El Kashima Antlers ha sido un fijo en la J-League japonesa desde la creación de esta competición en 1993. No obstante, no se ha limitado a hacer bulto. El club de la ciudad de Kashima ha conquistado la cifra récord de siete campeonatos, a lo que puede añadir otros trofeos logrados desde la profesionalización del fútbol japonés.
Un elemento decisivo para el éxito del equipo ha sido su vínculo con Brasil, sobre el que fundamentó su fantástica temporada de 2000. Ocho años después del memorable triplete conquistado aquel año, FIFA.com centra su atención en el orgullo de Kashima.
El nacimiento de una institución
El Kashima Antlers nació en 1947 como el equipo aficionado de la empresa metalúrgica Sumitomo. Cuando la idea de la creación de la J-League comenzó a tomar forma a finales de la década de 1980, el Antlers supo que tenía pocas posibilidades de obtener una plaza en la primera edición de la competición. No obstante, el enorme apoyo que recibió en su ciudad, la construcción de un magnífico estadio y la llegada de Zico obraron el milagro.
Con el mito brasileño comandando al equipo sobre el césped, el Kashima se había convertido en un bloque sólido y astuto tácticamente cuando la J-League echó a andar. El aplastante 5-0 con que derrotó en su estreno al Nagoya Grampus Eight, con triplete de Zico incluido, dio buena muestra de ello. Con el brasileño Alcindo también en racha, el Kashima sorprendió a todos al ganar la primera fase de la campaña inaugural y, aunque el equipo acabó segundo en el global de la temporada, la calidad y entusiasmo de sus actuaciones comenzaron a ganarle adeptos en todo el país.
La forja de una leyenda
Sin embargo, la etapa dorada del Kashima comenzó realmente en 1996. Aunque para entonces Zico ya había colgado las botas (el brasileño seguiría trabajando para el club como asesor técnico durante muchos años), tres de sus compatriotas, que respondían a los nombres de Jorginho, Mazinho y Leonardo, propulsaron al equipo hasta la gloria.
Después de ganar aquel año su primer título de campeón de liga, el Kashima se reforzó con la contratación de otro gran futbolista brasileño, el centrocampista creador Bismarck. El equipo ganó la Copa de la Liga y la Copa del Emperador en 1997, y revalidá al año siguiente el título nacional, gracias en gran parte a los goles de Atsushi Yanagisawa, que se convertiría en uno de los mejores delanteros de Japón.
La irrupción de Mitsuo Ogasawara y Koji Nakata compensó la falta de títulos en 1999, mientras que la contratación el año siguiente de otra ex estrella de la selección brasileña, Toninho Cerezo, para dirigir al equipo desde el banquillo acabaría resultando clave para el club. El nuevo técnico no tardó en guiarlo a la conquista de un histórico triplete: la liga, la Copa de la liga y Copa del Emperador.
El Kashima volvió a proclamarse campeón de liga en 2001, un año que le deparó un triunfo difícil de olvidar. En la final del Campeonato de la J-League (el duelo de final de temporada que por entonces decidía el ganador del conjunto de la campaña liguera), frente al eterno rival, el Jubilo Iwata, un lanzamiento de falta ejecutado magistralmente por Mitsuo Ogasawara en la prórroga decidió a su favor el emocionantísimo duelo.
Los últimos años
Después de aquella espléndida racha de éxitos, el Kashima atravesó una etapa de vacas flacas entre 2003 y 2006, en la que no logró ningún título nacional. Este período coincidió con el desmantelamiento de su victoriosa plantilla, la marcha del curtido defensa Yutaka Akita y la retirada del fino centrocampista Yasuo Honda. Otras bajas importantes fueron las del emblemático Koji Nakata, que fichó por el Marsella francés, y Atsushi Yanagisawa, que emigró a la Serie A italiana.
Con todo, el club retomó la senda del éxito en 2007, bajo la batuta del técnico brasileño Oswaldo de Oliveira. A las órdenes del sudamericano, el equipo, cuyos jugadores clave eran los defensas Daiki Iwamasa y Fabao, los centrocampistas Ogasawara, Takuya Nozawa y Danilo, así como el hábil delantero Yuzo Tashiro, protagonizó una remontada final en la J-League que lo llevó a arrebatar el título al Urawa Red Diamonds en una última jornada apasionante.
El estadio
El estadio de Kashima, con capacidad para 40.728 espectadores, se convirtió en el momento de su finalización, en abril de 1993, en el único recinto japonés de uso exclusivo para el fútbol. El Kashima Antlers inauguró el estadio en un partido amistoso contra el Fluminense brasileño y, un mes después, disputó en él su primer partido de liga. Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, en la que albergó tres partidos, el estadio se modernizó con las últimas tecnologías y un nuevo terreno de juego. Una estatua de Zico ocupa un lugar de honor en la entrada al recinto.


