¿Señor Tarantini, ¿qué significó para usted jugar dos Copas
Mundiales de la FIFA?
El Mundial de 1978 fue el momento más grande que vivió el
fútbol argentino. Diría que fue el detonante porque llegó después
del mundial de 1974, después de venir de fracaso tras fracaso.
Representa el punto en que Argentina comienza a ser reconocida a
nivel mundial. No olvidemos que este país ha dado muy buenos
jugadores, pero pocos tuvimos la suerte de coronarnos campeones.
Fue un momento fantástico el lograrlo en nuestro país.
¿Y el de 1982?
Yo creo que hubieron dos etapas bien marcadas ese año. Una
antes de la Guerra de las Islas Malvinas y otra después. Fue el
momento mas difícil del año, aunque tampoco quiero echarle toda la
culpa a eso. Salimos de Argentina creyendo que ganábamos una
guerra, pero desde España vimos una realidad compeltamente
diferente. Eso fue un golpe muy grande para nosotros. Se había
formado un equipo bárbaro con (Julio) Orlaticoechea, (Juan) Barbas,
(Ramón) Diaz, (Gabriel) Calderon, aunque lamentablemente no se pudo
plasmar en el terreno de juego. Tampoco puedo obviar el tema
arbitral, dado que se desprotegió a Argentina de manera dramática.
Si se recuerda el partido con Italia, por citar un ejemplo, fue una
aberración lo que se le pegó a (Diego) Maradona.
¿Qué podría decir de Italia en ese torneo?
Era un equipo bárbaro conformado por la base del de 1978 y
otras incorporaciones como (Bruno) Conti y (Alessandro) Altobelli.
Fueron de menor a mayor y terminaron ganando una copa
merecidamente. Pero no hay que olvidarse de Brasil, que fue uno de
los equipos que mejor juego demostró a lo largo del torneo.
¿Cuál diría que es la diferencia más notoria entre una Copa
Mundial y otras competiciones?
Para cualquier jugador del mundo, la meta es jugar en la
selección de su país y salir campeón. Sólo el hecho de jugar con tu
selección es algo muy grande. Y ser campeón del mundo en tu país,
es lo máximo. Se me hace difícil hacer una comparación, pero si
sirve de ejemplo, cabe decir que lo de 1978 representa el mejor
momento de mi carrera. Va a ser difícil que se me olvide.
¿Cuál fue la clave para ganar ese título?
Era un equipo con mucha personalidad, demasiado ofensivo, que
reunía todas las características que la gustaban al hincha
argentino. Además contaba con jugadores de jerarquía mundial
fantástica.
Kempes era uno de ellos...
Creo que al igual que el equipo, fue de menor a mayor. Aquí
en Buenos Aires no había tomado su nivel, pero poco a poco se fue
transformando en el referente del equipo. De hecho, respondió
cuando más se le necesitó. Lógicamente, el momento más recordado es
el de sus goles en la final. Sabía pararse bien en la cancha, tal
como quedó demostrado.
Muchos dicen que el público tuvo su influencia en el
título, ¿fue así?
En ninguna parte del mundo se vive el futbol como aquí. Hace
poco hablaba con periodistas ingleses, quienes me decían que ir a
ver fútbol en su país es como ir al teatro. Acá es diferente. El
argentino vive para el fútbol, y así quedó demostrado en el
respaldo que nos dio la gente. Ver a todos gritando, llorando,
arrodillándose. Creo que no fuimos los únicos en levantar la copa,
lo hicieron los millones de argentinos que estaban alentándonos.
¿Qué recuerdos tiene del partido ante Perú que les permitió
acceder a la final?
Yo creo que ese día Argentina iba a hacer los goles que
fueran necesarios. Teníamos que meter cuatro para clasificar, y
todo se dio naturalmente: Kempes metió el primero y yo el segundo,
que llegó en un momento crítico porque ya terminaba el primer
tiempo. En el segundo tiempo entramos a hacer lo que teníamos que
hacer. No puede hablarse de arreglo, sino que Argentina jugó bien.
El resto son todas mentiras. Ese partido lo ganaron los jugadores y
la gente que nos apoyó.
¿Qué recuerda de su gol?
Estaba ubicado en el medio de la cancha, porque yo no iba tan
seguido al área. Ahí siempre estaba (Daniel) Passarella, aunque esa
vez tuve la intuición de acercarme despacito. Cuando Bertoni lanzó
el tiro de esquina, fui a ese punto y me arrojé de cabeza. Fue una
explosión en el estadio que no olvidaré jamás en mi vida.
¿Podría recordarnos qué cosas hablaron antes de ese
partido?
Se decía que teníamos que ganar y que teníamos con qué
hacerlo. Sabíamos que teníamos que salir a jugar como nosotros
sabíamos: sin pelotazos ni patadas, teníamos que jugar al fútbol.
Además Perú venía muy bien y le había ganado a Escocia. Por suerte
logramos el objetivo.
En esos conceptos, mucho habrá tenido que ver César
Menotti. ¿Qué podría decirnos de él?
