe. Comenzó en 1959 y se extendió en la década del ’60, durante la cual Millonarios participó de la primera edición de la Copa Libertadores (terminó 4º) y sumó cuatro conquistas más, coronadas con el tetracampeonato de 1964, éste último con Efraín Sánchez como entrenador.

Con el regreso de Uribe en la banca y un inspirado Willington Ortiz sobre el campo de juego, Millonarios alcanzó las semifinales de la Libertadores en 1971 y 1972, y agregó este mismo año su décima estrella. Sin embargo, y más allá de sumar la décimo primera en 1978, los éxitos comenzaron a ser menos frecuentes.

De hecho, debió esperar hasta 1987 para dar otra vuelta olímpica, aunque lo hizo a lo grande, ganando todas y cada una de las etapas del torneo de ese ese año, así como también un par de Copas amistosas internacionales a las que fue invitado. Con más dificultades, alcanzó en 1988 su décimo tercer campeonato nacional.

“Millonarios es grande por la gente... Yo fui parte del último título y todavía recuerdo, como si fuera ayer, el regreso desde Barranquilla y el viaje en colectivo hasta la concentración. Era un mundo de personas. Muchos jugadores jamás se dan cuenta de lo que hay detrás de esa institución”, afirmaba el argentino Mario Vanemerak, autor del gol de aquel campeonato.

El presente
Desde ese entonces, Millonarios ha transitado un camino con profundas crisis financieras y deportivas, apenas mitigadas por los subcampeonatos locales de 1994 y 1995 y la obtención de la Copa Merconorte en 2001, un año después de perder la final de ese mismo certamen. Con la conquista del título en 2012, el equipo rompió una racha de 24 años sin ganar el campeonato colombiano y consolidó su hegemonía a nivel nacional. Es el club más ganador de la historia del país, con 14 estrellas.

El estadio
Millonarios juega de local desde siempre en el Estadio Nemesio Camacho “El Campín”, que fue fundado el 10 de agosto de 1938, en ocasión de los Juegos Bolivarianos, con un aforo inicial de 10,000 espectadores. Aunque sucesivas modificaciones elevaron su capacidad a 63,000, en la actualidad está habilitado para 46,000. Desde 1951, los Albiazules lo comparten con su clásico rival Santa Fe, aunque también ha sido usado por otros clubes para encuentros de Copa Libertadores. Además de sede de la Copa América en 2001, “El Campín” también ha sido usado en numerosas oportunidades por la selección absoluta para partidos de las eliminatorias mundialistas.