"Hay que saber aceptar las cosas y superarlas. No lamento nada, ni estoy frustrado". Emmanuel Amunike no es precisamente un jugador al que no hayan afectado las lesiones. Durante cinco años, marcaron su día a día, llegando a impedir a quien fuera estrella de la Copa Africana de Naciones 1994 refrendar su potencial al más alto nivel en Europa. Aquel mismo año, sin embargo, fue elegido mejor futbolista del continente africano. Pese a todo, el ex centrocampista no es un hombre propenso a amargarse.
Provisto del título de entrenador, el nigeriano reside en España desde su retirada de los terrenos de juego. Espera una oferta concreta de un club para dar continuidad a una carrera que ya ha empezado de forma intermitente. Desde Santander, el ex de las Súper Águilas se ha sincerado con FIFA.com.
Recuerdos y más recuerdos...
"Para un jugador de fútbol, lo más difícil es no poder luchar. Ser incapaz de jugar porque el cuerpo no tiene forma de responder, eso es lo peor. Pero hay que ser mentalmente fuerte, todo ese periodo me ayudó desde el punto de vista humano". Así recuerda este treintañero, tranquilo, feliz y sin el más mínimo resentimiento, una carrera estropeada por las lesiones.
Entre 1997 y 2002, Emmanuel Amunike disputaría quizás unos quince partidos, no más. Las emociones vividas dentro del campo fueron escasas, demasiado escasas. Pero él no conserva ninguna cicatriz, todo lo contrario. "Fichar por el Barcelona, aunque no llegase a jugar mucho, me permitió ser reconocido en el panorama internacional. Para mí representó una realización, conocer un club así fue una suerte inmensa. Estoy muy agradecido".
Antes de instalarse en Cataluña, donde comenzó la batalla contra su propio cuerpo, el campeón olímpico sintió alegrías de las que habla con emoción. El primer recuerdo que le viene a la cabeza es el aluvión de títulos conquistados con el Zamalek, en Egipto. "Allí, en tres temporadas, lo gané todo en el continente africano". Luego se marchó a Portugal, para vestir la camiseta del Sporting de Lisboa. "Me encontré con Figo, Carlos Queiroz, Balakov, sólo había grandes figuras, yo venía de África, y me quedé impresionado. En mi primera temporada fuimos subcampeones, y en la última ganamos la Copa". Antes de colgar las botas, Emmanuel probó suerte en Jordania, una experiencia hermosa. "Me alegré mucho de conocer ese país, de descubrir una cultura, en el plano humano fue muy provechoso".
Esos recuerdos, por bellos que sean, palidecen en comparación con la etapa en el combinado nacional. Prueba de ello es el entusiasmo con el que nos cuenta su periplo como Súper Águila. "La CAN de Túnez siempre será algo especial. Allí me consolidé en la selección, me gané mi puesto y los galones. No jugué mucho hasta la final, y en el partido decisivo marqué dos goles. En la víspera había pronosticado un 2-1 a nuestro favor, es divertido. El regreso a nuestro país fue mágico, era sólo la segunda CAN de Nigeria".
Ese mismo año, mientras competía en Egipto, recibió el trofeo al mejor jugador africano. "Una alegría inmensa. Fue mi etapa hacia la historia del fútbol africano, quedé por delante de jugadores como Weah, Yakini o Ikpeba cuando ni siquiera jugaba en Europa". Dos años más tarde, en Estados Unidos, llegó su mejor momento. 1996 y los Juegos Olímpicos de Atlanta. Es el propio héroe quien lo explica.
"Llenamos de orgullo a todo un continente, porque ningún equipo africano había ganado antes ese trofeo. Inspiramos al pueblo, y también a Camerún, que cuatro años más tarde ganaría el certamen. Hacer feliz a la gente, provocar sonrisas, es el regalo más hermoso cuando uno es futbolista. También transmitimos confianza, al demostrar que si se trabajaba era posible conseguirlo".
Un largo camino
Cansado de las lesiones -"había que ser realistas, había llegado la hora de experimentar otra cosa"-, Emmanuel puso fin a su carrera en 2004. Regresó a Europa para obtener su diploma de entrenador (tercer grado). Se instaló en España, donde colaboró como asesor de varios medios de comunicación durante grandes torneos. Pero fue en calidad de ojeador del Manchester United como acudió a Ghana a principios de año, para asistir a la Copa Africana de Naciones. A continuación firmó con el Al Hazem de Arabia Saudí, ocupando su primer puesto de ayudante, esperando a dirigir él mismo un equipo, su sueño desde 2004.
Si las ofertas tardan en llegar, tiene pensado regresar a su patria para ocuparse a tiempo completo de su escuela de fútbol, la "Amunike Soccer Academy". "Para devolverle al fútbol lo que me ha dado y transmitírselo a los jóvenes", explica. La academia, abierta en 2008, se halla fuera de Lagos, lejos de las tentaciones, "para estar tranquilos y completamente concentrados en el fútbol". Amunike también alberga en el corazón su legendaria generosidad en el césped.
Ficha personal:
Posicición: mediocampista
Clubes: Concord F.C. (1990), Julius Berger (1991), El Zamalek (1991-1994), Sporting Lisboa (1994-1997), FC Barcelona (1997-2000), Albacete FC (2000-2002), Busan I'Park (2002-2003), Al-Wihdat (2003-2004).
Selección nacional: 40 partidos (1993-2001).
Palamarés: Campeón de Egipto (1992, 1993), Copa Africana de Clubes Campeones (1993), Super Copa de África (1994), Campeón de España (1998, 1999), Copa del Rey (1998), Copa de Portugal (1997), subcampeón de Portugal (1995), Copa Africanas de Naciones (1994), Campeón del Torneo Olímpico de Fútbol (1996), Futbolista Africano del Año (1994).




