"Sepp Herberger era una persona que concedía mucha
importancia a la autoridad. Para él, la disciplina, los modales y
la puntualidad eran primordiales. No obstante, se exigía a sí mismo
lo que esperaba de sus jugadores. No fumaba ni bebía, pero conocía
todos los vicios de los jugadores. Castigaba las conductas
incorrectas, lo que podía suponer que un futbolista no jugara más.
Siempre te decía las cosas a la cara".
Horst Eckel, ex internacional y campeón del mundo en
1954
"El artífice del éxito fue el seleccionador Sepp
Herberger, para nosotros simplemente 'el Jefe'. Como
capitán, yo era la prolongación de su brazo sobre el campo, y me
hacía partícipe de todos sus planes. Durante el viaje al estadio
Wankdorf de Berna para disputar la final, me quedé sorprendido al
observar los parabrisas, que funcionaban a doble velocidad de tanto
que llovía. Me senté al lado del Jefe. Herberger me puso la mano
sobre la pierna y dijo: 'El tiempo que a usted le gusta,
Fritz'. 'Nada que objetar, Jefe', contesté".
Fritz Walter , capitán de la selección campeona del mundo
en 1954