El partido
En 1996, la
Juve sumó su segundo título contra otro equipo argentino,
el River Plate, que también aspiraba a repetir trofeo. Esta final
fue sumamente disputada. A nueve minutos de la conclusión, un tiro
del mediapunta argentino Ariel Ortega se estampó contra el
travesaño, y en el subsiguiente despeje Zinédine Zidane desvió el
balón de cabeza para Alessandro Del Piero, quien marcó el único gol
del partido con un zurdazo tras un tiro de esquina (81').
La figura del partido
Apodado "Pinturicchio" por Giovanni Agnelli, ya que
su toque de balón recuerda las pinceladas del maestro del
Renacimiento, Alessandro Del Piero ocupa un lugar por méritos
propios dentro del fútbol italiano.
Franco Causio fue quien lo descubrió, cuando jugaba en el Pádova. Del Piero, cuyo ídolo sigue siendo el francés Michel Platini, es a la vez un temible goleador y un sensacional mediapunta, capaz de decantar un partido con un único gesto. Su palmarés con el Juventus habla por sí solo: se ha adjudicado ligas locales, una Liga de Campeones y una Copa Toyota.
Cuando tiene confianza y está en forma, es capaz de todo, como demostró en la temporada 1997-98, cuando marcó 32 goles. Pero la trayectoria de Del Piero, a quien afecta mucho su estado de ánimo, presenta altibajos, que se suceden al ritmo de sus goles y sus lesiones. Varias veces fue abucheado por la hinchada. Sin embargo, en cada ocasión, Del Piero ha demostrado una gran fuerza de carácter, regresando al más alto nivel y haciendo callar a sus detractores.
En 2004 tuvo una temporada mediocre, pero despertó a diez jornadas del final para salvar al equipo con sus goles decisivos, sobre todo contra el Milan. En la temporada 2005/2006, ni siquiera tuvo asegurada la titularidad, ni con el Juventus ni con la selección italiana. Pero lejos de rendirse, formó parte del representativo nacional que se hizo con el título en Alemania 2006 donde anotó, además, un recordado gol en semifinales frente al conjunto local.
El entrenador
El toscano Marcelo Lippi, que sigue vistiendo de punta en
blanco en los banquillos, es una auténtica estrella, en el mismo
plano que los mejores futbolistas. A pesar de todo, no es una
persona a la que le guste prodigarse en discursos, y tiene una
flema muy británica. Su nombre permanecerá por siempre vinculado a
la historia del Juventus, con cinco ligas, una Liga de Campeones,
una Copa Toyota y una Copa de Italia.
Después de una modesta carrera de jugador, que pasó casi en su totalidad en el Sampdoria de Génova (1962-1979), Lippi se consolidó como uno de los entrenadores más reputados del mundo. Muy exigente y riguroso hasta el extremo, dirige a su equipo con puño de hierro. Sus sesiones de entrenamiento son minuciosamente analizadas por todos los técnicos de Europa.
"Tan sólo hay que saber manejar las situaciones, y a veces saber mostrarse más eficaz que espectacular", considera este preparador de difícil clasificación.
Tras un período infructuoso en el Inter, Lippi no tardó en reencontrarse con el éxito en el Juventus, al que regresó en 2001, y tenía previsto despedirse del fútbol al término de la temporada 2004. "Quería retirarme, pero la Asociación Italiana de Fútbol se puso en contacto conmigo, y para mí es un honor intentar una última experiencia con la Squadra Azzurra", confesaba Lippi, quien ingresó en la historia grande el 9 de julio de 2006 al conquistar la Copa Mundial de la FIFA en Alemania. Con toda la gloria en sus brazos, y pese a que tuvo una oferta para mantenerse en el cargo, Lippi optó por el retiro definitivo.
Juventus 1-0 River Plate
Ciudad: Tokio
Estadio: Estadio Nacional
Espectadores: 48,305
26 de noviembre de 1996
Árbitro: M. Rezende (BRA)
Goles: Del Piero (81')
Juventus : Peruzzi, Ferrara, Porrini, Torricelli,
Montero, Di Livio, Deschamps, Jugovic, Zidane, Boksic, Del Piero.
Ent.: M. Lippi.
River Plate: Bonano, Diaz, Berizzo, Ayala, Sorin,
Astrada, Monserrat, Berti, Ortega, Francescoli, Cruz.
Ent.: M. Diaz.
Mejor jugador del partido: Alessandro del Piero
(Juventus)