Era una soleada mañana de domingo, en febrero de 1996. Sudáfrica acababa de despertarse con el agradable recuerdo de la victoria del día anterior, conseguida a golpe de duro trabajo, empuje y energía. Horas antes, los Bafana Bafana habían ascendido al Olimpo del fútbol continental en el marco del Soccer City de Johannesburgo. Contra todo pronóstico, el combinado nacional había conquistado, de manera rotunda, su primer título de la Copa Africana de Naciones.
Hasta entonces, ningún futbolista del país había logrado destacar fuera de sus fronteras, a excepción de Jomo-Sono, quien compartió vestuario con leyendas de la talla de Pelé y Franz Beckenbauer. Sin embargo, la garra que desplegó el equipo a lo largo de toda la prueba continental de 1996, en especial en su brillante actuación en la final contra la potente Túnez, cambió para siempre las vidas de muchos de sus integrantes. De la noche a la mañana, Sudáfrica pasó a estar en el punto de mira internacional.
Hacia la cita mundialista
Los recuerdos de aquellos heroicos triunfos permanecen grabados a fuego en la memoria de sus protagonistas, los jugadores. El título que conquistaron en 1996 colocó a Sudáfrica en el centro de la escena internacional, y fue el preludio de su estreno en la Copa Mundial de la FIFA dos años después. Y aunque en aquella época prácticamente nadie fuera del país conocía a Jomo Sono, Kaizer Motaung, Patrick "Ace" Ntsoelengoe, Neil Tovey, Computer Lamola, Professor Ngubane, Teenage Dladla o Bashin Mahlangu, en Sudáfrica eran figuras muy populares.
Así las cosas, no fue una sorpresa que la bulliciosa afición local apoyara incondicionalmente a su selección en su camino hasta la corona continental en 1996, de hecho, el aliento de sus seguidores fue decisivo para el triunfo final. Pero, en última instancia fue el talento individual de los jugadores lo que decidió la suerte de todos sus rivales.
La hinchada sudafricana se deleitaba con el espigado maestro del mediocampo Theophilus "Doctor" Khumalo. Su deslumbrante habilidad y su capacidad para dirigir el juego lo convirtieron de inmediato en el predilecto del público. Mark Williams pasó del anonimato al estrellato: marcó por partida doble contra Túnez, y se proclamó máximo goleador del certamen, igualado a cinco tantos con el zambiano Kalusha Bwalya. Mark Fish era un joven relativamente desconocido que sorprendió por su madurez y aportó grandes dosis de serenidad al grupo. ¿Pero dónde están ahora estos venerados héroes?
Leyendas en ciernes
El férreo defensa Lucas Radebe sacó partido del éxito de su selección en 1996 y emprendió una exitosa carrera internacional. Durante años, fue el capitán del Leeds United inglés, donde se le conocía con el sobrenombre de "The Chief" (el jefe). Su tesón y su buen hacer lo convirtieron en el preferido de la afición. Tras su retiro dejó el fútbol por el mundo de los negocios y presta frecuentemente su imagen para anunciar diversos productos. Aunque Radebe es el integrante más conocido de la promoción de 1996, otros de sus miembros siguen siendo ídolos en Sudáfrica.
Khumalo llevaba fama de ser bastante reservado, pero aun así se ha labrado un nombre como analista futbolístico en su país. Le acompañan en esta aventura su antiguo entrenador, Clive Barker, y su ex compañero Shaun Bartlett. Neil Tovey, el capitán del equipo en aquel histórico triunfo, también alcanzó gran notoriedad en Sudáfrica. Tovey pasó con éxito de jugador a técnico, y como tal cosechó un título de liga con el Mamelodi Sundowns sudafricano antes de ponerse al timón del Amazulu de Durban. Shoes Moshoeu, que formaba un letal dúo en el mediocampo con Khumalo, sigue en activo en el fútbol.
Phil Masinga, autor del histórico gol que supuso el debut de Sudáfrica en la Copa Mundial de la FIFA, es otro idolatrado miembro de aquella generación de oro. Tras abandonar el Leeds United, Masinga pasó algún tiempo en la Serie A italiana, defendiendo los colores del Bari. El espigado delantero es en la actualidad embajador de la Copa Mundial de la FIFA 2010.
Khumalo y Fish también ejercen de embajadores de Sudáfrica 2010 y, al igual que Masinga, desempeñan un papel decisivo en iniciativas de gran calado, como el desarrollo de jóvenes talentos, mientras el país sigue sumido en los preparativos para la cita mundial del año próximo.



