¿Qué importancia tiene para usted la Copa Mundial de la
FIFA?
Para un jugador, la Copa Mundial es la competición
más esperada, el punto culminante de tu carrera. Creo que cuando
juegas en una Copa Mundial, lo das todo, pones el alma, das lo
mejor de ti mismo para ganar. Jugar en una Copa Mundial es el sueño
de todo futbolista.
¿Sigue en contacto con sus compañeros del equipo de 1982 o
de equipos anteriores?
Sí, ya lo creo. Algunos son ahora entrenadores,
otros directivos de clubes y otros comentaristas de televisión. Sí,
que estamos en contacto.
¿Se sometían a alguna preparación mental específica al
principio de cada temporada?
Bueno, éramos un equipo que sabía comportarse en
los momentos importantes. Ya habíamos participado en la Copa
Mundial de 1978 y lo habíamos hecho muy bien. Los medios de
comunicación no se cansaban de decir que éramos el mejor equipo, el
de juego más vistoso. Sin embargo, terminamos cuartos. En 1982
fuimos más cínicos, más pragmáticos, en el sentido de que jugamos
para ganar. Jugar un fútbol bonito era secundario. Éramos un equipo
con mentalidad ganadora.
Paolo Rossi opina lo mismo, con las mismas palabras. La
victoria de 1982 se construyó en el seno del grupo de 1978.
Sí, efectivamente. En 1978, teníamos la mentalidad
adecuada, pero eso no nos bastó para ganar. Sin embargo, lo hicimos
muy bien e incluso nos impusimos a Argentina, la anfitriona y a la
postre campeona de aquella edición. Fuimos el único equipo capaz de
ganar a Argentina, así que ya teníamos un equipo de mucha calidad,
y en 1982 ganamos la Copa Mundial.
Disculpe la pregunta, pero a usted en Francia, en Europa y
en el resto del mundo se le conocía más por su entrega que por su
habilidad técnica. ¿Le molestaba esta imagen?
No, no, no me molestaba en absoluto, sobre todo
porque tenía fama de ser un jugador duro, pero no sucio. Nunca me
expulsaron por jugar sucio. Digamos que no me despegaba del jugador
al que tenía que marcar. Un defensa tiene que ser así: correoso,
pero no sucio. Por eso esa imagen no me molestaba. Estoy contento
de que me hayan catalogado de defensa duro.
Con un apellido como Gentile [
Nota de la redacción: "Gentile" significa
'amable' en italiano], parece irónico que se ganara
una reputación de jugador duro...
Sí, la gente hacía juegos de palabras, como
"Menos Gentile" o "Es Gentile fuera de la cancha,
pero no dentro". La verdad es que a mí no me molestaba. Pero,
según yo lo veo, sí que condicionó mucho a los rivales.
Usted raramente se sumaba al ataque. ¿Se debía eso a las
órdenes del entrenador, a una decisión propia o al tipo de fútbol
que se jugaba en aquella época?
Normalmente el entrenador me encargaba una tarea,
que era marcar a un mediocampista ofensivo, como en el Mundial de
1982, cuando marqué a Maradona y a Zico, o bien a un punta. Así que
el entrenador me utilizaba para marcar a aquellos contrarios que él
consideraba que había que neutralizar. Esa labor no me permitía
ningún tipo de distracciones.
Parece que eso no se estila en el fútbol actual, donde
incluso para los zagueros el ataque es tan importante como la
defensa. ¿Usted también lo ve así?
Sí, pero hoy mismo he leído una entrevista en la
que Beckenbauer decía que jugadores como Ronaldinho o Adriano
reciben un marcaje al hombre, como hacía el defensa central alemán
cuyo nombre no recuerdo ahora mismo. Porque, incluso actualmente,
en algunas situaciones se requiere un marcaje al hombre. Si dejas
libre a uno de los jugadores decisivos, das una clara ventaja al
rival. En cambio, si pones a un jugador específico en la fuente del
juego del contrario, puedes neutralizar buena parte de su
eficacia.
Pero también se puede desequilibrar a los rivales con un
apoyo ofensivo, como hace Roberto Carlos...
Es cierto, aunque debo añadir que, cuando jugaba de
zaguero, a veces avanzaba y participaba en el juego ofensivo. Pero,
en determinados partidos, mi misión específica era marcar a un
oponente.
Volvamos a 1982. Italia se clasificó para la segunda ronda
después de empatar tres partidos. ¿Cómo explica un comienzo tan
fatigoso para un equipo que había ofrecido un rendimiento tan bueno
en 1978?
Fue un comienzo difícil porque el régimen de
entrenamiento previo había sido muy exigente y pesado. Sin embargo,
tenía un objetivo muy concreto: llegar bien preparados para las
siguientes rondas. Creo que se puede decir que la estrategia fue
todo un éxito porque, aunque la primera ronda nos costó, jugamos
estupendamente contra Argentina, Brasil, Polonia y Alemania, y
ganamos merecidamente esos partidos.
