"Gracias vieja". Estas dos palabras resumen la vida del argentino Alfredo Di Stefano. Un goleador nato que siempre estuvo al servicio del equipo y que nunca quiso ser una estrella por encima de sus compañeros. Atribuye sus triunfos por el juego colectivo y se lo agradece todo a su vieja: la pelota."El fútbol me lo ha dado todo. Siempre lo he entendido como un juego de equipo y siempre he dicho que no quería ser idolatrado, sino jugar, y para eso hay que correr y sudar".

Desde su más tierna infancia estuvo acompañado por un balón. En las calles del barrio de Barracas, en Buenos Aires, comenzó a dar patadas a pelotas de goma. La pasión por el fútbol le venía de familia. Su padre inculcó a sus hijos el amor por este deporte y por un equipo, River Plate.

Sus inicios en el equipo de sus amores
Tras su paso por clubes de barrio como ‘Unidos y Venceremos' e Imán realizó las pruebas de acceso a River Plate y los técnicos no dudaron en quedárselo. Un joven Alfredo Di Stefano comenzó a despuntar en las categorías inferiores del equipo millonario y pronto dio el salto a la primera división argentina.

En 1945, debutó en un encuentro oficial contra Huracán, equipo al que iría cedido la siguiente temporada, y a sus 19 años participó en la consecución del título para River. Su gran trabajo con El Globo el año siguiente le permitió regresar a River para consagrarse como máximo goleador y de nuevo campeón nacional en 1947, junto a compañeros de la talla de Néstor Rossi, Ángel Labruna o Amadeo Carrizo. La prensa y la afición lo bautizarían como La Saeta Rubia, por el color de su pelo y su gran velocidad al ataque.

Ese mismo año debutó con la selección argentina en la Copa de América disputada en Guayaquil. La Albiceleste se llevó el título y Di Stefano logró seis tantos en los seis partidos disputados.

En 1948, una huelga de jugadores suspendió el campeonato argentino y, como tantos otros, Alfredo Di Stefano hizo las maletas. El año siguiente se incorporó a la disciplina del Millonarios de Bogotá y ganó su primer título en Colombia. Millonarios ampliaría su palmarés en 1951 y 1952, años en los que Di Stefano se consagró como máximo goleador. El juego del equipo llamó la atención del fútbol europeo y pronto le salieron pretendientes al argentino, quien en el equipo cafetero logró 267 goles en 294 partidos.

Leyenda en el Real Madrid
En el Real Madrid quedaron maravillados por el potencial del delantero en los encuentros que ambos equipos disputaron entre 1951 y 1952, sobre todo, en el duelo celebrado con motivo del 50º Aniversario de la fundación del equipo español. La Saeta Rubia enamoró a Chamartín y el fichaje del delantero se convirtió en una obsesión para el conjunto merengue.

Finalmente, y tras una complicada disputa con el FC Barcelona sobre su contratación, Alfredo Di Stefano debutó con la casaca blanca el 23 de septiembre de 1953 en un amistoso con el Nancy francés.

Su oficio y capacidad de liderazgo revolucionaron al Real Madrid. El argentino cambió la historia del conjunto blanco para convertirlo en el mejor club de la época, acumulando éxitos y títulos.

En su primera temporada, Di Stefano catapultó al Real Madrid hasta su tercer título de Liga, tras 21 años de sequía. En sus once años con la zamarra blanca logró 8 Ligas y una Copa de España, y fue máximo goleador en cinco temporadas.

Pero la gran gloria y reconocimiento mundial le llegaron en la recién nacida Copa de Europa de Campeones. El Real Madrid arrasó en las cinco primeras ediciones y aquellos 5 títulos consecutivos entre 1956 y 1960 son todavía un hito inigualado. 

"Las jóvenes generaciones no han visto jugar a Puskas, no saben lo que se perdieron. Muchos creen que era sólo disparo. No. Tenía juego, inteligencia. Y eso que ya llegó a España con treinta años. ¡Qué delantera teníamos! Kopa, Rial, Puskas y Gento. No creo que haya existido una delantera más completa en la historia del fútbol", rememoraba el argentino.

El Balón de Oro, distinción de la revista France Football, reconoció su talento al premiarlo como mejor jugador en 1957 y 1959. Pero Di Stefano siempre defendió que todo se debía al juego de equipo. "El fútbol no está hecho para los mudos. No sirve de nada ser un genio si tus compañeros no te entienden". Una frase que resume la idea del fútbol de un mago del balón que anotó 418 goles en 510 partidos con el Real Madrid.

Su último encuentro oficial con los merengues fue la final de la Copa de Europa de 1964, que el Real Madrid perdió ante el Inter de Milán. Di Stefano jugó en el Espanyol de Barcelona dos temporadas más, y en 1967 se retiró definitivamente en un partido homenaje entre el Real Madrid y el Celtic de Glasgow en el que fue ovacionado por todo el Santiago Bernabéu.

Su paso por la selección española, tras nacionalizarse, fue espectacular: anotó 23 goles en 31 partidos. Y aunque viajó con La Roja a la Copa Mundial de la FIFA Chile 1962, no llegó a disputar ningún partido por lesión.

Siempre ligado al fútbol
Alfredo Di Stefano no podía vivir muy lejos de su vieja amiga la pelota, así que se hizo entrenador. Debutó con el humilde Elche CF en 1967, y como técnico cosechó éxitos con Boca Juniors, Valencia, River Plate y Real Madrid, último equipo al que entrenó en 1991.

En 2000 fue nombrado Presidente de Honor del Real Madrid. Desde entonces ha recibido multitud de homenajes y reconocimientos a su larga y exitosa carrera.