Por sus 48 goles en 80 partidos internacionales, incluidos 10 en los 12 encuentros disputados en dos fases finales de la Copa Mundial de la FIFA, las de 1986 y 1990, muchos aficionados ingleses consideran que Gary Lineker es el mejor artillero que ha dado el país.
Lineker ganó el Balón de Oro adidas en México 1986 y el Premio Fair Play de la FIFA cuatro años más tarde por su ejemplar registro disciplinario, perpetuado hasta el final de una carrera futbolística compuesta por un total de 568 partidos, en los que jamás recibió ni una sola tarjeta. Actualmente, es presentador de programas deportivos de la BBC. En esta reveladora entrevista, el hombre a quien los ingleses llaman "un buenazo" repasa sus recuerdos de la Copa Mundial de la FIFA para el sitio Web oficial de la máxima competición futbolística del mundo, FIFA.com.
Momentos inolvidables
Lineker llegó a México 1986 con el increíble promedio de 38 goles en 52 partidos con el Everton que se había anotado en su cuenta particular a lo largo de la temporada 1985/86. Pese a tan extraordinario total, el entonces futbolista de 25 años terminó las competiciones nacionales sin un solo trofeo que llevarse a la vitrina, pues el Liverpool, rival local de los Toffees, se hizo con el doblete de Liga y Copa. Ya en tierras mexicanas, no vio puerta en ninguno de los dos primeros partidos que disputó la selección inglesa en aquella fase final, saldados con un empate con Marruecos y una derrota ante Portugal. Contra Polonia en Monterrey, Lineker rompió el maleficio a lo grande: con una tripleta conseguida en los primeros 25 minutos de aquel tercer encuentro.
A continuación, acertó dos dianas contra Paraguay en octavos de final y anotó el tanto del honor en la derrota por 2-1 que Argentina infligió a Inglaterra en cuartos de final. Cuando se habla de los tres goles marcados aquel 22 de junio de 1986 en el Azteca, casi nunca se menciona el de Lineker, eclipsado completamente por el increíble doblete de Diego Armando Maradona; en concreto, por la "mano de Dios" y por el que está ampliamente considerado como el gol más bonito que se haya visto jamás en una fase final de la Copa Mundial de la FIFA. El inglés, que no guarda resquemor alguno contra el número 10 argentino, prefiere sacar a colación la derrota a los penales ante Alemania Occidental en 1990 cuando relata su mayor decepción en un certamen mundial.
"Diría que mis momentos más importantes en los dos Mundiales que he jugado son el partido contra Polonia de 1986 y marcar aquella tripleta", recuerda para FIFA.com. "Y no porque fueran goles excelentes; debo admitir que ninguno de los míos me lo ha parecido nunca. Como saben, había hecho una temporada muy buena con el Everton y había anotado muchos tantos, pero llevaba cinco o seis partidos sin ver puerta con la selección de Inglaterra y me sentía un tanto presionado, especialmente en un Mundial, que es una competición grandiosa. El partido contra Polonia me cambió muchas cosas desde el punto de vista personal: marqué unos cuantos goles más, gané la Bota de Oro y, como consecuencia, fiché por el FC Barcelona. Sin lugar a dudas, fue mi gran momento. En ese sentido fue un partido excepcional".
"La Copa Mundial es muy especial. Se trata del escenario más importante en el que puede actuar un futbolista. Te coloca en primer plano, en el punto de mira. Pero también te ofrece la mejor oportunidad que tendrás jamás de medirte con los mejores jugadores del mundo. El Azteca es un estadio fantástico y el ambiente que se respira en él es absolutamente increíble. Jugar allí me resultó una experiencia indescriptible. ¡Pero el terreno de juego estaba hecho una pena! Le habían colocado el césped justo antes de la competición, de manera que se levantaban trozos por todas partes. Cada vez que ponías el pie en el suelo, se movía todo el campo. Por eso el gol de Maradona es todavía más portentoso; el segundo, quiero decir, no el que metió de un puñetazo".
"Lo único que lamento es lo que pasó cuatro años después, porque estoy convencido de que teníamos más equipo y llegamos mejor preparados para ganar el trofeo. En 1986 no estábamos entre los mejores, pero en Italia 90 éramos tan buenos como el que más. Tuvimos la pésima suerte de perder en la semifinal contra Alemania. Lo único que me duele es no haber ganado aquella tanda de penales".
