Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA 2000
El Corinthians y el Vaso da Gama, líderes respectivos de los
Grupos A y B, a expensas del Real Madrid y del Manchester United,
se vieron las caras en una sorprendente final con acento brasileño.
El equipo de Río contaba con una delantera formada por los
excepcionales talentos de Edmundo y Romario, mientras que en las
filas de su rival paulista militaban el genio creativo de
Marcelinho Carioca y el supersónico Edilson. El Vasco fue superior
en el primer tiempo. Pero, a pesar de tener la posesión del balón y
de dominar sobre el terreno de juego, no logró franquear la férrea
defensa contraria. Tras el descanso, el Corinthians se metió en el
partido, aunque fue incapaz de perforar la meta del joven Helton.
En la tanda de penales, ambos equipos transformaron los dos
primeros lanzamientos, pero en el tercero, Dida detuvo
magníficamente el disparo del delantero del Vasco, Gilberto. Dos
nuevos penales fueron a parar al fondo de la red, antes de que
Marcelinho Carioca tuviera en sus botas la posibilidad de decidir
el partido a favor del Tim ão. Sin embargo, el jugador falló. El
Vasco necesitaba marcar para mantener sus opciones, pero el
lanzamiento de Edmundo salió desviado más allá del poste de la
portería defendida por Dida y el título fue a parar a manos del
Corinthians.
Jugador más destacado
Cinco de los 28 jugadores nominados para hacerse con el Balón
de Oro adidas militaban en las filas de Corinthians, pero uno de
ellos destacó sobre el resto como el mejor del torneo. Edilson, que
entonces tenía 28 años, realizó un campeonato impecable de
principio a fin. Su imprevisible estilo y su ritmo supusieron una
amenaza constante para sus adversarios. Marcó dos goles frente al
Real Madrid, dentro del Grupo A, lo que hizo ganar al Corinthians
un punto decisivo además de participar en casi todas las jugadas de
ataque de su equipo a lo largo de la competición.
El entrenador
La decisión del Corinthians de fichar al inexperto Oswaldo de
Oliveira en 1999 sorprendió a propios y extraños, pero el club no
tardó en cosechar grandes éxitos tras su nombramiento. En su
primera temporada al frente del equipo, Oliveira fue el cerebro
gris que orquestó la victoria, tanto en el campeonato paulista,
como en el de Brasil, lo que le hizo ganarse las simpatías de la
inmensa afición del club. El técnico incrementó su reputación
durante la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2000. Tras un
encomiable empate a 2-2 frente a un Real Madrid plagado de talento,
el Corinthians necesitaba ganar al Al-Nassr por más de dos goles de
diferencia para asegurarse una plaza en la final contra un rival
brasileño, el Vasco da Gama. Ricardinho adelantó a su equipo en el
marcador mediada la primera parte y mientras el reloj marcaba los
minutos de vida que le quedaban al Tim ão en el torneo, Oswaldo de
Oliveira realizó un cambio crucial al sustituir al delantero por
Edu. La incorporación de éste último permitió a Freddy Rincón
evolucionar a una posición más avanzada y el colombiano justificó
el cambio al marcar el segundo y decisivo gol para su equipo. En la
final, la perspicaz manera en que Oswaldo de Oliveira organizó a su
defensa contribuyó a que el Corinthians mantuviera su portería a
cero y, de este modo, el partido se decidió en la tanda de penales,
en la que el Timão salió victorioso.
Vasco 0-0 Corinthians (Corinthians venció en lanzamientos
de penal 3-4)
Ciudad: Rio de Janeiro,
14 de enero de 2000
Público: 73,000 espectadores
Árbitro: Dick Jol (NED)
Vasco: Hélton; Paulo Miranda, Odvan, Mauro Galvão,
Gilberto; Amaral, Felipe (Alex Oliveira), Juninho Pernambucano
(Viola), Ramón (Donizete); Edmundo, Romário
Entrenador: Antônio Lopes
Corinthians: Dida; Índio, Fábio Luciano, Adílson,
Kléber; Vampeta (Gilmar), Rincón, Marcelinho Carioca, Ricardinho
(Edu); Edílson (Fernando Baiano), Luizão.
Entrenador: Oswaldo de Oliveira
Jugador del torneo: Edílson
(Corinthians)