Presentamos al maliense Salif Keita, un delantero fuera de serie, que fue uno de los primeros jugadores africanos que se abrió paso en el fútbol europeo.

Cada mes, FIFA.com resalta uno de los componentes del estuche de DVD "50 años de fútbol africano", mediante un artículo histórico que te permitirá conocer mejor esta inmensa base de datos.

Salif Keita siempre ha ido a la velocidad del rayo. En 1963 disputó su primer partido como internacional. Tenía sólo 15 años. Y es que el chaval ya había causado sensación con el Real Bamako, antes incluso de incorporarse al Stade Malien, el club más reputado del país. Además de talento, también tenía sus buenas dosis de descaro. Tras haber recibido ofertas del Saint-Étienne, el club francés más fuerte de la época, dejó Mali a hurtadillas. Al llegar al aeropuerto de París, no se cortó ni un pelo y tomó un taxi para llegar a Saint-Étienne, donde no avisó a nadie de su llegada. Al fin y al cabo, su destino solamente se encontraba... ¡a unos 500 kilómetros de la capital!

La factura era muy abultada, y la anécdota podría haber hecho poner el grito en el cielo a los directivos del Saint-Étienne. Sin embargo, se quedaron con el delantero maliense. Y les salió bien la jugada... Salif Keita marcó 135 tantos en 167 partidos con los Verdes, adjudicándose de paso 3 ligas francesas, 2 Copas de Francia y 1 "Bota de plata" europea (con 42 dianas en 1967). Albert Batteux, el mítico entrenador del Saint-Étienne, decía de él lo siguiente: "Sabe hacerlo todo, a semejanza de los más grandes jugadores brasileños. Lo he visto intentar cosas ‘sobrenaturales'".  

El idilio entre el conjunto galo y Keita fue tal que, en 1968, el Saint-Étienne adoptó una pantera negra como emblema, en homenaje a su delantero estelar. Dicho felino sigue siendo hoy el emblema del club.

A la conquista de España
Seguidamente fichó por el Olympique de Marsella, donde formó una extraordinaria pareja en ataque con Josip Skoblar, pero solamente se quedó allí una temporada, atraído por los cantos de sirena de la liga española. Se marchó al Valencia, donde permaneció tres años. Luego pasó tres nuevas campañas en el Sporting de Portugal, en Lisboa, antes de concluir su carrera en Estados Unidos, en el New England de Boston.

Finalmente, regresó en 1986 a Mali, donde en 1994 creó el primer centro de formación de fútbol profesional, que lleva su nombre. Fue elegido Presidente de la Asociación Maliense de Fútbol en junio de 2005, pero su mandato de cuatro años no se renovó el pasado 16 de julio.

Keita deja la imagen de un goleador fuera de serie, pero también la de un hombre libre que desempeñó un papel importante para la llegada de los mejores futbolistas africanos a los grandes equipos europeos. Aunque se haya salido parcialmente del mundillo del fútbol, todavía mantiene un pie dentro de él gracias a su sobrino, Seydou Keita, que brilla actualmente con las Águilas de Mali y en el FC Barcelona.