Al contar la historia del mítico estadio Santiago Bernabéu es inevitable hacer referencia a la trayectoria de su dueño, el Real Madrid, distinguido por la FIFA en 2000 como el mejor club del siglo XX. Grandes genios del balón, como Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskas, Emilio Butragueño, Ronaldo, Raúl o Zinedine Zidane, enfundados en su camiseta, pulieron su categoría de leyendas en las tardes de fútbol de Madrid.

El estadio, situado en pleno corazón financiero de la capital de España, fue el sueño y la apuesta personal de uno de los presidentes más legendarios del equipo blanco. El proyecto inauguró una época de construcciones deportivas colosales y aunque muchos lo calificaron de locura por su capacidad para 120,000 espectadores, los promotores no se equivocaron en la apuesta.

Aún siendo uno de los campos más impresionantes del territorio español, no es la sede habitual de los partidos del equipo nacional. Sin embargo, tuvo el honor de ser testigo del único título internacional que figura en el palmarés de la selección absoluta.

Un trofeo para la vitrina española
Alrededor de 100.000 espectadores, llenaban el Bernabéu, aquel 21 de junio para asistir a la final de la Eurocopa de 1964. Ante la Unión Soviética, la Furia Roja consiguió una victoria cargada de connotaciones políticas, que sirvió a Franco como vehículo de propaganda para su régimen.

El dictador había retirado a su equipo del primer campeonato europeo de selecciones por las diferencias políticas con su rival en cuartos, precisamente la URSS, pero acudió a la cita aquella tarde. Los anfitriones se adelantaron con un tempranero gol de Pereda (min. 6), pero dos minutos más tarde, Kushainov empató al sacar magistralmente una falta. Poco antes del final del encuentro, tras un gran servicio desde la derecha del autor del primer tanto, Marcelino remató certeramente el balón que cruzó la línea de meta sin que la Araña Negra, Lev Yashin, pudiese evitarlo. España inauguraba su vitrina de trofeos.

La puesta de largo
El estadio se sometió a una importante obra de remodelación y acondicionamiento cuando la FIFA designó a España como sede para organizar la Copa Mundial de 1982. Su aforo tuvo que ser reducido hasta los 90,000 espectadores y se incorporó la última tecnología con la instalación de los vídeomarcadores. Y es que en su césped se disputaría, ni más ni menos, que la gran final.

Con el campo lleno hasta la bandera, Italia se hizo con su tercer título mundial a expensas de la RF de Alemania y Marco Tardelli pasó a la historia por la celebración del segundo gol que adelantaba definitivamente a los azzurri en el marcador. La cara de felicidad y la frenética carrera del delantero hasta el banquillo para festejar con su entrenador y compañeros quedaron para siempre grabadas en la memoria histórica de los aficionados al fútbol.

El tanto que abrió el marcador lo firmó Paolo Rossi quien desplegó todo su talento como depredador del área en este Mundial en el que fue máximo goleador. Otro mítico italiano, el portero Dino Zoff, puso el broche de oro a su carrera al recoger de manos del rey Juan Carlos I de España el trofeo de campeones del Mundo. Tenía 40 años y a sus espaldas una brillante carrera.

El coliseo blanco
Santiago Bernabéu no sólo soñó con un gran estadio sino con un gran equipo. El Real Madrid que creó en torno a la figura de la Saeta Rubia quiso compensar con títulos la grandeza de su escenario. Y lo consiguió. Entre 1956 y 1960, se adjudicó de manera consecutiva las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa y en 1966 repitió la hazaña.

En tres ocasiones, se vivió en sus gradas de la Castellana la emoción de una final de esta competición. En 1957, fueron el Real Madrid y el Fiorentina (2-0). En 1969, un intratable Milán puso freno al fútbol espectáculo del Ajax de Amsterdam, liderado por Johan Cruyff (4-1). Y en 1980, el Nottingham Forest revalidó en Madrid el título ante el Hamburgo (1-0).

En cuanto a competiciones nacionales, además de los superclásicos Real Madrid-Barcelona, cabe destacar que el Bernabéu es el campo que ha acogido en más ocasiones una final de la Copa del Rey. Una de las que difícilmente se borrará del recuerdo de los aficionados es la de 2002, conocida como el " Centenariazo". El 6 de marzo, día del 100º aniversario del Real Madrid, el Deportivo de la Coruña se empeñó en amargarle la fiesta en su propia casa. Los goles de Sergio y Diego Tristán tuvieron un efecto similar a los tantos de Schiaffino y Ghiggia en el Maracanazo de 1950.

Un estadio de cinco estrellas
En 1992 se construyeron cuatro impresionantes torres para facilitar el acceso y desalojo de las gradas. La cubierta en el lateral este y la renovación de esta parte del campo, donde se sitúan el palco de autoridades y la zona de prensa, han hecho posible que las instalaciones alcanzaran en 2005 la categoría de "cinco estrellas" según los requisitos de la UEFA.

Así, los futbolistas que pisen el césped del Bernabéu notarán como más fuerza el "miedo escénico", expresión popularizada por el campeón mundial argentino Jorge Valdano para explicar la sensación que se experimenta al jugar en tan grandioso estadio.