Al emerger la República de Corea por primera vez como potencia futbolística de Asia a mediados del decenio de 1980, hubo un hombre cuyo ascenso meteórico captó la atención de los aficionados de toda la nación. Kim Joo-Sung sólo tenía 19 años cuando marcó en su debut internacional contra Indonesia en julio de 1985, pero aquello no fue más que el principio de una larga e insigne biografía.
Afectuosamente apodado "caballo salvaje" debido a su velocidad y a su larga melena rizada, Kim podía jugar en cualquier posición gracias a su habilidad con los dos pies y su extraordinario sentido de la colocación. En la actualidad, incluso después de cortarse su emblemática cabellera, sigue siendo recordado como el magnífico trabajador infatigable que lo dio todo por su club y por su país.
Impacto instantáneo
En el pequeño pueblo del condado de Yangyang, provincia de Gangwon, donde nació, Kim tenía escasas oportunidades de practicar el deporte rey, y tuvo que esperar a que su familia se mudara a Seúl cuando él era adolescente para poder competir en una escuela con club de fútbol. El talento natural del muchacho brotó enseguida, y no tardaría en ser convocado al equipo juvenil de reservas de la República de Corea. No obstante, Kim tuvo que ver por televisión cómo los Diablos Rojos irrumpían en semifinales de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 1983, celebrada en México.
La decepción de no haber podido estar allí no le duró mucho, sin embargo, pues siendo un estudiante de segundo año de la Universidad de Chosun ingresó en la selección sub-20 que disputaría el campeonato continental al año siguiente. Aunque su país fracasó en su intento de alcanzar la cita mundial, Kim se incorporaría al grupo de elite de 1983 en el Torneo Olímpico de Fútbol de 1988.
Antes de ese memorable certamen en suelo propio, Kim firmó el gol de la victoria contra la selección absoluta de la República de Corea en un amistoso entablado el Día de Año Nuevo de 1985, que lo catapultó por primera vez al foco de la atención pública en su país. Otra meritoria actuación en la reedición de ese duelo en junio le valió un puesto en el combinado nacional a las puertas de la Copa Mundial de la FIFA 1986.
Gloria nacional
Aunque los Guerreros del Taeguk regresaron de México con las manos vacías, el talento de Kim despuntaba por el horizonte. En su primera temporada con el Daewoo Royals, el ariete causó un impacto instantáneo y se convirtió en uno de los predilectos de la afición en el estadio Gudeok de Busan al marcar 10 goles en 28 partidos en 1987.
Pese a las tempranas eliminaciones con su país en Seúl 1988 e Italia 1990, Kim se sacó esas espinas en 1991 conduciendo a su club a la conquista de un nuevo campeonato de liga con otros 14 goles, cifra récord de su carrera. Y por las mismas fechas, agregó otro galardón a su vitrina particular al ser coronado por tercera vez consecutiva mejor jugador asiático del año.
Luego de una pionera aventura de dos años en el Bochum alemán, Kim regresó a su selección para tomar parte en una tercera Copa Mundial de la FIFA en 1994. Aquella sería, sin embargo, la última aparición del veterano artillero en la prueba reina, en la que la República de Corea de nuevo fracasó en el intento de traspasar la fase de grupos. Para empeorar las cosas, una grave lesión de rodilla amenazó con truncar definitivamente su excelsa trayectoria. Pero Kim recurrió a su determinación habitual, superó la adversidad y regresó a los terrenos de juego cambiando su papel por el de líbero.
En el crepúsculo de su carrera, Kim levantó el trofeo de la liga surcoreana por tercera vez en 1997 con el Daewoo Royals de Busan. El incombustible capitán sería elegido a continuación jugador más valioso de la temporada, un honor muy poco común para un defensa. Dos años más tarde, colgó finalmente las botas y reanudó sus estudios. La camiseta con el dorsal número 16 de Kim se ha retirado de la circulación en el club de Busan (ahora Busan I'Park), en homenaje a esta moderna leyenda del fútbol coreano.
Actualmente
Kim permaneció en Busan otro año como segundo entrenador. Acto seguido, emprendió una nueva etapa como administrador. Por si su doctorado en mercadotecnia deportiva no fuera suficiente, Kim obtuvo otro título en 2004, Máster Internacional en Gestión, Derecho y Humanidades del Deporte (Máster de la FIFA), antes de ser nombrado director en la Asociación Coreana de Fútbol. En ella trabaja desde entonces, ocupando ahora, a sus 43 años, el cargo de Director General de la Oficina de Relaciones Internacionales.
Kim Joo-Sung
Posición: Centrocampista defensivo
Clubes: Daewoo Royals (1987-1992, 1994-1995), Bochum (1992-1994), Busan Daewoo Royals (1996-1999)
Selección nacional: 76 partidos (13 goles)
Palmarés: Tres campeonatos de la K-Leagues (1987, 1991, 1997), Jugador debutante del año en la K-League (1987), Jugador más valioso de la K-League (1997), Jugador más valioso de la Copa Asiática de la AFC (1988), Jugador Asiático del Año (1989, 1990, 1991), participante en tres ediciones de la Copa Mundial de la FIFA (1986, 1990, 1994)






