Se han escrito libros, artículos periodísticos y sesudos ensayos sobre las emociones que desata De Klassieker: el clásico entre el Ajax y el Feyenoord, los dos clubes más populares de Amsterdam y Rotterdam respectivamente. Para los hinchas de ambos equipos, el choque es sólo comparable a un Real Madrid-Barcelona, que por esas ironías del calendario tiene lugar el mismo domingo 22 de octubre de 2006.
En esta ocasión el Ajax humilló a su rival en el estadio De Kuip por 4-0. El Feyenoord salió con ímpetu y Ali Boussanboun perdió una buena oportunidad de adelantar al equipo. Fue Klaas-Jan Huntelaar quien abrió el marcador para el Ajax en el minuto 11. Huntelaar dobló la ventaja siete minutos antes del descanso tras una gran acción de Kenneth Pérez.
El propio Pérez convirtió un penal a los cinco minutos de la reanudación y puso el 4-0 en el luminoso a la hora de partido, poco antes de que el Feyenoord se quedase en inferioridad numérica por expulsión de Pierre van Hooijdonk. También Sebastian Pardo tomó con anticipación el camino del vestuario cinco minutos antes del final, dejando al equipo local con nueve hombrefs.
Con este resultado el Ajax se mantiene en la primera posición de la liga con 21 puntos en ocho partidos, mientras que el Feyernoord ocupa la octava posición de la tabla con 10 puntos menos.
Más que un partido de fútbol, De Klassieker es un duelo entre dos ciudades con grandes diferencias de idiosincrasia y cultura. El Feyenoord es el club de los obreros de los muelles del sur de Rotterdam (la ciudad posee el mayor puerto de Europa) y, por lo tanto, se precia de su tradición de equipo trabajador y muy unido. Sus seguidores tienen por leyendas a hombres como Coen Moulijn, Wim van Hanegem o Paul Bosvelt, jugadores que encarnan la férrea fuerza de voluntad y la actitud inquebrantable que caracterizan a la propia hinchada.
Por lo que respecta a su calidad futbolística, no hay que olvidar que los holandeses están considerados los brasileños de Europa. Por eso, podríamos comparar a Rotterdam con Sao Paulo, el centro industrial de Brasil, y a Amsterdam con Río de Janeiro, la metrópolis cosmopolita. Según Jules Deelder, el poeta de Rotterdam: "El dinero del país se gana en Rotterdam, se reparte en La Haya y se tira por el retrete en Amsterdam". Puede que la analogía no sea precisamente grata, pero refleja muy claramente lo que piensan los seguidores del Feyenoord.
Pese a todo, pueden estar más que satisfechos con los títulos que les ha brindado su equipo: 14 ligas, 10 Copas de Holanda, dos Súper Copas, dos Copas de la UEFA, y el triunfo en el Campeonato Europeo de Clubes y en el Campeonato Mundial de Clubes en 1970. No obstante, cuando este palmarés se compara con la abrumadora vitrina del Ajax, que expone 29 campeonatos holandeses, 17 títulos de la primera división de liga, 16 Copas de Holanda, una Copa Intertoto, cuatro Súper Copas, tres Copas de Europa, una victoria en la Liga de Campeones de la UEFA, una Recopa de Europa, una Copa de la UEFA, tres Supercopas de Europa y dos Campeonatos Mundiales de Clubes, el brillo de los trofeos del Feyenoord queda un tanto deslucido.
Hechos, no palabras
El partido del domingo se celebrará en Rotterdam, en un estadio que oficialmente se llama Stadion Feyenoord, pero que el mundo del fútbol conoce como De Kuip ('La cuba'). Incluso los seguidores del Ajax consideran al De Kuip como el estadio con más ambiente del país, ya que el público se encuentra pegado al terreno de juego. De hecho, se dice que los hinchas del Feyenoord lo construyeron con sus propias manos, pues se trató de un proyecto para dar empleo a los obreros en paro que tenía la ciudad durante la crisis económica de la década de 1930. Este hecho subraya la importancia y el auténtico significado que encierra el lema del club: "Geen Woorden Maar Daden" ('Hechos, no palabras').
Los "artistas" del Ajax serán los grandes favoritos del clásico del domingo. Con seis victorias en siete partidos hasta la fecha, y con un equipo que incluye a Ryan Babel, John Heitinga y Klass Jan Huntelaar, el club de Amsterdam no teme emprender el viaje de 70 km que lo llevará al campo del rival. Además, los Godenzonen ('Hijos de los dioses') tienen la historia de su parte. De los 153 partidos que han enfrentado a ambos equipos, el Ajax ha ganado 68 y el Feyenoord 51.
El Ajax-Feyenoord es uno de esos enfrentamientos que también garantizan diversión, entretenimiento y emoción a todos los aficionados neutrales. Algunos de los duelos más espectaculares de este Klassieker han ofrecido un auténtico diluvio de goles. El 29 de noviembre de 1964, cuando sólo habían transcurrido unos 42 años desde el primer encuentro entre estos dos clubes, el Feyenoord se impuso al Ajax por 9-4. Al principio de la temporada 1983/84, el Ajax vapuleó a su eterno rival por 8-2, aunque el conjunto de Rotterdam se vengó con su doble victoria, en la liga y en la Copa, esa misma temporada. Además, el Feyenoord derrotó al Ajax por cuatro goles a uno en el partido de vuelta, con un equipo en el que figuraba precisamente Johan Cruyff, el ídolo del Ajax, que estaba a punto de poner fin a su carrera como jugador.
Lamentablemente, diversos incidentes en las gradas han empañado los últimos choques entre ambos equipos, aunque ya se atisban signos de mejora. De hecho, entre ambas hinchadas existe un saludable respeto mutuo. Y es que, según proclama uno de los sitios Web de aficionados del Ajax, "alguien a quien, en realidad, miras por encima del hombro nunca podrá ser tu rival".
