"Una verdadera alegría". Son las palabras elegidas por Mustapha Hadji para referirse al honor que le concedió hace ya tres años la Asociación Sudafricana de Fútbol. En 2006, la SAFA designó una lista de embajadores para representar lo mejor posible a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Entre ellos figuraban George Weah, Abedi Pelé, Roger Milla y el propio ex cerebro de los Leones del Atlas, autor de un tanto antológico en la edición de Francia 1998. "Eso me llegó muy adentro. Hay tantos jugadores buenos en África... ¿por qué pensar en mí?", comenta a FIFA.com el hombre que logró 13 tantos con la selección marroquí, y padre de dos niños llamados a sucederle (uno de ellos milita en la cantera del Nancy, y el otro en la academia del Metz).

El hermano mayor de Youssouf, considerado uno de los mayores artistas de la historia del fútbol marroquí, ha cerrado página como futbolista profesional y, desde hace dos años, degusta su pasión con sencillez en Luxemburgo. Allí, el Balón de Oro africano en 1998 prepara sin prisas su reconversión definitiva, con un contrato aficionado como simple bagaje. "Un regreso a los orígenes", como él mismo lo define, tras haber conocido la cima del fútbol mundial en 15 años de una carrera que no cambiaría por nada del mundo.

Desde el Nancy hasta el Saarbrücken, pasando por el Sporting de Portugal, el Deportivo de La Coruña, el Coventry o el Aston Villa, Hadji ha tenido tiempo de recopilar múltiples emociones y recuerdos. Su palmarés no se halla a la altura de su caché, ya que está considerado como uno de los jugadores con una técnica más depurada del fútbol africano, pero Mustapha no se arrepiente de nada. Más bien al contrario, su libro de oro es una verdadera enciclopedia.

Recuerdos y más recuerdos
En la primera página figura la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994. "Fue el punto de inflexión de mi carrera", explica Hadji. Con 22 años, venía de jugar una temporada en segunda división con el Nancy. Un año antes, había preferido optar por la selección marroquí en vez de la francesa. "La competencia era mucho más fuerte en los Bleus. Además, Marruecos siempre ha ocupado un lugar en mi corazón, aunque le deba mi carrera a Francia". Casi 16 años después de la experiencia en tierras norteamericanas, Hadji no ha olvidado aquel paso a otra dimensión. "Estaba acostumbrado a jugar ante 5.000 espectadores y allí pasé a hacerlo ante 100.000. Era otro mundo. No era el mismo oficio de antes. Ese Mundial me otorgó un nuevo caché; fue un auténtico giro en mi carrera. No todo el mundo puede jugar un Mundial con 22 años".

Sin embargo, el regreso al Nancy fue delicado. La relación con el nuevo entrenador, László Bölöni, no era fluida. Así, el Sporting de Lisboa acudió a rescatarle. "Allí descubrí el verdadero fútbol. Jugábamos ante 60.000 personas; y sólo en los entrenamientos eran 3.000 o 4.000. Era una bonita aventura. Hubo que asentarse en un país que no conocía y cuya lengua no hablaba. Mi motivación era enorme". En el cuadro lisboeta descubrió las competiciones europeas; un escaparate que le llevó hasta la liga española, provista por entonces de los mejores jugadores del planeta.

El Deportivo de La Coruña era un grande del fútbol español en aquella época, y Hadji se enfundó el traje de director de orquesta. "Es un recuerdo magnífico, ya que suponía un nuevo peldaño que subir. Aprendí mucho allí, donde, por entonces, estaba casi la mitad de la selección de Brasil campeona del mundo, como Bebeto, Donato, Rivaldo o Mauro Silva".

Luego llegó la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998. Y con ella, aquel gol sublime, uno de los más bonitos del campeonato. Fue ante Noruega, en el primer partido de los Leones del Atlas. "Noruega llevaba 16 partidos invicta, había realizado una extraordinaria fase de clasificación y era la gran favorita. Me di una carrera de 60 metros con el balón pegado al pie antes de marcar. Es uno de mis goles más emotivos con la selección, junto con el que metí a Egipto en la Copa Africana de Naciones del mismo año. Nos dio el pase a cuartos de final en el último segundo. Y además, ¡fue un remate de tijera acrobático!".

Marruecos no superó la primera fase en tierras francesas, pero su magistral líder pasó a estar en el punto de mira de los equipos ingleses. Finalmente acabó recalando en el Coventry, y luego en el Aston Villa, dos clubes de los que sólo guarda y en los que sólo dejó buenos recuerdos. "La Premier League es de otro planeta. Todo futbolista debería experimentarla al menos una vez. Allí el fútbol es una religión; el domingo, la gente saca el uniforme del equipo para ir en familia al partido. Me acuerdo de la locura que se vivía la víspera del Boxing Day para hacerse con entradas; en Navidad se hacían directamente colectas para obtener el dinero necesario. En Inglaterra, el amor que se tiene hacia el club es único".

Para llegar hasta allí...
Desde 2007, Hadji, actualmente con 37 años, es un simple aficionado en el conjunto luxemburgués del Fola Esch. En el Gran Ducado, disfruta de su pasión en un ambiente que le recuerda a sus comienzos. "Es muy familiar. El presidente es un amigo y se trata de gente humilde y natural. Se respira una amistad verdadera, un disfrute sincero todos los domingos. Yo crecí junto a todo eso, por lo que es un regreso a los orígenes. Y es que cuando el fútbol es una profesión, al máximo nivel, las mentalidades cambian".

Al margen de los campos de fútbol, el mejor jugador africano del año 1998 espera entrar de lleno en la cuestión desde su papel de embajador, juega al fútbol playa con la selección mundial de la FIFA y, asimismo, ejerce de comentarista para la televisión marroquí en las Copas Africanas de Naciones, la Liga de Campeones y muy pronto la Premier League. "Ya estoy en la fase post-fútbol; no tengo prisa para tomar una decisión. Estoy esperando a estar listo para asumir cargos con responsabilidades en una selección o en un club. Ya me han dado algunos toques, pero he rechazado las ofertas. Todavía tengo mentalidad de jugador, y llevar una plantilla no es fácil. Hace falta ser muy psicólogo y dar un puñetazo en la mesa cuando sea necesario, y yo todavía no estoy preparado".

Mustapha Hadji

Posición: Milieu offensif

Clubes: AS Nancy-Lorraine (1991-1996), Sporting Clube de Portugal (1996-1997), Real Club Deportivo (1997-1999), Coventry City FC (1999-2001), Aston Villa FC (2001-2004), RCD Espanyol Barcelone (2004), Al Emirates Ras Al-Khaima (2004-2005), FC Sarrebruck (2005-2007), Fola Esch (desde 2007).

Selección Nacional: 54 partidos (13 goles)

Palmarés: Balón de Oro africano (1998), Copa de Portugal (1996), dos participaciones en la Copa Mundial de la FIFA (1994, 1998)