¡Ay, sí, los penales! Una de las frases más famosas de Lineker reza: "El fútbol es un juego muy fácil: 22 hombres se pasan 90 minutos corriendo detrás de un balón, y al final ganan los alemanes". El 4 de julio de 1990 en Turín, a Inglaterra se le cayó el alma a los pies cuando el lanzamiento de Chris Waddle desde el punto penal se perdió por encima del larguero y Alemania Occidental se metió en la final, de nuevo contra Argentina. No obstante, como el delantero no duda en admitir, los hombres de Bobby Robson tuvieron suerte de llegar a aquellas semifinales por lo mucho que habían subestimado a Camerún en el partido de cuartos.
"Los alemanes tenían una mentalidad poderosísima, un aguante tremendo y ese punto de suerte que probablemente fue lo único que al final decidió el resultado. Hay que reconocer que, a lo largo de los años, han dado al mundo un montón de futbolistas estupendos. Camerún nos sorprendió muchísimo. Recuerdo una reunión en la que Bobby Robson nos explicó lo que uno de sus ojeadores le había comentado: ¡que nos habían regalado el pase a la siguiente ronda! Estuvieron fantásticos contra nosotros y nosotros tuvimos suerte de ganar aquel partido. Menos mal que su defensa dejaba mucho que desear. Ésa fue nuestra salvación. En ataque, sin embargo, eran algo fuera de lo común".
"Tan sólo pienso ‘¡qué pena!' cuando me acuerdo de que nos quedamos sin aquel trofeo, porque estuvimos a las puertas de convertirnos en la primera selección de Inglaterra ganadora de una Copa Mundial fuera de nuestro país. ¡Habría sido extraordinario! Aunque por otro lado, si me hubieran dicho cuando empecé en el fútbol que algún día jugaría una semifinal o unos cuartos de final de un Mundial, y que además marcaría tantos goles, no me lo habría creído. Nunca nos damos por satisfechos, ¿verdad?".
En la actualidad
Cuando Lineker decidió colgar las botas, eligió labrarse una carrera en los medios de comunicación. Curiosamente, sus compañeros de la selección inglesa se burlaban de él llamándolo "El jovencito Des", por Des Lynam, el legendario presentador de la BBC. Aunque parezca mentira, las gracias de sus compañeros resultaron al final proféticas. Actualmente, Gary Lineker es el presentador de Match of the Day, el programa estrella del sábado por la noche en el primer canal de la corporación, el mismo espacio que presentó el propio Lynam entre 1988 y 1999.
"Waddle se inventó el apodo de marras en 1986", recuerda Lineker con una sonrisa. "Yo siempre andaba con los periodistas y con la gente de la televisión, porque sabía que eso era precisamente lo que quería hacer cuando terminara mi carrera de futbolista. Quería aprender tanto como pudiera y conseguir experiencia. No es el peor apodo que te puedan poner, ¿verdad? La verdad es que nunca me atrajo el trabajo de entrenador. Es muy duro. Ahora es curioso, porque muchos de los futbolistas con los que jugué son entrenadores o directores deportivos. ¡Ves a algunos con tanto estrés! Los ves cómo sufren con un trabajo tan desagradecido, teniendo que lidiar con aficionados que creen que saben hacer el trabajo mejor que ellos, con jugadores descontentos y, encima, teniendo que cumplir las exigencias de presidentes y representantes. Se pasan las 24 horas trabajando, y total para acabar el 99,9 por ciento de ellos en la calle, destituidos, tarde o temprano".
A sus 48 años, Lineker lleva una vida laboral muy intensa desde que se retiró de los terrenos de juego. Aparte del mencionado trabajo como comentarista de fútbol, ha actuado en una película y en una obra de teatro, ha prestado su imagen y su nombre a una marca de patatas fritas y colabora activamente con varias organizaciones benéficas. Pero lo que más ha sorprendido al público ha sido ver a todo un astro legendario del fútbol convertido en presentador del programa de golf de la BBC. Gran entusiasta de este deporte, que juega con un hándicap de cinco, disfruta de lo lindo del reto que le plantea un terreno informativo desconocido hasta el momento.
"Sigo desde siempre los grandes campeonatos de golf", explica para finalizar. "Lo que me resulta frustrante es tener que entrevistar a los jugadores y perderme los últimos hoyos. Preferiría quedarme a ver el final. Me parece que soy más aficionado que presentador".
Ficha personal:
Posición: delantero centro
Clubes (como jugador): Leicester City (1978-1985), Everton (1985-1986), FC Barcelona (1986-1989), Tottenham Hotspur (1989-1992), Nagoya Grampus Eight (1992-1994).
Palmarés: bota de oro adidas (Copa Mundial de la FIFA México 1986), Premio Fair Play de la FIFA (1990), Copa de S.M. El Rey (1988), Recopa de la UEFA (1989), Copa de Inglaterra (1991), máximo goleador de la selección de Inglaterra (1985, 1986, 1990).
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