¿Podría hablarnos del primer recuerdo de infancia que conserva de la Copa Mundial de la FIFA?
Mi primer recuerdo se remonta a la Copa Mundial de 1986. Me acuerdo muy bien de aquel Mundial. Lo vi en casa con mis padres, mi hermano y otros familiares. Me acuerdo de los partidos, de Maradona y del Inglaterra - Argentina. Aquellas imágenes se me quedaron clavadas en la memoria, me impresionaron muchísimo.

¿Y qué momentos recuerda de su carrera con la selección nacional antes de su paso por Alemania 2006?
Recuerdo mi debut en Azerbaiyán, en los clasificatorios para la Eurocopa 2004, recuerdo aquella fase final de Portugal y, luego, por supuesto, el Mundial.

¿Qué me dice de los partidos de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2006? Los Azzurri perdieron contra Eslovenia su segundo choque. ¿Cómo lograron recuperarse de ese tropiezo?
Nos recuperamos gracias a la fortaleza del equipo. Lippi se esforzó por levantarnos la moral a pesar de la derrota y lo consiguió. Su apoyo nos sirvió para ganar el partido contra Bielorrusia tres días después.

Hablemos de Alemania 2006, que coincidió con el capítulo más negro de la historia del fútbol italiano. ¿Cómo vivió usted aquellos hechos?
Fue sin duda una época turbulenta. Cuando estalló el escándalo de la Serie A, incluso los jugadores de la selección nacional quedaron entre dos fuegos, y también el seleccionador y su hijo. En general, por lo tanto, el ambiente era bastante irreal. Pero incluso en aquellos momentos, nos mantuvo firmes la fuerza del equipo y la firmeza de nuestro entrenador. Nos dijo que en lo único que debíamos pensar era en hacer bien nuestro trabajo sobre el campo y en los entrenamientos y en prepararnos bien para jugar en Alemania.

Llegaron los primeros partidos y ustedes aparecieron como un grupo especialmente sólido. ¿Qué momentos de la fase de grupos recuerda mejor?
Sin duda, el primer partido, contra Ghana, que fue el primer partido que yo jugué en un Mundial. Incluso conseguí marcar el primer gol de Italia. Fue una sensación increíble. Después, recuerdo otros dos partidos difíciles, el encuentro contra Estados Unidos y contra la República Checa. Tuvimos que hacer cuanto pudimos por ganar el último choque y hacernos con el primer puesto del grupo, así que fue un poco tenso, aunque al final, todo salió como esperábamos.

¿Entonces marcó a propósito aquel gol contra Ghana? ¿Metió el balón exactamente por donde usted quería?
Sí, así fue. Totti me envió directamente el balón desde un saque de esquina y conseguí controlarlo. Miré para ver si había alguien bien situado pero, como veía claramente la puerta, decidí colocar el tiro por el segundo palo.

¿Qué me dice del aquel tiro libre que plantó tan hábilmente justo sobre la cabeza de Gilardino en el partido contra Estados Unidos? Tenía marchamo de gol...
Habíamos notado que la zaga de Estados Unidos era bastante vulnerable a balón parado, así que en los entrenamientos ensayamos jugadas de pizarra para dar más peligro en esas situaciones.

El partido contra Australia de octavos de final fue también una prueba muy dura. Aquel encuentro tuvo un poco de todo. ¿Qué puede comentarnos de él?
Para nosotros, aquel partido marcó un punto de inflexión. Nuestro objetivo era conseguir un gol en la primera parte, pero no pudo ser. Entonces se produjo la expulsión de Materazzi y a partir de ahí nos dieron una buena paliza. Pero, en el último minuto, el penal de Totti nos puso en cuartos de final. En ese momento supimos que aquél sería nuestro Mundial, porque, a pesar de todo lo que había ocurrido durante el choque, comprendimos que éramos todo lo fuertes que había que ser para llegar a la final.

¿Vio el penal?
Sí que lo vi. Fue un buen disparo.

Antes de jugar los cuartos de final, les comunicaron el trágico accidente que sufrió Gianluca Pessotto. Hay quien dice que aquello espoleó al equipo...
En efecto; la terrible noticia nos llegó durante el entrenamiento. En el grupo había muchos amigos suyos y compañeros de equipo, que habían jugado con él en la selección nacional y en el Juventus. Fueron unos días horribles, pero a pesar de eso, nos concentramos en la labor que debíamos cumplir con la esperanza de poder dedicarle la victoria.

Y el partido contra Ucrania, pese a su victoria por 3-0, no fue precisamente un paseo...
Había empezado bien, porque nos hicimos pronto con la ventaja. Tras el 1-0, el rival disfrutó de varias ocasiones de igualar el encuentro. Pero, hacia el final, ya no había quien nos parara, y dos goles de (Luca) Toni nos pusieron en semifinales.

