Monte Fuji: Los viajeros procedentes de todo el mundo acuden en masa a ver el monte Fuji, el símbolo más famoso de Japón. Las tierras altas de Hakone poseen numerosos manantiales termales (onsen). Japoneses y turistas por igual acuden a Hakone para seguir tratamientos en muchos de sus balnearios, para visitar los parques y las montañas o para relajarse y disfrutar del lugar.

Kioto: Fue la capital de Japón durante más de diez siglos hasta el año 1986, y conserva todavía casi todos sus antiguos encantos. Innumerables edificaciones de enorme valor histórico sobreviven en la ciudad, incluidas dos villas imperiales, 200 santuarios sintoístas, 1.500 templos budistas y más de 60 jardines que derrochan belleza sobre todo en otoño y primavera.

Nagoya: Ciudad industrial puntera y capital de la prefectura de Aichi, Nagoya es famosa sobre todo por sus porcelanas, relojes y maquinarias. En esta ciudad rodeada de valles preciosos y lugares históricos de gran atractivo, se encuentra el castillo de Nagoya, construido en 1612 y reconstruido en 1959, y el templo Atsuta, uno de los santuarios sintoístas más sagrados de Japón.

Osaka: Esta ciudad, capital de la prefectura de Osaka, es el centro comercial e industrial del oeste de Japón. Osaka, cuna de artes escénicas tradicionales, como el bunraku y el joruri, es además un importante nudo de conexiones de transporte, tanto nacionales como internacionales. La urbe se encuentra muy bien situada para visitar las antiguas capitales del país, Nara y Kioto.

Tokio: Tokio es la capital de la nación y la ciudad más grande de Japón. Con sus templos budistas y santuarios sintoístas, obras kabuki y combates de sumo tradicionales, junto a sus edificaciones modernas, como la vanguardista Torre Tokio y el Puente del Arco Iris, Tokio es una metrópolis vertiginosa y fascinante. Su variada y abundante oferta le sorprenderá y entusiasmará.