En la década de 1930, Austria se reivindicó con una selección cuya calidad y entusiasmo se propagaron como la pólvora por toda Europa. El padre y 'alma mater' de este Wunderteam (equipo de ensueño), al que se suele mencionar al mismo tiempo que a la gran selección húngara de los años 50 y al Brasil de 1970, fue Hugo Meisl. Este ingenioso innovador y gran conocedor del fútbol fue una de las principales autoridades del balompié en su época. Dirigió la Asociación Austriaca de Fútbol como Secretario General en los años 20 y 30, y entrenó a la selección alpina, a la que hizo sobresalir por primera vez en el mundo del fútbol durante la Copa Mundial de la FIFA 1934.
Nacido en el seno de una familia acaudalada, Meisl se trasladó a Viena siendo niño. Allí asistió a una academia comercial, donde se formó para una carrera en el mundo de los negocios antes de conseguir un puesto de empleado en el Länderbank. Sin embargo, el joven Meisl siempre había albergado una gran pasión por el fútbol y, en consecuencia con ella, sacrificó una lucrativa carrera en la banca para dedicarse a perfeccionar la técnica y desarrollar unas infraestructuras que este deporte necesitaba con urgencia. Sus conocimientos le reportaron una reputación de gran experto en la materia.
Como Secretario General de la Asociación Austriaca de Fútbol, Meisl fue uno de los principales impulsores de la profesionalización del fútbol no sólo en Austria, sino en toda Europa. Experto sagaz en el floreciente fútbol internacional, fue el inventor de la Copa Mitropa, precursora de la Copa de Europa de clubes campeones. Sin embargo, el principal éxito de Meisl se produjo como seleccionador del fabuloso 'Wunderteam' que hizo historia en el fútbol en los años 30.
El 22 de diciembre de 1912, Hugo Meisl debutó como seleccionador nacional de la república alpina, con apenas 31 años de edad. Y resultó un estreno victorioso, ya que su equipo se impuso a un duro rival, Italia, por 1-3 en Génova.
"Mantener el balón a ras del césped"
Meisl sólo estuvo dos años escasos al frente de la selección
nacional, antes de emprender una campaña de cinco años en el
servicio militar durante la I Guerra Mundial. Heinrich Retschury se
hizo posteriormente con el timón, pero Meisl mantuvo relativamente
un estrecho contacto, y retomó el control en solitario del equipo a
comienzos de 1919, a su regreso del conflicto.
El fútbol disfrutó de una época dorada después de la guerra, y Meisl fue uno de los que estaban a favor de la profesionalización del deporte. Desde su puesto de Secretario General, también desempeñó un papel fundamental en la construcción de la selección nacional, junto a su amigo inglés Jimmy Hogan, a quien se le atribuye en gran parte el mérito de traer al continente lo que entonces se conocía como fútbol 'de estilo escocés'. Su filosofía de 'mantener el balón a ras del césped' influyó especialmente a Austria en los años 30 y a los mágicos magiares de Hungría en los años 50 (dos selecciones muy respetadas por su estilo de juego técnico y su fútbol de control).
El Wunderteam austriaco, considerado por la mayoría como la mejor selección de Europa antes de la II Guerra Mundial, nació a principios de la década de 1930. Una victoria por 2-1 sobre Checoslovaquia, el 12 de abril de 1931, iba a dar paso para la selección austriaca a una racha de 14 partidos invicta, consistente en 11 victorias y 3 empates. Esta extraordinaria serie de resultados incluía dos abultadas victorias sobre Alemania, netamente superada por 0-6 en Berlín y por 5-0 en Viena. Sin embargo, tradicionalmente se ha señalado como el punto culminante de esta racha a la goleada endosada a Escocia (5-0) el 16 de mayo de 1931 en Viena, al ser la primera vez que los escoceses probaban el sabor de la derrota en el continente. Hungría también fue humillada con una paliza por 8-2, mientras que Suiza fue barrida en Basilea por 1-8.
Jugando con el
Bailarín de Papel
La prolongación de Meisl sobre el césped fue el mágico
Matthias Sindelar, uno de los mejores futbolistas de su generación
y un cerebro genial que movió al equipo hacia el éxito. Apodado
der Papierene ("el bailarín de papel") a causa
de su aspecto delgado y frágil, y 'el Mozart del fútbol'
debido a su virtuosismo, Sindelar, extravagante y de espíritu
libre, era el alma de esta selección bien organizada.
