"Recuerdo una práctica de la selección en que anduve bien.
Era 1977, y Menotti me llamó aparte para hablarme especialmente a
mí y decirme que posiblemente me iba a hacer debutar en un amistoso
contra Hungría. Cada palabra del
Flaco era un silencio dentro mío, sepulcral... Porque el
Flaco era, ¡era Dios!"
Diego Maradona, debutó en la selección bajo el mando de
Menotti
"Siempre tuvo la frase justa para motivar a sus jugadores.
Y siempre fue muy tranquilo. Lo vimos furioso una sola vez: antes
del alargue en la final contra Holanda. Nos miró y nos dijo:
'Vean a su alrededor. Somos 80,000 contra once. ¿Lo vamos a
perder?'. Fue el shock que necesitaba el equipo. Salimos
convencidos y ganamos el título".
Daniel Passarella, capitán argentino en 1978
"Es un tipo que tiene mucha confianza en el jugador. Sabe
cómo motivarlo. Te encontraba en el corredor y te decía:
'Mañana va a ser su gran día, usted va a ser el mejor. Somos
los mejores y usted mañana lo va a demostrar'. Te incentivaba
tanto que entrabas al campo de juego pensando que eras mejor que
los demás".
Daniel Bertoni, campeón mundial en 1978
"César marcó un antes y un después en la historia de la
selección. Antes, muchos jugadores no querían ser citados,
preferían quedarse en sus equipos. El
Flaco programó todo diferente, le dio prestigio al equipo
y consiguió los primeros títulos importantes".
Leopoldo Luque, campeón mundial en 1978
"Él fue el pionero en la buena organización del fútbol
argentino. Organizó calendarios internacionales, ganó un título
mundial y le otorgó a Argentina el respeto en el exterior. Es un
tipo muy simple: la charla técnica previa a la final con Holanda,
sólo nos dijo que habíamos llegado hasta esa instancia con mucho
sacrificio y que no nos podíamos dejar ganar. Eso era todo".
Alberto Tarantini, campeón mundial en 1978
"Es un líder, un ser excepcional. Nos convenció de todo lo
que podíamos lograr y nunca traicionó sus convicciones. A algunos
nos sorprendía que nos viniera a entrenar después de ganar el
Mundial de mayores, pero él nos aclaró que lo hacía porque creía
que podíamos ser campeones. Un motivador tremendo. En lo personal,
pude jugar tantos años en Europa gracias a las enseñanzas que él me
dejó".
Gabriel Calderón, campeón mundial juvenil en
1979