El partido
Por tercera ocasión en cuatro años, Boca Juniors llegaba a Japón para disputar la Copa Toyota de punto. Tras vencer al Real Madrid en 2000 y caer con el Bayern Munich en 2001, esta vez el poderoso rival de turno era AC Milan de Carlo Ancelotti. Y por segunda vez, la gloria se vestiría de azul y oro. El duelo fue más parecido a una partida de ajedrez que a un encuentro de fútbol. En medio de la paridad táctica imperante, AC Milan golpeó primero a través del danés Jon Tomasson (23'). Boca asimiló rápido el golpe y empató cinco minutos más tarde, cuando Matías Donnet venció a Dida un toque corto de zurda (28'). El partido siguió siendo muy equilibrado y cada equipo dispuso de una oportunidad clara antes los penales: Carlos Tevez desvió su remate sobre el final del tiempo reglamentario (90') y Roberto Abbondanzieri le ahogó el grito de gol a Andrei Schevchenko (116') cuando los hincha italianos ya festejaban la conquista. En la definición por tiros desde el punto del penal se agigantó la figura del arquero de Boca, quien detuvo los disparos de Andrea Pirlo y Alessandro Costacurta. La conversión de Raúl Cascini le permitió al equipo argentino, nuevamente contra todos los pronósticos, lograr el máximo trofeo de clubes por tercera ocasión en su historia.

La figura del partido
Es verdad que con apenas 19 años Carlos Tevez era el líder futbolístico de aquel Boca Juniors, y que si bien arrancó la final en el banco de suplentes al regresar de una lesión, su entrada fue clave para el desarrollo del partido. Sin embargo, el jugador decisivo ante el AC Milan terminó siendo Roberto Abbondanzieri. Primero, evitó lo que parecía un festejo seguro del ucraniano Schevchenko en el segundo tiempo suplementario. "En esa pelota, supe que éramos campeones del mundo. No había chance de que se nos escapase", aseguró. Luego, en la definición por tiros desde el punto del penal, se vistió de héroe al desviar los remates de Pirlo y Costacurta. "Interiormente estaba esperando y quería una actuación así. Gracias a Dios que se me dio en el partido más importante de mi vida", concluyó.

El entrenador
Si algo le faltaba a Carlos Bianchi para convertirse en el técnico más ganador en la historia de Boca y del fútbol argentino a nivel clubes era obtener nuevamente la Copa Toyota. Tras dejar el club en diciembre de 2001, luego de caer en Japón ante el Bayern Munich, el Virrey volvió a La Boca en enero de 2003. La vuelta olímpica ante el AC Milan coronó un año fantástico, en el cual además ganó un torneo local y la Copa Libertadores de América por cuarta vez en su carrera. "Boca siempre juega confiado en sus propias fuerzas, mucho más allá de lo que haga y de cómo se llame el rival. Por eso, ante el Milan, sabíamos que nos podía ir bien o mal, pero que estábamos tranquilos por esa confianza. Como siempre, lo más importante fue el equipo", dijo Bianchi, fiel a su filosofía.

Boca Juniors 1-1 Milan, TS (0-0), 3-1 penales
Lugar:
Yokohama
Estadio: Yokohama International Stadium
14 de Diciembre
Espectadores: 70,000
Árbitro:
Valentin Ivanov (RUS)
Goles:
Jon Tomasson (23'), Matías Donnet (28').
AC Milan:
Dida, Cafú, Costacurta, Maldini, Pancaro, Gennaro Gattuso, Andrea Pirlo, Kaká, Seedorf, Schevchenko, Tomasson.
DT:
Carlo Ancelotti
Boca:
Abbondanzieri, Perea, Burdisso, Rolando Schiavi, Clemente Rodríguez, Matías Donnet, Battaglia, Cascini, Cagna, Iarley y Guillermo Barros Schelotto.
DT: Carlos Bianchi