¿Se puede decir que, en la primera ronda, la defensa fue el
pilar fundamental de Italia?
Sí, porque teníamos jugadores como Paolo Rossi, por
ejemplo, que se pusieron en forma en el partido contra Brasil. Por
lo tanto, con algunos jugadores todavía a media máquina, en la
defensa recaía toda la carga del importante trabajo de contener al
rival. Pero conseguimos pasar de fase, que era lo más
importante.
Si la memoria no me falla, en el partido contra Argentina
le mostraron la tarjeta amarilla a los pocos minutos.
Sí, a los diez minutos.
¿Era su forma de decir: "atención, que estoy
aquí"?
Bueno, los defensas tienen que hacer notar su
presencia. Además, marcar a alguien como Maradona no era tarea
fácil: era muy rápido, así que siempre había la posibilidad de ver
una tarjeta. Lo más importante era no cometer faltas sucias.
Después del principio del partido, las cosas se encarrilaron,
porque no hice muchas más faltas y ganamos, que era lo más
importante.
¿Podría comparar a Maradona y a Zico, ya que tuvo que
marcar a ambos?
Yo diría que Maradona era más individualista y que
casi todo el juego de Argentina pasaba por él. Zico, por el
contrario, era más un jugador de equipo, involucraba a sus
compañeros, así que lo consideraría un jugador más completo. Sin
embargo, Maradona era más resolutivo porque, cuando salía al
ataque, era capaz de ganar un partido él solo, como se vio en la
Copa Mundial de 1986, que la ganó él solo.
¿Por lo tanto, era más difícil marcar a Maradona que a
Zico?
Sí, era más difícil marcar a Maradona que a Zico,
sin duda, porque era el tipo de jugador que siempre se encaraba al
rival. Apuntaba a su objetivo, se encaraba al rival y lo superaba.
Por eso era más difícil. Zico distribuía el juego y combinaba más
con sus compañeros.
Antes del partido contra Brasil, le dijeron que tenía que
marcar a Eder y, en el último minuto, lo emparejaron con Zico.
¿Esta decisión de Bearzot cambió muchas cosas?
Bearzot fue muy inteligente en aquella ocasión. Yo
venía de bregar con Maradona y me había ido bien, pero no quería
ponerme demasiada presión con otro jugador importante. En efecto,
me hizo creer que tendría que marcar a Eder. Entonces, cinco
minutos antes del partido, se acercó y me dijo: "He cambiado
de opinión, marca a Zico". Ni siquiera me dio tiempo de pensar
antes de salir al terreno de juego. Bearzot era muy hábil a la hora
de aliviar la presión psicológica.
¿Para usted eran importantes las características técnicas
específicas de su rival directo? ¿Temía más a cierto tipo de
jugadores?
La verdad es que, cuando tenía que marcar a un
adversario, sabía que tenía una misión específica que cumplir y
estudiaba a ese jugador previamente. Eso fue lo que hice con
Maradona, aunque ya sabía quién era y cómo jugaba. De modo que sí,
marcaba a distintos jugadores de maneras distintas. Por lo demás,
no importaba que el jugador fuera alto o bajo, flaco o fuerte, yo
simplemente tenía que hacer mi trabajo de la mejor manera
posible.
Pasemos a la final. ¿Qué recuerda mejor del choque contra
Alemania?
Sólo puedo decir una cosa, y es que teníamos una
gran fe en nuestra capacidad. Pero no era la confianza de los
presuntuosos que quieren ganar un Mundial. Teníamos confianza
porque, mentalmente y físicamente, estábamos muy bien. Y, además,
Alemania no atravesaba un momento tan positivo como el nuestro.
Nuestro equipo no se desmontó ni siquiera cuando fallamos el penal.
Por eso, en la segunda parte marcamos tres goles y ganamos
merecidamente. Estábamos convencidos de que daríamos el do de pecho
y conquistaríamos la Copa Mundial.
Era el tipo de partidos que a usted le iban como anillo al
dedo, ¿no es así?
Sí, el fútbol de la escuela alemana siempre ha
estado entre los más bonitos de jugar, porque los alemanes son muy
duros, pero juegan limpio. No lloriquean y, cuando se termina el
partido, te tienden la mano. Además, la selección alemana goza de
una gran tradición futbolística. Por lo tanto, nosotros estábamos
muy motivados para hacer un gran partido, y ellos también.
Cuando un defensa hace una entrada perfecta, ¿siente lo
mismo que un delantero cuando marca un gol?
Mire, la satisfacción que siente un defensa que,
aunque no pueda marcar goles, neutraliza a un jugador importante,
es la misma que si hubiera marcado un gol. Quiere decir que has
cumplido con la labor que te habían encomendado. Si consigues
anular a ciertos campeones, contribuyes al resultado final.
