El Fiorentina dista de tener un palmarés a la altura de su reputación en el fútbol italiano. Sin embargo, el club toscano, geográficamente ubicado entre las potencias del norte y los dos cuadros de la capital, puede enorgullecerse de ser el primer equipo italiano que conquistó un torneo de la UEFA, al alzar la Recopa de 1961.

En su galería de clubes de leyenda, FIFA.com invita a descubrir a uno de los 13 equipos del Viejo Continente que han participado en las finales de tres grandes competiciones europeas.

El nacimiento de una institución
Oficialmente, la Associazione Calcio Firenze, que no tardó en convertirse en la Associazione Calcio Fiorentina, fue creada el 26 de agosto de 1926, como resultado de la fusión entre la Palestra Ginnastica Fiorentina Libertas y el Club Sportivo Firenze. Pero para encontrar los orígenes del Fiorentina hay que remontarse a 1898, año del nacimiento de su lejano ancestro, el Florence Football Club, reservado a los aristócratas. A lo largo de los años se crearían y disolverían multitud de asociaciones deportivas, sin que ninguna de ellas lograse consolidarse en el ámbito nacional. Finalmente, a instancias del régimen fascista, que animaba a fusionarse a los clubes de una misma ciudad, se fundó el Fiorentina en 1926, con el objetivo de instalarse en la elite del fútbol italiano.

El marqués Luigi Ridolfi Vay da Verrazzano fue su primer presidente, y permanecería en el puesto durante quince años. Él eligió el color violeta de la camiseta, con una flor de lis roja como blasón, aunque la leyenda atribuya esa tonalidad a un lavado defectuoso en las aguas del Arno de las elásticas rojiblancas de sus primeros años.

La Fiore tardó en adaptarse varias temporadas, pero acabaría haciéndose con un lugar en la división de honor al ganar el torneo de la Serie B en 1931, con 46 puntos, superando al fin a su gran rival, el Bari. El 20 de septiembre de 1931 se estrenó en la Serie A, mediante un empate frente al AC Milan (1-1).

La forja de una leyenda
Pero el Fiorentina tuvo que esperar un cuarto de siglo antes de conocer su época gloriosa, entre 1956 y 1969. En 1956, durante la presidencia del industrial Enrico Befani, el club ganó su primer Scudetto, en una temporada en la que únicamente registró una derrota. La estrella del equipo era entonces el dinámico extremo derecho brasileño Julinho, quien ya había destacado en la Copa Mundial de la FIFA Suiza 1954. En la campaña siguiente, la Viola pasó a ser el primer equipo italiano que disputaba la final de la Copa de Europa de Clubes Campeones, contra el intratable Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, que venció 2-0.

También en Europa, en 1961 se adjudicó la primera edición de la Recopa, frente al Glasgow Rangers (0-2, 2-1), antes de caer en la final la temporada siguiente, ante el Atlético de Madrid (1-1, 3-0).

En Italia, hasta el final del decenio de 1960, la Fiore estuvo siempre en la zona noble de la clasificación, con cuatro subcampeonatos consecutivos y un nuevo Scudetto en 1969. Poseía una formación completa en todas sus líneas, en la que figuraban futbolistas de la talla de Giancarlo De Sisti, Amarildo, Salvatore Esposito, Mario Maraschi, Francesco Rizzo o Ugo Ferrante.

Luego vendría una nueva travesía del desierto, que duró tres décadas, en la que tuvo que contentarse con tres títulos de la Copa de Italia y una final perdida en la Copa de la UEFA. Aun así, este periodo estaría marcado por las proezas de los tres jugadores más influyentes y talentosos de su historia: el elegante Giancarlo Antognoni, autor de 87 goles en 412 encuentros con la camiseta violeta entre 1972 y 1987, el increíble Roberto Baggio, que tomó el relevo entre 1985 y 1990, y que brilló antes de orientar su larga carrera hacia nuevos horizontes, y Gabriel Batistuta, el más florentino de los argentinos, que entró en la historia del club al marcar 168 dianas en 269 partidos entre 1991 y 2000. 

El Fiorentina coquetearía con el éxito en varias ocasiones, aunque sin llegar a alcanzarlo nunca, con un aparente miedo a ganar.

En la actualidad
El inicio de los años 2000 fue catastrófico. Todo empezó con un descenso deportivo a la Serie B, justo antes de que un tribunal administrativo declarase al club en quiebra en 2002. Pero, pese a verse sumido en la desgracia y llegar a estar incluso a punto de desaparecer del mapa futbolístico, el Fiorentina se beneficiaría de un primer cúmulo de circunstancias que le permitieron comenzar la temporada siguiente en el último peldaño del sistema profesional, el equivalente a la cuarta división. Tras ser salvada en un primer momento por el Alcalde de Florencia, la Fiore —que empezó la campaña con el nombre de Fiorentina Viola— fue adquirida por el importante empresario Diego Della Valle.

En un segundo milagro a la italiana, el Fiorentina regresó a la Serie A en tan solo dos temporadas, y recobraría también su identidad. Bajo la dirección de Cesare Prandelli, actual técnico de la Nazionale, volvió a Europa con una plaza en semifinales de la Copa de la UEFA y dos participaciones en la Liga de Campeones —en una de ellas, se plantó en octavos de final—. A raíz de la gestión de Della Valle, Florencia vuelve a disfrutar del fútbol de la máxima categoría, aunque aún no haya recuperado la gloria de aquellos inolvidables 1960.

El estadio
Con la llegada del Fiorentina a la elite al principio de los años 1930, el marqués Luigi Ridolfi decidió construir un nuevo estadio en el barrio de Campo di Marte, que tenía una buena conexión de ferrocarril. El arquitecto Pier Luigi Nervi optó por un diseño innovador, considerado unánimemente como una obra maestra de la arquitectura italiana de aquel decenio, dotado de escaleras de caracol y una torre de maratón.

Llamado inicialmente Stadio Giovanni Berta, en homenaje a un militante fascista, fue rebautizado como Stadio Comunale tras la II Guerra Mundial, y desde 1991 lleva el nombre de Artemio Franchi, el ex Presidente de la Asociación Italiana, oriundo de Florencia, ex Presidente de la UEFA y ex Vicepresidente de la FIFA, fallecido en un accidente de tráfico en 1983.

Su aforo oficial es de 45.809 plazas de asiento, pero el récord de asistencia son 58.271 espectadores, registrado el 25 de noviembre de 1984, con motivo de un choque Fiorentina-Inter de Milán, cuando el recinto aún disponía de localidades de pie. Fue el escenario de encuentros de las Copas Mundiales de la FIFA 1934 y 1990, la Eurocopa de 1968, los Juegos Olímpicos de 1960 y la final de la Recopa de 1961.