Se dice que sólo apreciamos lo que tenemos cuando lo perdemos. En la República Checa, ahora se empiezan a echar de menos los éxitos de la época de Karel Poborsky.
Poborsky y su buen amigo Pavel Nedved fueron la fuerza motriz que, a lo largo de una inolvidable década, propulsó a los futbolistas de la llamada "generación de oro" checa. Ambos eran dos jóvenes promesas en el equipo que estuvo a 17 minutos de proclamarse campeón de Europa en 1996, y mientras Nedved acaparaba portadas, Poborsky, más discretamente, se dispuso a hacer historia.
Cuando colgó las botas, en mayo de 2007, ostentaba el récord de internacionalidades de la historia de su país, 118 partidos disputados con la selección checa. Sin embargo, el fin de su carrera como futbolista no supuso el fin de su idilio con el combinado nacional, puesto que, desde su retiro, desempeña el cargo de director técnico de la Asociación Checa de Fútbol. FIFA.com tuvo la ocasión de charlar con él con motivo de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, a la que Poborsky acudió como jefe de la delegación de su país. El ex mediocampista, que actualmente cuenta 37 años, dejó una cosa bien clara: entre sus planes no figura suspirar por sus días como jugador.
"No echo de menos jugar", afirma. "Mi carrera como futbolista terminó. Lo que sí echo de menos es el ejercicio. Siempre me ha gustado mantenerme en buenas condiciones físicas, y ahora me resulta más difícil encontrar tiempo para moverme un poco y mantenerme tan en forma como quisiera. Pero estoy disfrutando con esta nueva etapa en el fútbol, y estoy agradecido por poder seguir involucrado en el mundo del deporte. Hace que me sienta muy orgulloso".
Poborsky ha pasado página, pero guarda en su memoria intensos recuerdos y emociones de sus días de futbolista en activo. ¿Se arrepiente de algo? De algunas cosas, principalmente, de la derrota en la repesca continental que privó a los checos de estar presentes en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002. "Nos salió todo mal en los dos partidos", evoca afligido sobre los reveses sufridos en casa y a domicilio a manos de Bélgica. Sin embargo, en una carrera internacional tan brillante como la suya, hay muchísimas más luces que sombras, y el ex mediocampista no oculta su satisfacción.
"Jugué con la selección durante 12 años y participé en cuatro grandes finales. Fue un momento fantástico de mi vida", revela entusiasmado. "El punto álgido y, por supuesto, nuestra mejor competición, fue la Eurocopa Inglaterra 1996. Progresamos partido tras partido con la etiqueta de modestos y, aun así, alcanzamos la final. También disfruté mucho en la Eurocopa Portugal 2004. Aunque caímos en semifinales a manos de Grecia, creo que teníamos el mejor equipo de Europa".
A medida que la República Checa se acercaba a la final en la Eurocopa 1996, la figura de Poborsky iba calando en la escena mundial. El jugador estuvo soberbio de principio a fin, pero el momento que ha quedado grabado a fuego en la memoria colectiva es la genialidad que se sacó de la manga contra Portugal en cuartos de final, en el estadio Villa Park: un impresionante gol de cuchara que a Vitor Baia le fue imposible detener. Desde entonces, ese gol ha sido su carta de presentación, y muchos aún lo consideran como una especie de sello característico del ex internacional checo, algo de lo que Poborsky se siente muy satisfecho. "Estoy realmente encantado. Fue uno de los momentos más destacados de mi carrera y todavía me agrada recordarlo".
Destreza, visión de juego y pura osadía. Éstos son los ingredientes que contribuyeron a que Poborsky pasara de ser un completo desconocido a uno de los futbolistas más codiciados del continente tras la Eurocopa 1996. El Manchester United se hizo con su ficha, pero el desafío de Old Trafford y de jugar en la máxima categoría de la liga inglesa resultaron demasiado para el mediocampista, que en aquella época tenía 24 años. "Para mí fue muy difícil, porque no hablaba inglés y todavía era muy joven", rememora. "Además, el United ya contaba con grandísimos jugadores en sus filas".
Su posterior experiencia en el Benfica fue más positiva. "Me encantó vivir en Portugal", explica. Después recaló en el Lazio, una época que el propio Poborsky describe como una de las más fructíferas de su carrera en el fútbol de clubes. Pero cuando le pedimos el nombre del mejor futbolista con el que compartió equipo durante su brillante trayectoria, no necesita irse hasta Inglaterra, Portugal o Italia. "Es una pregunta difícil, porque me siento muy orgulloso de haber jugado con algunos de los más grandes, como [Eric] Cantona y [Peter] Schmeichel," explica. "Pero si tuviera que mencionar sólo a uno, sería Pavel Nedved".
¡Qué no darían los checos ahora por tener en sus filas a un Nedved o a un Poborsky! El periodo de transición posterior a la retirada de estas dos emblemáticas e influyentes figuras ha sido complicado, como cabía esperar. A menos que San Marino obre un pequeño milagro contra Eslovenia el próximo miércoles, los hombres de Ivan Hasek tendrán que ver la próxima Copa Mundial de la FIFA por televisión, desde casa. Pero su director técnico no cede al desaliento.
"Yo creo que nos aguarda un futuro brillante", vaticina Poborsky. "Tenemos una plétora de jóvenes de gran talento que van abriéndose paso; es evidente, sólo hay que ver nuestras actuaciones en las dos últimas ediciones de la Copa Mundial Sub-20, en Egipto y Canadá. Nos está resultando difícil ahora mismo, pero compararía la situación actual con la que teníamos en 1994, cuando comenzamos a formar un nuevo equipo después de fracasar en nuestro intento por clasificarnos para la Copa Mundial de Estados Unidos".
Dado que 1994 marcó el debut internacional de dos figuras como Nedved y Poborsky, la comparación es, sin duda, alentadora.
Karel Poborsky
Posición: Extremo
Clubes: Ceske Budejovice (1991-94), Viktoria Zizkov (1994-95), Slavia de Praga (1995-96), Manchester United (1996-97), Benfica (1998-2000), Lazio (2001-02), Sparta de Praga (2002-05), Ceske Budejovice (2006-07).
Selección nacional: 118 partidos (8 goles)
Palmarés: 3 títulos de Liga checa (1995/96, 2002/03, 2004/05), 1 título de Premier League (1996/97), 1 Copa checa (2004), Finalista de la Liga de Campeones de la UEFA (1996)




