Yokohama es la segunda ciudad de Japón, con 3,4 millones de habitantes, después de que el pequeño puerto con algunas casas de hace un siglo se transformase en un centro empresarial y comercial de primer orden. Aunque está a apenas media hora del centro de Tokio, ha sabido construirse una imagen y una atmósfera propias, muy distintas de las de la capital de Japón.

Los extranjeros han tenido una importante presencia en Yokohama desde el final del Periodo Edo (1603-1867). En 1859, lo que era una aldea de pescadores se convirtió en una de las primeras localidades del país en abrirse al comercio exterior. Desde entonces creció a un ritmo formidable, hasta alcanzar su tamaño actual y formar, junto con Tokio, la mayor aglomeración urbana del planeta. Sus casas de estilo occidental, sus torres gigantes, un recinto ferial futurista y uno de los mayores barrios chinos del mundo le confieren un carácter único.

Y por si su imagen especial no bastase para atraer a los visitantes, Yokohama dispone de muchísimos museos, además de una oferta gastronómica —gracias a la influencia extranjera— capaz de satisfacer todos los paladares. Si bien la urbe en sí no cuenta con una gran historia, Kamakura, la capital de Japón en el siglo XII, se halla a solo 15 kilómetros.