El Italia - Alemania fue una reedición de la semifinal de México 1970. Su portero Gianluigi Buffon ha confesado que la tensión de aquel día no se parecía en nada a ninguna otra que haya sentido en toda su vida.
Es verdad. Fue muy posiblemente el mejor partido de aquella fase final. Jugar contra Alemania en su propio país, en aquel ambiente con tanta pasión, fue increíble. Ganar como ganamos; creo que lo llevaré siempre conmigo.

Háblenos de aquel balón milimétrico que usted le pasó a Grosso. ¿Fue un pase instintivo?
Recuperé un balón de una cesión defectuosa justo en su línea defensiva y me lancé hacia un lado para abrirme un espacio para el remate, pero no veía la meta. Entonces me di cuenta de que Grosso se había abierto un hueco y se encontraba desmarcado, por lo que le pasé el balón. Él hizo el resto: la clavó en el fondo de la red.

Buffon ha declarado que, en ese momento, todos ustedes pensaron que ya tenían ganado el Mundial...
Estábamos como locos, porque vencer a la selección anfitriona es siempre una gesta estupenda. Además, el Italia - Alemania es un clásico, un encuentro histórico, y hay mucho en juego en esos partidos.

Y llegamos a la gran final, contra Francia. Buffon dijo que estaba muy cansado, sencillamente agotado. ¿Cómo se sentía usted?
Habíamos jugado muchos partidos, pero sabíamos que teníamos que hacer ese último esfuerzo, ¡precisamente en la final del Mundial! Aunque no nos quedara aliento, teníamos que sacar fuerzas de flaqueza. El partido estuvo muy igualado, diría yo. Al final, todo se decidió en la lotería de los penales, que fue donde nos impusimos.

Pese a todo, lo pasaron mal durante la primera parte. Y, en la segunda, cuando estaban sufriendo mucho físicamente, tuvieron que hacer frente a un enorme acoso en su área. ¿Estaban deseando llegar a la prórroga?
Opino que nosotros fuimos el mejor equipo en la primera parte. Ellos fueron superiores en la segunda. Estábamos quedándonos sin combustible e intentamos hacer todo lo que pudimos, quizás buscando sorprenderlos en el contraataque. Ellos tenían una formación muy sólida y jugadores muy rápidos en ataque, por eso debíamos andarnos con mucho cuidado .

¿Fue casualidad que usted se encargara de todos los saques de esquina en la final y Totti en la semifinal?
No, normalmente me corresponde a mí sacar los córner, aunque también depende de dónde me encuentre cuando sale el balón. Si estoy lejos, le pido a alguien que se encargue de hacerlo por mí.

¿Qué recuerda del penal de Zidane en la final?
Al principio me pareció que la pelota no había entrado. Luego vi que el juez de línea decía que el balón había cruzado completamente la meta...

Y llegamos a la tanda de penales donde lo vimos abrazado a Cannavaro...
Exacto. La tensión era increíble. La tanda de penales no es plato de gusto para nadie. Nunca se sabe cómo va a terminar. La tensión era inmensa, pero tan pronto como Grosso transformó su disparo, nos lanzamos como locos a festejarlo.

Usted es de natural bastante frío, pero hemos revisado las imágenes y hemos visto que, justo antes de lanzar su penal, estuvo un rato sentado.
Sí, tenía que concentrarme, tenía que intentar serenarme. Cuando convertí el lanzamiento, sentí como una liberación enorme.

Y el resto es historia. ¿Qué le pasó por la cabeza después del pitido final, mientras estaba esperando para alzar el Trofeo?
Cuando sonó el pitido final yo ya había empezado a llorar de alegría, porque había soñado con ese momento desde que era niño, con competir en un Mundial y ganarlo. He conseguido hacer realidad mis sueños, ya nada podrá superar eso...

Después se llevó la enorme satisfacción de que el Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA lo eligiera Jugador del Partido, la tercera vez que conseguía esa distinción en la Copa Mundial. Incluso lo proclamaron tercer mejor jugador de Alemania 2006.
Disfruté al máximo de mi participación en el Mundial, pero la victoria del equipo fue lo más importante.

¿Qué recuerda de los momentos en que levantó el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA? ¿Se lo pasó Cannavaro?
Fue una sensación muy extraña porque, como lo has visto siempre por la tele desde que eres pequeño, no te puedes hacer a la idea en esos momentos de que en realidad lo has ganado, de manera que no acabas de entender que realmente lo has conseguido.

Y ahora, después de un año...
Ahora me parece incluso más bonito. Espero que podamos ganarlo otra vez.

¿Sabía que es obra de un escultor italiano?
¡Sí que lo sabía!

¿Qué opina de él como trofeo? ¿Se lo imagina en un museo o en una galería de arte? ¿Le gusta?
Claro que sí. En casa tengo un trofeo parecido que gané de chaval, cuando jugaba con mi hermano. Jugaba a alzarlo como si hubiera ganado la Copa Mundial. En Alemania conseguí levantar el de verdad.