Cruz Azul y América son enemigos irreconciliables. Comparten ciudad, compartieron estadio y dividen opiniones. Sus partidos son siempre intensos y sus anécdotas imborrables, por lo que los aficionados, desde los años setenta, marcan con rojo el día en que se enfrentan.

Sus enfrentamientos han sido de todo tipo y de proporciones épicas. Jugadores de la talla de Carlos Reynoso, Ignacio Flores, Enrique Borja, Carlos Hermosillo, Antonio Carlos Santos, y las estrellas actuales han alimentado un pique que incluye finales, largas rachas de dominio y anécdotas tan divertidas como reveladoras.

Los orígenes
Los años setenta fueron muy importantes para la identidad del fútbol mexicano. El América, de la mano de su ambicioso dueño Emilio Azcárraga, reclutaba a los mejores extranjeros con la idea de conseguir finalmente un campeonato, que lo eludía con dolorosa frecuencia. Y la razón de sus fracasos era el surgimiento de un joven equipo que hacía no mucho se había mudado de sus humildes orígenes en Jasso, Hidalgo, a la Ciudad de México, y que ganó siete títulos en dicha década: Cruz Azul. Así, no es de sorprenderse que muy rápidamente se desarrollara una enconada rivalidad.

Algunas cifras
A pesar del dominio de Cruz Azul en los años setenta, las cifras generales del llamado Clásico Joven favorecen ligeramente al América. En el total de enfrentamientos entre ambos, las Águilas superan a los Celestes con 52 triunfos, por 43 derrotas y 51 empates. Sin embargo, esta ventaja se reduce aún más si se separan solamente los partidos de liga, en los que el América ha ganado 29, por 26 triunfos cementeros.

La explicación para esta ventaja tiene que ver con el dominio absoluto que el América ha ejercido en las últimas temporadas. Antes del partido que los enfrentará este sábado, los azulcremas han sumado ya 14 encuentros consecutivos sin perder ante los celestes, que torneo con torneo se ilusionan con romper, por ahora sin éxito, la mala racha.

Anécdotas
Se puede decir que la rivalidad como tal surgió en la final de la temporada 1971-1972. Era la primera vez que los cementeros jugaban en el Estadio Azteca cuyo dueño absoluto hasta entonces era el América, que además llegaba como campeón. Como los dos equipos jugaban en el mismo inmueble, la serie se definió a partido único y, contra todo pronóstico, el Cruz Azul despedazó a su rival por 4-1.

El entrenador del Cruz Azul en su brillante época en los años setenta fue Raúl Cárdenas, que se acostumbró a derrotar al América cada vez que lo enfrentaba. Por ello, en cuanto pudo, el América le hizo una oferta irrechazable para que dejara al odiado rival. Quiso la suerte que el primer encuentro del técnico con su nueva camiseta fuera precisamente ante Cruz Azul, que abrió el marcador a los pocos minutos. Cárdenas, por instinto y por costumbre, saltó a celebrar el gol celeste, dándose cuenta de su error unos segundos más tarde. El entrenador tuvo tiempo para lavar su honor y guió el título a los azulcrema en la temporada 1975-1976.

La última final disputada por estos equipos fue en la temporada 1988-1989. En los ochenta los papeles se habían invertido. Las Águilas tenían una década gloriosa, mientras que los cementeros atravesaban un período de dolorosa sequía. La serie fue una de las mejores en la historia del fútbol mexicano. Ambos partidos se disputaron en el Estadio Azteca, y estuvieron plagadas de emociones. Finalmente, el América puso broche de oro a la mejor etapa de su historia al imponerse con un marcador global de 5-4 (3-2, 2-2).

Actualmente
Desde hace 7 años, el balance entre ambos equipos es netamente favorable al América. El último triunfo cementero ante su gran rival se produjo el 4 de mayo de 2003. Desde entonces, el presente es netamente azulcrema, con 9 victorias y cinco empates. Con vistas al enfrentamiento del próximo sábado el América parece mejor enfocado para mantener el dominio. Las Águilas tienen 6 puntos y están en octavo lugar de la tabla, mientras que los celestes tienen 4 unidades en el lugar doce. Pero, como en todos los clásicos, nada está dicho hasta que el balón empieza a rodar.