Fue el encargado de darle prestigio al fútbol argentino, el
pionero en la buena organización. Recuerdo que trabajó en los
calendarios internacionales y ayudó a Argentina sea considerada en
el exterior. Lo demuestran los hechos: fue campeón mundial de
mayores y juvenil.
Dicen que la charla previa a la final ante Holanda no duró
mucho...
¡No duró nada! Nos dijo que habíamos llegado hasta ahí con
mucho esfuerzo y que no nos íbamos a dejar sacar la copa como si
nada. Además, ¿qué más podía decir? Ya sabíamos todo lo que
teníamos que hacer, además de un excelente trabajo físico. Lo que
sí puedo remarcar es que no nos presionó, sino todo lo contrario.
Queríamos salir a la cancha y pasar por encima a Holanda.
¿Cómo era el ambiente en el estadio?
Si se busca la descripción exacta, sólo hay que mirarle la
cara a los holandeses cuando salen a la cancha. Eso lo dice todo...
¿Fue ese el partido más difícil del torneo?
Sí, claro. O por lo pronto, el más significativo y emotivo.
Creo que jugamos con las emociones de la gente cuando nos fuimos a
alargue con un tiro en el palo, pero al final le dimos lo que
quería.
¿Cómo fue esa jugada que podría haber cambiado la historia
del partido?
Honestamente no recuerdo mucho, porque no llegué a verla en
el momento. Sólo se escuchaba "pegó en el palo, pegó en el
palo". Me asusté más viendo la repetición por televisión que
en la cancha. Recuerdo el silencio de la gente, eso sí.
Pero toda esa situación le dio mas dramatismo a la
definición. Le dimos 30 minutos a mas de sufrimiento a la gente,
aunque el balance final fue positivo: en esos 30 minutos se vieron
dos goles y la gente pudo disfrutarlo mas.
¿Recuerda algún duelo particular con algún jugador holandés
que le haya dejado alguna marca?
Perdí dos dientes en un choque con (Johan) Neeskens. Pero no
fue un partido con mala intención, sino que jugamos "fair
play". Lógicamente, hubo algunos choques fuertes, pero siempre
con buena intención. Cuando hay una pelota en disputa, en una
final, se deja todo para ganar.
¿Fue ese su mejor partido del torneo?
No, creo que mi mejor producción fue ante Italia el día que
perdimos 1-0. Y como importante, destaco el gol a Perú por el
momento en que se produjo.
Volviendo a la final, ¿en qué momento supo que eran
campeones?
Es que en ningún momento se me pasó que no lo lograríamos.
Teníamos toda la adrenalina y toda la energía para ganar ese
partido.
¿Qué le pasó por la mente al escuchar el silbato
final?
Me quería abrazar con todo el mundo. Creo que Dios bajó y me
ayudó. La gente a mi lado se comía el césped, guardando trozos, era
un griterío impresionante. Nunca jamás volví a ver la final ni en
televisión, ni en video. Lo tengo tan grabado que no es necesario.
¿Recuerda el momento en que recibió el trofeo en sus
manos?
¡No llegué a tocarlo! Después, durante un programa de TV, a
los cuatro días, me quedé con él todo el programa. En el estadio yo
era casi el último de la fila para tomarlo, y no alcancé. Cuando
(Daniel) Passarella lo tomó, ya era imposible sacárselo. Pero el
título en sí no te lo saca nadie, lo tienes para toda la vida. Lo
grafico de la siguiente manera: a uno le pueden decir ex jugador de
fútbol, pero nunca un ex campeón del mundo. Serás campeón del mundo
para toda la vida.
¿Cómo era el ambiente en los vestuarios?
No recuerdo tanto alboroto, sino que quedamos bajando los
niveles de tensión. Luego, sin presión, pudimos celebrar en el
hotel junto a nuestra gente.
El día de la final se tomó una de las fotos más famosas del
deporte argentino, "El Abrazo del Alma". ¿La recuerda?
Claro. Era un chico que me buscaba en el campo para
abrazarme al final del partido. Ingresó al campo de juego y cuando
me abrazó, me di cuenta que no tenía brazos. Allí tomaron la foto
que lleva ese nombre. Ese momento refleja todo: la comunión
existente entre la gente y nosotros.
Menciona a la gente. ¿Cómo era el clima que se vivía en las
calles?
Ese fue el regalo mas grande de todos, parecido al
que deseas cuando eres niño. Nos marcó para toda la vida: no
existían diferencias entre el pobre o el rico. Todos estaban igual
de felices.
¿Qué se siente cuando se levanta ese trofeo por primera vez?
Es muy difícil decirlo. Sólo el que la ganó sabe lo
que significa, es como levantar a un hijo por primera vez. Sí,
sí... es esa sensación. La más linda que puede tener un futbolista.
¿Qué diría si viese a ese trofeo exhibido en un
museo?
Que representa la expresión del triunfo, la sensación de
estar levantando el mundo con las manos. Es eso: tienes el mundo en
tus manos...
Alberto Tarantini

