Madrid-Manchester, un duelo con solera
© Getty Images

A pesar de ser dos de los grandes indiscutibles del fútbol europeo, Real Madrid y Manchester United únicamente se han enfrentado ocho veces antes de cruzarse en octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA 2012/13. FIFA.com analiza estos choques históricos y de altos vuelos de la Copa de Europa.

Real Madrid 3-1 Manchester United – Ida de semifinales (5-3 global), 11 de abril de 1957
En la primera incursión europea del Manchester United, el equipo de Matt Busby, campeón de Inglaterra, se había granjeado la simpatía de muchos gracias a su impresionante fútbol, pero sufrió un duro revés al caer por 3-1 a manos del campeón de Europa.

El periódico inglés The Times alabó el vistoso ataque “de cabriolas” del Real Madrid, y describió su juego “como si fuese la cola desplegada de un pavo real, orgullosa e incluso arrogante por momentos”.

Su línea ofensiva de cinco, compuesta por Francisco Gento, Héctor Rial, Alfredo Di Stéfano, Enrique Mateos y Raymond Kopa, resultó demasiado para el United, que aun así resistió durante una hora, gracias a la heroica actuación de Jack Blanchflower, Roger Byrne y Duncan Edwards, por no mencionar a Ray Wood bajo los tres palos.

El United dispuso también de ocasiones, pero acabó cediendo a la presión aplicada por su adversario, que concretó su dominio con un remate de cabeza en plancha de Rial por el segundo palo, tras un centro milimétrico de Gento. Di Stéfano jugó aquella noche como si fuese de otro planeta. Cubría cada metro del último tercio, mostrándose imperioso. Dobló el marcador al superar a Wood en su estirada, antes de que Taylor replicase al introducir el balón en la meta tras una enorme confusión en boca de gol.

Pero Enrique Matos hizo que los 125.000 espectadores presentes se marchasen a casa satisfechos, al aprovechar un balón bien peinado por Kopa para ver puerta desde cinco metros y devolver así la ventaja de dos goles al conjunto merengue. En el encuentro de vuelta, el Real Madrid se puso con un 2-0 a favor a la media hora de juego, y, aunque el United logró empatar más adelante, el resultado del Bernabéu acabaría decidiendo la eliminatoria.

Real Madrid 3-3 Manchester United – Vuelta de semifinales (3-4 global), 15 de mayo de 1968
Una victoria por 1-0 en el primer encuentro, cortesía de George Best, había situado al United a un paso de alcanzar su primera final de la Copa de Europa, en el cuarto intento. Pero nada podía darse por seguro contra el Real Madrid, como se comprobaría en esta contienda.

El choque parecía seguir la pauta del disputado once años antes. El United resistía un ataque tras otro del Madrid, que acabó abriendo el cerrojo a los 32 minutos. Pirri igualó la eliminatoria de cabeza, en un saque de falta de Amancio, y luego Gento adelantó a los suyos tras un fallo de la retaguardia inglesa.

Ignacio Zoco, en propia meta, restableció brevemente el equilibrio en el casillero, pero un fulminante disparo de Amancio desde 15 metros situó de nuevo en ventaja al cuadro local cuando se llegó al descanso. Aunque el Real Madrid estaba animado, y sus hinchas exultantes, la situación pronto daría un vuelco.

Primero, David Sadler estuvo muy atento para empatar tras recibir un pase al primer toque de Paddy Crerand. A continuación, George Best protagonizó una acción brillante que aupó al United a la final, con una fulgurante internada por el flanco derecho a doce minutos de la conclusión. Esquivó a dos defensores y recortó hacia atrás para la llegada de Bill Foulkes, quien fusiló al meta contario. Los españoles se volcaron en busca de otro gol, pero el Manchester aguantó.

El periódico español Ya creyó que “los ingleses no merecieron el empate… pero la defensa del Madrid los puso en la final”, mientras que The Times lo describió como “un periplo peligroso y extraordinario” en el Bernabéu para el United, que completaría frente al Benfica en Wembley, donde alzó su primera Copa de Europa.