La impresionante racha llegó a su fin el 7 de diciembre de 1932, cuando las tropas de Meisl sufrieron su primera derrota en 15 compromisos ante los inventores de este deporte, Inglaterra. Los advenedizos cayeron valientemente por 4-3 en la cuna del fútbol, en el Stamford Bridge londinense. Pero a pesar de la derrota, los austriacos dejaron patente en todo momento su enorme clase y potencial. Fue una irónica vuelta a casa de los métodos británicos de Hogan, y vino a ser un presagio del momento crítico que iba a producirse en 1953, cuando Hungría apabulló a Inglaterra por 6-3.
Austria sólo perdería otro partido hasta las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA 1934. Fue el 9 de abril de 1933, cuando cayó derrotada por 2-1 ante Checoslovaquia. Entre abril de 1931 y junio de 1934, el Wunderteam sólo perdió 3 encuentros de 31, en los que marcó 101 goles.
Colándose en la historia
Los días más gloriosos de Austria tenían su cita fijada para
la Copa Mundial de la FIFA 1934, en la vecina Italia. Aunque habían
pasado algunos años desde que alcanzara su cenit, el
Wunderteam confirmó sus serias opciones de ganar la
segunda edición de la máxima competición mundialista al sorprender
a los anfitriones por 2-4 en vísperas de la fase final, en un
amistoso disputado en el flamante nuevo Stadio Mussolini de
Turín.
Dado su increíble momento de forma, la selección de Meisl, como era lógico, acudió a la fase final rodeada de una gran expectación, pero no iba a gozar de demasiada fortuna en el conjunto de la competición. Tras ganar 3-2 a Francia después de una prórroga en Turín, Austria eliminó a Hungría en cuartos de final, al imponerse por 2-1 en Bolonia, estableciendo un duelo en semifinales contra el anfitrión, Italia, en el milanés estadio de San Siro. El encuentro contra Hungría, especialmente brusco, llevó a Meisl a calificarlo como "una reyerta, no un partido de fútbol", y su selección iba a lamentar las secuelas de las lesiones sufridas allí.
Antes de la semifinal contra Italia, a la que entrenaba su viejo amigo y compañero de innovaciones Vittorio Pozzo, Meisl aseveró: "No tenemos ninguna opción". Entonces, como si hubiera estado aguardando su momento, el cielo se abrió y un auténtico diluvio empantanó la cancha. Las condiciones meteorológicas fueron un enorme varapalo para los cansados austriacos, que gustaban de jugar con balones rasos, como lo fue también la baja de un auténtico pulmón como Johann Horvath. Y aunque Austria dispuso de una cantidad considerable de ocasiones (algunas crónicas señalan que el guardameta italiano, Giampiero Combi, salvó casi dos docenas de disparos), el gol azzurro del 1-0, marcado por Enrico Guaita en el minuto 10, se mantuvo hasta el final. De ese modo, Meisl, Sindelar y el Wunderteam no llegarían nunca a consolidar realmente su categoría en la historia de la Copa Mundial de la FIFA.
Dos años más tarde, Austria llegó a la final de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Sin embargo, una vez más, Italia se cruzó en el camino de Meisl y sus hombres. La final, que concluyó con una derrota por 2-1, sigue siendo hasta la fecha la única ocasión en la que Austria ha alcanzado el último partido de una gran competición futbolística internacional.
El 24 de enero de 1937, Hugo Meisl se sentó en el banquillo de Austria por última vez. Y su equipo le brindó un triunfo como regalo de despedida, al vencer a Francia por 1-2 en París. Apenas unas semanas después, Hugo Meisl falleció a los 55 años de edad. Ningún seleccionador nacional austriaco ha sido capaz de reproducir su enorme éxito, y el posterior Anschluss ("Anexión") alemán destruyó gran parte de lo que este gran hombre había creado en la selección austriaca (incluido der Papierene Sindelar, que falleció en misteriosas circunstancias al poco de comenzar la ocupación nazi). Fue un rápido y trágico final para un bello cuento vienés.
Tácticas
Las ideas tácticas sobre fútbol de Jimmy Hogan tuvieron poca aceptación en su Inglaterra natal, pero este hombre fue recibido con los brazos abiertos, como entrenador y como estratega, en Austria, Hungría y Alemania, entre otros lugares. Uno de los primeros que adoptó el estilo de pases cortos de Hogan fue Hugo Meisl. El directivo austriaco de fútbol y Hogan adaptaron sus ideas sobre la cancha, dando un énfasis sin precedentes al medio centro creativo en el esquema 2-3-5, dispuesto en 'W-M'. El Wunderteam austriaco fue un paso importante entre las ideas vanguardistas de los ingleses Herbert Chapman y Jimmy Hogan y la Italia de Vittorio Pozzo, dos veces campeona de la Copa Mundial de la FIFA.
