Un poco de historia
Integrante del grupo de elite en el fútbol argentino, Racing Club tiene motivos para enorgullecerse: apoyado por una afición masiva y pasional, se trató del primer equipo del país en alcanzar la Copa Intercontinental e, incluso, la ya desaparecida Supercopa sudamericana.

Si bien ha sabido de momentos gloriosos a lo largo de su historia, la Academia, tal es su apodo, también ha atravesado situaciones complicadas. Sin ir más lejos, recién en diciembre de 2001 pudo quebrar el maleficio de 35 años sin conseguir un título local, luego de que en 1999 el club cerrara sus puertas y se declarara en quiebra. No obstante, la adversidad parece haber unido más a su afición, considerada como una de las más seguidoras e incondicionales del ámbito local.

El nacimiento del club data de comienzos del siglo pasado, en el Mercado de Hacienda de Buenos Aires. Allí, el 25 de marzo de 1903, se reunieron varias personas a tratar la posible fusión de dos clubes de la zona que, paradójicamente, habían nacido juntos unos años antes: Foot Ball Club Barracas y Colorados Unidos. Los directivos de ambos equipos limaron asperezas y decidieron unirse bajo un nombre "original, distinto y atractivo". Germán Vidaillac, uno de los allí presentes, exhibió a todos una revista de automovilismo francesa llamada Racing. La decisión se tomó rápidamente: quedaba fundado el Racing Club.

En 1945, en Avellaneda, fue construido el estadio Juan Domingo Perón, más conocido como "El Cilindro", en el que Racing oficia de local. Con capacidad para 50,000 espectadores, la cancha se ubica a sólo dos cuadras de la que tiene su eterno rival: el Club Atlético Independiente. Los enfrentamientos entre ambos equipos dividen al barrio en dos, y suelen tener en vilo a todo el fútbol argentino.

Debido a la crisis financiera que casi deriva en su cierre definitivo en 1999, Racing estuvo gerenciado durante casi nueve años por la empresa Blanquiceleste S.A.. Su gestión se dio por terminada en julio de 2008, y el club volvió así a ser una asociación civil sin fines de lucro. La normalización de la vida institucional de la Academia se completó en diciembre del mismo año, cuando sus socios volvieron a elegir mediante al voto a las autoridades de su institución.