Durante un encuentro, ¿el defensa comprende cuando le está
ganando la partida al atacante?
Sí, sí. Cuando le tomas la medida al jugador que
marcas, cuando ves que todo va bien, ganas en confianza y juegas
bien el resto del partido. Y, claro, si tienes problemas desde el
principio o si encajas un gol, juegas con menos confianza.
¿Normalmente hablaba con el jugador al que marcaba, o
estaba callado?
A veces hablábamos o a veces nos insultábamos, pero
eso forma parte del juego. Lo más importante es que, cuando
terminaba el partido, nos dábamos la mano y punto.
¿Ha cambiado el fútbol?
El fútbol ha cambiado en muchos aspectos desde el
año 1982. Hoy en día, el fútbol es más atlético y menos técnico que
en mi época. Como resultado, es menos espectacular. Sin embargo,
ahora estamos viendo que varios equipos vuelven a un estilo más
técnico y menos físico.
Volvamos al principio: ¿Ha cambiado la función del defensa?
Ha cambiado mucho.
A menudo, los defensas también se suman al ataque, mientras
que el defensor puro...
Actualmente, el defensa no está asignado a un
jugador específico, sino que se encarga del jugador que ocupa su
zona. En mi época, tenías que seguir al jugador al que marcabas
fuera adonde fuera. La mayoría de los entrenadores utilizaban
sistemas de marcaje al hombre. Hoy en día piensan más en ocupar una
zona específica del campo que en marcar a un jugador en
concreto.
En la actualidad, ¿qué sería un jugador como Gentile:
defensa central, o mediocampista defensivo?
Cualquiera de los dos. O un defensa central al
cargo de un marcaje concreto o un marcador en el mediocampo.
¿Llegó a imaginarse que Italia volvería a ganar la Copa
Mundial de la FIFA?
No, era un sueño, y cuando ves tantos Mundiales,
como yo antes de entrar en la selección, te parece un objetivo
imposible. Luego, la vida te da la oportunidad de comprender que
incluso tú puedes conseguirlo.
¿El Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA es como cualquier
otro, o tiene su propio carácter?
No, es especial. Creo que es el trofeo más
importante del fútbol. La Liga de Campeones es importante, y
también los campeonatos nacionales de liga, pero la fascinación y
la importancia de la Copa Mundial son tan grandes que no te
abandonan en toda la vida.
Supongo que la celebración en los vestuarios en Madrid
sería increíble.
Bueno, ganar la Copa Mundial es algo que se celebra
continuamente, no sólo justo después del partido o el día
siguiente. Las celebraciones duran meses, porque la gente te sigue
recordando lo que pasó, lo importante que fue para ellos (y también
para mí) que ganáramos el título.
¿Regresaron a Italia en el avión del Presidente, no?
Sí, con el Presidente Pertini. Almorzamos con él y
celebramos juntos la victoria. Fue un momento importante para
Italia no sólo como nación futbolística, sino como país. Ganar la
Copa Mundial ayudó a presentar cierta imagen de Italia como
nación.
Más allá de la importancia futbolística, su victoria
ofreció otra imagen de Italia.
Así es. Mostró al mundo una imagen más positiva, y
eso nos hizo sentir orgullosos porque, aparte de deportivamente,
Italia como país recibía algunas críticas. Y pese a todo, el mundo
entero adora Italia.
Paolo Rossi dice que, para él, el momento más emotivo fue
el pitido final, cuando vio ondear todas las banderas italianas...
Sí, ¡pero de esos momentos hubo tantos! Cuando
recibimos la Copa, cuando fuimos a Roma. En el trayecto del
aeropuerto al Palazzo Chigi, había un auténtico cordón de gente. Y
no se terminó ahí: la gente me ha hecho comprender que... ¡me ha
dado tanto cariño! Eso es importante.
Eso es amor al fútbol. ¿Sigue existiendo actualmente en
Italia ese amor al fútbol?
Sí, ya lo creo. La gente está muy entregada.
Digamos que, con el fútbol, las personas experimentan
satisfacciones como ciudadanos, alcanzan relieve en todo el mundo.
Eso es lo que pasa cuando triunfas.
De acuerdo. Ahora voy a mostrarle algo, a ver si la
recuerda...
Sí, ¿cómo no voy a acordarme? Siempre había soñado
con tenerla en las manos porque la había visto en Ias manos de
grandes jugadores como Pelé, Beckenbauer o Passarella en Argentina,
y me preguntaba "¿Por qué no yo?". Así que cuando la
agarré fue un sentimiento muy especial. Esta Copa es motivo de
orgullo y premia toda la carrera de un jugador.
¿Sabía que está hecha en Italia?
Sí, lo sabía. Yo tengo una más pequeña que nos
regaló la asociación, y a veces la miro y me da mucha
satisfacción.
