En el fútbol existen situaciones límite en las que a un jugador le toca, de un momento a otro, demostrar si es realmente especial. Y fue justo en una de esas encrucijadas que Amarildo Tavares da Silveira, en 1962, dejó de ser apenas un ídolo de la hinchada del Botafogo para grabar su nombre en la historia de la Copa Mundial de la FIFA.
Estrenarse con la camiseta brasileña en un partido decisivo, ante la España de Paco Gento y Ferenc Puskas en el marco de un Mundial, ya representa una presión indisimulable. Pero eso no era todo para Amarildo: en el partido decisivo de la fase de grupos en Chile, debió sustituir a un tal Pelé,quien se había lesionado en el empate a cero ante Checoslovaquia en la segunda jornada.
Los europeos abrieron el marcador y amenazaban con eliminar a los campeones defensores. Hasta que a 20 minutos del final, Amarildo empezó a hacer historia con dos tantos que aseguraron la remontada y la clasificación de Brasil.
Sin Pelé, pero con Amarildo, Brasil llegó a la final ante los checoslovacos y, con un gol del jugador del Botafogo, se impuso 3-1 para consagrarse campeón del mundo por segunda vez consecutiva. Presentada su inmejorable tarjeta de visitas en el Mundial chileno, Amarildo despertó el interés del fútbol de Italia, donde estuvo durante casi una década. Volvió a Brasil aún en tiempo de ayudar el Vasco da Gama a conquistar el título brasileño de 1974 y coronar, así, una carrera colmada de glorias. Pero a no confundirse: su nombre estará siempre ligado a unos días específicos de junio de 1962. Los diez días en los cuales un jugador se atrevió a ser Pelé.
Momentos imborrables
Amarildo habla de su vida como si estuviera leyendo un libro: no olvida detalles, nombres, nada. De su residencia en Río de Janeiro hizo, a pedido de FIFA.com, un repaso preciso de su carrera, desde los tiempos de juvenil en el Flamengo hasta la consagración final en el Vasco da Gama; pasando por el equipazo del Botafogo, las conquistas en tierra italiana y, claro, la inolvidable participación en Chile 1962.
"Cuando veía que Pelé mal podía caminar contra Checoslovaquia, ya empecé a pensar lo que sería remplazarlo", nos cuenta Amarildo. "En el equipo de Aymoré Moreira no había dudas en cuanto a quién sería el sustituto: cada jugador tenía un suplente directo y no se hacía improvisaciones. Yo era el de la posición de Pelé", rememora.
En aquella época, las sustituciones todavía no eran permitidas, así que Amarildo tuvo que esperar hasta el duelo decisivo ante España. "La comisión me ayudó mucho. Todo lo que me decían era: ‘juega como si estuviera en el Botafogo'. Y no resultó muy difícil, porque, además de Vavá, la delantera era exactamente la misma: Didi, Garrincha, Zagallo y yo", explica Amarildo, al tiempo que recuerda el especial apoyo del mismo Pelé: "Al final del partido con España, me estaba duchando en el vestuario cuando llegó Pelé, exultante. Entró bajo la ducha con ropa y todo, abrazándome. Era como si también él estuviera dentro de la cancha. No había vanidad".
Consagrado, "El Poseído" -apodo que recibió del cronista deportivo Nelson Rodrigues debido a su talento y carácter explosivo- se fue a Italia. Un año después de haber remplazado a Pelé, ya lo enfrentaba en la final de la Copa Intercontinental, cuando el Milan que tenía a Mora, Gianni Rivera, Trapattoni y Cesare Maldini, cayó derrotado ante el Santos en la final de 1963. Su único trofeo conquistado con los rossoneri fue la Copa Italia 1967, después de la cual negoció su transferencia a la Fiorentina. Allí, Amarildo ayudó la viola a conquistar el título italiano de la temporada 1968/69, apenas el segundo en la historia del club, y se tornó un ídolo. Tanto que, después de haber pasado por la Roma y el Vasco da Gama, cuando colgó las botas, el brasileño adoptó Florencia como su segundo hogar.
Actualmente
Amarildo dejó las canchas, pero no pudo alejarse del fútbol y trató de coleccionar otras tantas historias, ahora como entrenador. De haberse encargado de los juveniles de la Fiorentina y luego del Botafogo, pasó tres temporadas en el Espérance de Tunis (Túnez). Actuó como asistente técnico de Sebastião Lazaroni en la misma Fiorentina y entonces empezó una larga aventura por Oriente Médio, con siete años en los Emiratos Árabes Unidos y otros tantos en Qatar. En 2006, Amarildo volvió a Río de Janeiro.
Aceptó una propuesta para dirigir el América local, hoy en día un club pequeño y con poca estructura. "Lo hice casi como un favor, pero no funcionó. Hoy quiero volver a entrenar un equipo, pero un club con un proyecto, con ambición. Así fue durante toda mi vida; no habría por que cambiarlo ahora".
Datos personales:
Posición: Delantero
Clubes: Goytacaz-BRA (1956-57), Flamengo-BRA (1958), Botafogo-BRA (1959-63), Milan-ITA (1963-67), Fiorentina-ITA (1967-71), Roma-ITA (1971-72), Vasco-BRA (1973-74).
Selección nacional: 24 partidos.
Palmarés: campeón de la Copa Mundial de la FIFA Chile 1962; campeón del Estado de Río de Janeiro (1961 y 62); campeón del torneo Rio-São Paulo (1962); campeón de la Copa Italia (1967); campeón italiano (1968/69); campeón brasileño (1974).