Manchester United 2-3 Real Madrid – Vuelta de cuartos de final (2-3 global), 19 de abril de 2000
Tras el empate a ceros registrado en Madrid, el Manchester estaba obligado a prestar mucha atención a la defensa en Old Trafford. No obstante, Roy Keane silenció al público al perforar su propia portería en el minuto 21, lo que dejaba a la formación visitante en una situación de franca ventaja.

Los campeones de Europa no tuvieron más remedio que lanzarse a por su adversario, y se estrellaron contra un prometedor guardameta que respondía al nombre de Iker Casillas. “Para un muchacho de 18 años, no era normal”, reflexionó sir Alex Ferguson después del partido.

En el segundo tiempo, los locales trataron de empatar por todos los medios, con un exceso de entusiasmo que terminaría siendo su perdición (el entrenador del Madrid, Vicente del Bosque, lo describiría como “anarquía táctica”).

Los visitantes sorprendieron a la zaga del United descolocada, primero mediante un preciso tiro ajustado al palo de Raúl, que doblaría luego su renta al beneficiarse de una sensacional acción de Redondo, quien se deshizo de Henning Berg en la posición de extremo mediante un hábil taconazo.

David Beckham apareció para marcar por toda la escuadra tras esquivar a tres adversarios, y luego Paul Scholes transformó un penal en los últimos minutos. Con todo, el resultado fue un 3-2 favorable a los españoles.

A posteriori, Ferguson admitió que su planteamiento había sido equivocado. “El partido de vuelta en Old Trafford fue decisivo, en mi opinión, porque hubiéramos pasado de haber sido pacientes”, aseguró el experimentado técnico escocés. “Pero al vernos con un 1-0 en contra subimos al ataque y nos destrozaron al contragolpe”.

Manchester United 4-3 Real Madrid – Vuelta de cuartos de final (5-6 global), 23 de abril de 2003
No hay muchos partidos en los que los esfuerzos del ganador queden olvidados casi por completo. Pero, aunque el United venció por 4-3, la excepcional tripleta del brasileño Ronaldo es lo que más se recuerda de este duelo jugado en Old Trafford.

El equipo inglés afrontaba la eliminatoria deseoso de auparse a la final, que se celebraría un mes más tarde en Manchester. Y si bien desde su anterior enfrentamiento habían llegado al Bernabéu los tres últimos Jugadores Mundiales de la FIFA del año, en la ida marcó diferencias un doblete de Raúl.

“Uno puede fichar a grandes futbolistas como [Luís] Figo, [Zinedine] Zidane y Ronaldo, pero el mejor jugador del mundo en estos momentos es Raúl”, señaló Ferguson después de aquel partido. “A veces te hipnotizan con su control del balón y sus pases”.

En los dos partidos, Zidane rayó a gran altura con los defensores del título, aunque fue el acierto en la finalización del delantero brasileño lo que arruinó las esperanzas del United de jugar la final en casa, empezando con un lanzamiento raso y potente que batió a Fabien Barthez por el primer palo.

Van Nistelrooy empató antes del intermedio, pero el encuentro pareció sentenciado cuando el ariete bota de oro de la Copa Mundial de la FIFA 2002™ culminó un contraataque asombroso. Y, poco después de que Iván Helguera marcase en propia meta, Ronaldo envió un misil imparable desde 20 metros que daba a su equipo el pase a semifinales y probablemente lo consolidaba de manera definitiva con la camiseta del Real Madrid.

Después de que abandonase el campo entre los aplausos en pie de todo el público, dos tantos de Beckham hicieron que el United ganase el partido, aunque nadie tuvo dudas acerca de quién había sido el astro de la noche.

“Cuando uno marca cuatro goles en casa, espera pasar, pero alguien como Ronaldo es imprevisible”, reconoció Ferguson. “Ha sido un placer participar en un partido como este. Hemos tenido al mejor árbitro [Pierluigi Collina], y ha sido el mejor partido de Europa esta temporada. Ha creado fútbol de una imaginación increíble. Se hablará de él durante mucho tiempo”.