Si la historia del fútbol de clubes sudafricano se escribiera hoy, uno de los equipos más añejos del país, el Orlando Pirates, ocuparía el primer plano. También conocido como los Bucaneros o los Asaltantes del Mar, la entidad fue fundada hace casi 75 años en el famoso distrito de Soweto en Johannesburgo, y ha sido una de las potencias predominantes del fútbol sudafricano durante décadas.
Su mayor logro se remonta a mediados de la década de los noventa, cuando el Pirates, a la sazón una entidad mayormente desconocida en el fútbol africano, ascendió a la cumbre continental al conquistar la Liga de Campeones africana. Fue toda una gesta para el club, y llegó en el momento más oportuno, cuando el fútbol sudafricano reingresaba lentamente en el ámbito del deporte internacional tras su aislamiento durante la época del apartheid.
La coronación tuvo lugar en Abiyán, Costa de Marfil, donde en diciembre de 1995 el destino de los Pirates se cruzó con el del aclamado club local, el ASEC Mimosa, en el encuentro de vuelta de la final de la Liga de Campeones. El Pirates, que entonces estaba entrenado por el técnico nigeriano Shaibu Amodu, no había podido pasar del empate 2-2 en su estadio de Soccer City en el partido de ida disputado dos semanas antes. Pero aquel día se alió con la fortuna para arrancar una heroica victoria a domicilio por 0-1 sobre los costamarfileños. Con figuras de la talla de Mark Fish, Gavin Lane, Jerry Skhosana, John Moeti y Helman Mkhalele, se convirtió así en el primero y hasta la fecha único equipo sudafricano en reclamar la corona de África.
El nacimiento de una institución
El Orlando Pirates es uno de los clubes con más solera del fútbol sudafricano, y además puede vanagloriarse de haber engendrado a otros grandes equipos del país, entre los que destacan el Kaizer Chiefs y el Jomo Cosmos. Según sus seguidores, el Pirates puede además presumir de ser una de las principales canteras de talentos del fútbol nacional a lo largo de las dos últimas décadas.
Todo empezó en 1937. Según cuentan, un ex promotor de boxeo, Andries Mkhwanazi, vio a un habilidoso grupo de muchachos jugando al fútbol en una de las polvorientas calles de Soweto. Y no sólo vio en ellos las dotes necesarias sino el potencial suficiente para formar un club de fútbol. Así pues, alentó la formación de un equipo y, descalzos y sin colores ni uniformes especiales, se afiliaron a la Asociación Bantú de Fútbol de Johannesburgo (JBFA). El éxito del combinado pronto atrajo la atención del barrio, y los muchachos no tardaron en contar con una numerosa hinchada.
A finales de los años sesenta, los dos clubes más poderosos del país eran el Orlando Pirates, ahora afectuosamente llamado Amabhakaniya o Ezimnyama Ngenkani, y el Highlands Park, que a la sazón competía en la liga nacional de fútbol exclusivamente para blancos. Entonces, en el Pirates se formó un subgrupo y algunos de los miembros más celebrados del equipo se marcharon a raíz de una pelea. Este bando desgajado se unió al elegante ex futbolista del Pirates, Kaizer Motaung, que alcanzó fama jugando en la liga NASL de los Estados Unidos, y juntos formaron un nuevo club bautizado con el nombre de Kaizer X1, luego rebautizado como Kaizer Chiefs. Aquél fue un golpe duro para el Pirates.
A mediados de los años setenta, el club original se había reagrupado y desenterraba nuevos diamantes. Jugadores como Jomo Sono, conocido asimismo como el Príncipe Negro del fútbol africano, Shakes Mashaba, Percy Chippa Moloi y Patson Banda configuraron una nueva generación de estrellas que ganaron el título de liga cuatro veces en seis años. En 1973, el Pirates coronó la temporada con el triunfo en la liga, al batir por 2-1 al Golden Arrows en el último partido, disputado en el estadio de Orlando. Fue uno de los tres trofeos que levantó aquel año, además del BP Top Eight y la Life Cup. Luego Sono se fue a jugar con fenómenos como Pelé y Franz Beckenbauer en la NASL estadounidense y regresó a Sudáfrica para fundar otro club rival, el Jomo Cosmos.
El derbi de Soweto
En la peor época del apartheid, el fútbol era una fuente de esperanza en Sudáfrica. Aparecieron artistas del balompié y surgieron rivalidades que levantaban los ánimos de los aficionados. El distrito de Soweto, o más precisamente el estadio de Orlando, fue cuna de muchos sueños y escenario de las proezas de los jugadores más carismáticos de la nación.
Soweto, entonces fuente de malestar social y disturbios, era al mismo tiempo Meca futbolística del país. Fue allí donde nació una de las rivalidades más intensas y prolongadas de Sudáfrica entre los dos clubes del distrito, el Orlando Pirates y el Kaizer Chiefs. El partido entre ambos se conocía como "el derbi de Soweto", y el drama de sus enfrentamientos pronto captó la atención de toda la nación. Hoy en día sigue siendo el mayor duelo entre clubes en el calendario futbolístico nacional.
En la actualidad
La llegada del holandés Ruud Krol como nuevo entrenador del Pirates la temporada pasada fue saludada como un soplo de aire fresco y el comienzo de una nueva era para los Bucs. El hecho es que llevaban tres años sin ganar ningún trofeo, una situación que disgustaba a los hinchas del Pirates tanto más cuanto que el Kaizer Chiefs acababa de encadenar dos campeonatos de liga seguidos. Sin embargo, ni siquiera la tutela del otrora astro de la selección nacional de Holanda y dos veces finalista de la Copa Mundial de la FIFA sirvió para encumbrar al Pirates, que volvió a terminar segundo por segunda temporada sucesiva.
El éxito es una necesidad para el club, que fue honrado por Nelson Mandela durante su época como Presidente del país. En 2001, el Pirates ganó la liga y el torneo BP Top Eight a las órdenes del aclamado entrenador sudafricano Gordon Igesund. En 2004 repitió esa hazaña. Ahora, ávido de más gloria, el Pirates ha ido atrayendo ambiciosamente a su causa a algunos de los mejores jugadores de la nación. Y en Krol dispone de un técnico con la experiencia suficiente para regresar a la cima.
El estadio
El estadio de Orlando, apodado La fábrica de sueños, ha sido a lo largo de la historia uno de los templos más sagrados del fútbol en Sudáfrica. Construido a finales de los años cincuenta, fue sede del Orlando Pirates durante la mayor parte del tiempo hasta que el nuevo estadio de Orlando se inauguró en 2008. Mientras el estadio estaba en obras, los Bucaneros se establecieron en el estadio Ellis Park de Johannesburgo, que pronto recibió el remoquete de La casa del dolor. Pero ahora que el vanguardista estadio de Orlando se ha abierto al público, los Asaltantes del Mar han regresado a su antigua fortaleza en busca de más altas aventuras.



