El partido
El 1 de diciembre de 1994, en Tokio, el modesto y valiente
Vélez Sársfield de Carlos Bianchi se veía la cara con el temido y
poderoso AC Milan de Fabio Capello. El barrio contra el Imperio,
titulaban los medios de prensa por aquel entonces. Y fue el Fortín
el que, a base de esfuerzo y concentración, sorprendieron al
gigante italiano ante los ojos del mundo.
El partido fue muy cerrado, y se definió recién en el segundo tiempo. El campeón sudamericano se puso en ventaja con un penal de Roberto Luis Trotta (57') y manejó las acciones con la experiencia de sus máximos exponentes, entre los que se imponía el paraguayo José Luis Chilavert. El toque mortal lo dio Omar Asad, quien aprovechó un mal pase defensivo de los italianos para definir con una inolvidable media vuelta (64') y asegurarse además el premio al Jugador del Partido.
La emoción invadió al barrio de Liniers, que se dio cita en el estadio Amalfitani para seguir las alternativas del partido por pantalla gigante. Aquella calurosa mañana de diciembre, el país se tiñó entonces de azul y blanco.
La figura del partido
En un esquema donde lo colectivo prevalecía por sobre las
individualidades, José Luis Félix Chilavert supo ganarse la
idolatría de los aficionados velezanos. Arquero, líder y goleador,
el paraguayo llegó al club a mediados de 1992 con una sola idea:
"quiero ser campeón". No muchos creyeron en esas
palabras, aunque dos años más tarde se encontraría levantando la
Copa Toyota con el mismísimo AC Milan de rodillas. "Estoy
orgulloso de pertenecer a un grupo de hombres como este. Somos
merecidos campeones del mundo", declaraba tras el histórico
partido en la capital japonesa. Entre sus hazañas, destacan cuatro
penales atajados en la Copa Libertadores de ese año, así como el
primer gol convertido, no de penal, por un arquero en torneos de
AFA.
El entrenador
Carlos Bianchi es considerado uno de los entrenadores más
exitosos en la historia del fútbol argentino. Y su historia, claro
está, se inició junto a su amado Vélez Sársfield. Como jugador, es
actualmente el máximo goleador del club. Como director técnico, se
trata además del más ganador en la historia de la institución. El
"Virrey de Liniers", tal como se lo conoce, armó un
equipo compacto y batallador que se propuso superar grandes
desafíos. Y vaya si lo logró: fue campeón nacional en 1993, ganó la
Copa Libertadores de 1994 y se adjudicó la Copa Toyota en el mismo
año. "Sabíamos que podíamos ganarle a cualquiera. Para mí,
Costacurta estaba a la misma altura que Trotta e incluso Chilavert
era más que Rossi. Teníamos jugadores capacitados para manejar la
pelota y no desesperarnos. Gracias a eso fuimos los mejores del
mundo", recapacita hoy quien repetiría el título en dos
oportunidades, ya bajo los colores del Boca Juniors.
Copa Toyota 1994
Vélez Sársfield 2-0 AC Milan
Espectadores: 63,700.
Árbitro: José Joaquín Torres (COL)
Goles: Roberto Trotta (57'), Omar Asad
(64')
Vélez Sársfield: Chilavert - Almandoz, Trotta,
Sotomayor, Cardozo - Basualdo, Gómez, Bassedas, Pompei - Asad,
Flores.
AC Milan: Rossi - Tassotti, Costacurta, Baresi,
Maldini - Boban (Simone), Albertini, Desailly, Donadoni - Savicevic
(Panucci), Massaro.