Alberto Tarantini: "Tener el trofeo es como tener el mundo en las manos"
Los ganadores

Alberto Tarantini
Lateral elegante y de vocación ofensiva, anotó en la goleada a Perú.

Daniel Bertoni
Delantero potente, hábil y goleador en la final de la Copa Mundial de la FIFA 1978.

Daniel Passarella
El Gran Capitán, líder de la defensa y temible ejecutor de tiros libres.

Leopoldo Luque
Delantero centro trabajador y valiente, una de las bazas de César Menotti en 1978.

Mario Kempes
Máximo goleador del torneo, clave en la primera consagración argentina.
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Campeones Mundiales

Alemania 2006
El plantel capitaneado por Cannavaro conquistó el cuarto título mundial de la historia del fútbol italiano.
Corea/Japón 2002
De la mano de Scolari, la Seleção alcanzó en Asia el soñado Pentacampeonato.

Francia 1998
Los Bleus abrazaron la gloria con una recordada final ante Brasil.
Estados Unidos 1994
En Norteamérica, Brasil cortó una racha de 24 años sin títulos.

Italia 1990
Alemania conquistó en tierra Azzurra su tercera Copa Mundial de la FIFA.
México 1986
Bajo el sol azteca, la Argentina de Diego Maradona volvió a levantar el Trofeo.

España 1982
Pese a una primera fase complicada, la Azzurra conquistó el tricampeonato.
Argentina 1978
Debió esperar 56 años, pero la Albiceleste finalmente pudo festejar ante su público.

Alemania 1974
Ante su gente, los germanos fueron los primeros en alzar el nuevo Trofeo.
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| Rival | GF | GC | TR | A | MNJ |
| Países Bajos | 0 | 0 | 0 | 0 | 120 |
| Perú | 1 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Brasil | 0 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Polonia | 0 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Italia | 0 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Francia | 0 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Hungría | 0 | 0 | 0 | 0 | 90 |
| Edición | Posición | PJ | GF | TR | A | MNJ |
| 1982 | Segunda ronda | 5 | 0 | 0 | 0 | 411 |
| 1978 | Ganador | 7 | 1 | 0 | 0 | 660 |
Partidos
Final 25/06/1978
Argentina 3:1 Países Bajos
Segunda ronda 21/06/1978
Argentina 6:0 Perú
Segunda ronda 18/06/1978
Argentina 0:0 Brasil
Segunda ronda 14/06/1978
Argentina 2:0 Polonia
Partidos de grupo 10/06/1978
Italia 1:0 Argentina
Partidos de grupo 06/06/1978
Argentina 2:1 Francia
Partidos de grupo 02/06/1978
Argentina 2:1 Hungría