En gran medida por tener al Benfica como mayor adversario, FC Porto y Sporting disputan un clásico que puede ser clasificado como el tercero en la jerarquía de los grandes duelos de Portugal: los dos primeros son, precisamente, aquellos en los que participan las Águilas. Pero no por eso este choque, que celebra sus 90 años en 2012, resulta menos apasionante. Gracias a la devoción de sus aficiones, su rica historia de títulos y, por supuesto, la rivalidad entre las dos mayores ciudades del país, Dragones y Leones han protagonizado momentos destacados de la historia del fútbol luso.

Los orígenes
Los dos equipos se enfrentaron por primera vez en junio de 1922, en la edición inaugural del Campeonato de Portugal, predecesor de la Copa de Portugal. Porto y Sporting jugaron entonces en el Campo da Constituição, antiguo feudo de los Dragones, y los anfitriones acabaron venciendo 2-1, con dos goles de Tavares Bastos. Sin embargo, no se llevarían el título hasta el tercer encuentro de la eliminatoria, cuando volvieron a ganar ante su público y alzaron así su primer trofeo importante.

Tras un paréntesis considerable, la rivalidad comenzó a cobrar fuerza mediado el decenio de 1930, con dos increíbles goleadas que pasaron a la historia. En 1936, en la Liga Nacional —la actual Liga ZON Sagres—, el FC Porto vapuleó por 10-1 a su oponente, un resultado que no quedaría impune: en la temporada siguiente, el Sporting se desquitó devolviéndole un no menos humillante 9-1.

En aquellos tiempos, jugar en casa valía mucho. Tanto, que los norteños no vencerían por primera vez a su rival en Lisboa hasta 1949, tras nada menos que 22 partidos sin conseguirlo. Esa serie coincidió con el periodo dorado del Sporting, cuando un grupo de delanteros conocido como “los Cinco Violines” (formado por Jesus Correia, Vasques, Albano, Peyroteo y Travassos) se convirtió en la pesadilla de las defensas rivales y ayudó al equipo a dominar el fútbol portugués.

Algunas cifras
Fue también en esta época cuando el partido dio el salto al cine. Sirvió de telón de fondo para la historia de O Leão da Estrela (“El León de la Estrella”), película de 1947 en la que un acérrimo seguidor del Sporting viaja a Porto con su familia para asistir al clásico. Era una prueba más de la creciente rivalidad entre ambas entidades, que conocería un capítulo curioso —y polémico— unos 30 años más tarde. En un Estádio das Antas cubierto por una espesa niebla, el FC Porto llegó a verse con un 0-2 en contra, y empató gracias a una pequeña ayuda externa.

Cuando era casi imposible ver nada dentro de la cancha, Fernando Mendes remató de cabeza y, aprovechando la confusión, un recogepelotas metió el balón dentro de la portería sin que nadie se diese cuenta. A pesar de las protestas, el gol fue dado por válido. Aun así, los Leones acabaron ganando 2-3. La victoria mitigó la polémica, pero no impediría el inicio de un periodo sombrío para el cuadro lisboeta, de 19 partidos sin ganar en casa de su rival, que no terminó hasta 1997.

Tres años más tarde, el clásico jugado en el José de Alvalade, correspondiente a la 26ª jornada de liga, tuvo un sabor especial para el Sporting. Los locales ganaron 2-0, superaron a su adversario en la tabla y comenzaron una arrancada que culminaría con el 17º título verdiblanco, que puso fin a 18 años de sequía.

Además de varios choques determinantes para decidir títulos, la historia del clásico está aderezada por los muchos jugadores que acabaron vistiendo las camisetas de los dos equipos, como Maniche, Hélder Postiga, Derlei, Ricardo Quaresma, Paulo Futre, Fernando Gomes, Antonio Sousa y, más recientemente, João Moutinho. Uno de ellos, no obstante, se hizo con un lugar en el corazón de las dos aficiones: el brasileño Mário Jardel, Bota de Oro del fútbol europeo tanto con el Porto (en 1999) como con el Sporting (en 2002, tras sus increíbles 42 goles en 30 partidos).

Jardel, con seis tantos en 11 encuentros, es también el extranjero que más dianas ha anotado en el clásico, junto al colombiano Falcao García, aunque a este tan solo le hicieron falta cinco para alcanzar esa marca. Aun así, los dos están muy lejos de los récords históricos de Peyroteo, con el Sporting, y Pinga, con el FC Porto. Por último, José Mourinho también aparece en esta historia, ya que fue segundo entrenador de Bobby Robson en los dos clubes, si bien únicamente dirigió como técnico principal al Porto, con excelentes resultados.

En el total de partidos disputados desde aquel primer clásico de 1922, los números son equilibrados: una ligerísima ventaja de los Dragones, que suman 77 victorias, por 76 de los Leones y 60 empates.

Actualmente
Al igual que el Sporting fue hegemónico en los años 1940 y 1950, durante las dos últimas décadas el Porto ha dominado el fútbol portugués, y también el clásico. En los 11 últimos enfrentamientos, solamente ha perdido dos veces, e incluso endosó al club de la capital un inapelable 5-2 en la Copa de Portugal de 2010. En 2012, los Dragones conquistaron su 26ª liga de manera holgada, en la penúltima ronda, al derrotar a los Leones por 2-0 en casa.

Y aunque las recientes ediciones pudieran indicar lo contrario, las contiendas entre Porto y Sporting suelen ser apasionantes, y en general levantan grandes expectativas entre sus dos aficiones, y también entre la del Benfica. En este caso, el dilema para los seguidores encarnados es decidir a qué bando apoyar.